El 30 de septiembre de 1955, James Dean murió al volante de su Porsche 550 Spyder camino de una carrera en Salinas. Pero lo realmente inquietante empezó después, cuando los restos del coche, sus piezas y su extraña desaparición dieron gas a una leyenda que aún recorre Estados Unidos de Este a Oeste…
Antes de que existieran laboratorios y alarmas sanitarias, bastaba una vela en el horizonte para despertar el terror: barcos cargados de peste, cólera o fiebre quedaban varados frente a puerto como fantasmas contagiosos. Nos adentramos en cinco cuarentenas en el mar donde el miedo convirtió la travesía en sentencia.
Edward Heron-Allen adquirió esta amatista en 1890 y pronto se vio acosado por la desgracia. Arrojarla a un canal no solo no logró acabar con su mala suerte, sino que provocó que la sombra de la maldición se apoderara de esta joya y de todo el que la poseyera...
Grecia retira los andamios del frente occidental del Partenón tras colocar dos enormes piezas de mármol que restituyen una silueta desaparecida de la Acrópolis desde hace más de dos siglos.
Mientras Jack el Destripador asesinaba en los callejones de Whitechapel, otras noticias también captaban la atención de la prensa internacional y sacudían a la sociedad de 1888...
La oleada nocturna que dejó muertos en la capital ucraniana también alcanzó la Catedral de la Dormición, corazón de la Lavra de Kiev, un santuario inscrito por la UNESCO y ligado a casi un milenio de historia. El golpe no solo abre un nuevo frente material en la guerra: deja en el aire hasta qué punto puede seguir avanzando la destrucción simbólica.
En 1892, un total de 7 buques procedentes del circuito de Hamburgo quedaron bloqueados frente a Staten Island. Cientos de personas fueron internadas en las islas-hospital y las autoridades patrullaban alrededor de los barcos haciendo oídos sordos a todos aquellos que suplicaban por su libertad. Todo ello generó una crisis de salud pública y una enorme fractura social difícil de esconder...