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¿Qué es el tan popular streaming?

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Cuando decimos ‘streaming’, inmediatamente pensamos en las grandes plataformas que ofrecen series y películas ‘a la carta’ a través de dispositivos tan dispares como el televisor o el celular. Sin embargo, esta tecnología es mucho más amplia. Descubre cómo funciona, cuál es su origen y por qué está en todas partes.

La “sinécdoque” es una figura retórica que toma la parte por el todo. Y en eso es en lo que se ha convertido actualmente el popular streaming, en una sinécdoque. Los servicios de streaming no se limitan a los gigantes tecnológicos, sino que sus posibilidades van más allá del mundo del entretenimiento. Aunque no seamos conscientes de ello, en la era digital, estamos rodeados de streaming.

Cómo funciona el streaming

La traducción literal de la palabra inglesa stream es “arroyo” o, como verbo, “ondear”, en el sentido de flotar en el aire. Y eso es precisamente el streaming en el entorno digital: un fluir continuado como el agua de un arroyo, es decir, una transmisión continua de contenidos audiovisuales.

Gracias al streaming es posible acceder a archivos de vídeo o audio sin necesidad de descarga. Esta es realmente su gran ventaja, poder reproducir un archivo multimedia a través de la conexión a internet sin tener que descargar y ni almacenar nada en el dispositivo desde el que se está reproduciendo. Lo que vemos a través de la tecnología streaming se almacena en remoto, en la ‘nube’ de internet.

Cuando descargamos un vídeo, lo que estamos haciendo es una copia de ese vídeo en la memoria de la computadora o memoria externa; para poder verlo, es necesario que se complete la descarga y que la copia esté completa. Sin embargo, la transmisión online -el streaming- se produce en tiempo real. Los archivos en streaming se cargan en el navegador por unos segundos cada vez y se van borrando según se van reproduciendo.

Al hablar de transmisión de contenidos audiovisuales, puede surgir una duda razonable: ¿qué diferencia hay con la tradicional transmisión de series, películas, programas o música a través de la radio o el televisor? La respuesta es clara: internet. El streaming no se puede entender sin internet y, de hecho, su evolución está íntimamente ligada al desarrollo y popularización de la red.

Orígenes del streaming

Pese a que ‘streaming’ sea una palabra de reciente incorporación en nuestro vocabulario, lo cierto es que la historia del streaming se remonta unas cuantas décadas atrás. Se considera que la semilla de la tecnología actual se encuentra en un sistema llamado Muzak de 1920 inventado por George Owen Squier. Muzak permitía la transmisión de música utilizando el cableado eléctrico; sin embargo, la popularidad que tenía en aquel momento la radio, que transforma la señal eléctrica en ondas electromagnéticas, hizo que se desestimase aquella aventura.

En realidad, fue en 1994 cuando se produjo el primer hito para la tecnología streaming. Durante 20 minutos, se transmitió en directo el concierto que los Rolling Stones estaban dando en Dallas (Texas). Fue algo casi anecdótico, pero consiguió llamar la atención de los grandes medios. El New York Times apenas dedicó unos pocos párrafos a una noticia que tituló “The Rolling Stones Go Live on Internet” (los Rolling Stones aparecen en vivo en internet).

Así pues, la posibilidad de disfrutar de transmisiones en directo a través de la computadora, como si fuera un televisor, existe desde la década de los 90. Sin embargo, serían necesarios unos cuantos años más para que la red de internet fuese lo suficientemente potente y estuviese lo bastante extendida como para dejar de ser algo anecdótico y convertirse en un fenómeno mundial.

El auge del streaming

A partir de los años 2000, el acceso a internet empezó a ser cada vez más común, sobre todo gracias a su integración en el desarrollo de la tecnología móvil. Con su popularización, empezaron a desarrollarse nuevas formas de negocio que aprovechaban las ventajas de la red de redes: llegar a millones de personas, en cualquier lugar y momento, y con la libertad del usuario de poder acceder a cualquier contenido cuando quiera.

Uno de los sectores más rápidos a la hora de ver el potencial de internet y, en concreto, del streaming ha sido el del juego online. Primero, fueron las plataformas de casino online, que no solo ofrecen la posibilidad de jugar cuando a uno le venga bien, sino que fueron de los primeros en utilizar las transmisiones en directo por internet. Entre los pioneros encontramos la ruleta de casino en vivo que se ha convertido en un clásico del casino online; desde un plató o casino físico, se realiza la transmisión de un crupier manejando una ruleta real y esta acción llega a la computadora o celular de personas que pueden estar a miles de kilómetros.

Lo más importante de estas transmisiones en directo es que, gracias a internet, el usuario puede interactuar con la acción no solo a través de un chat o mandando mensajes, sino que, en el caso del casino online, uno está jugando desde la plataforma a los resultados de la ruleta que gira en otro lugar del mundo.

Junto a las plataformas de casino online, desde mediados de los 2000, se empezaron también a desarrollar sitios web en los que se podían realizar transmisiones en directo online. Muchas de estas transmisiones eran de jóvenes que compartían sus partidas de videojuegos con otros espectadores.

Esto derivó en toda una industria que sigue muy vinculada a los eSports (competencias de videojuegos), pero que ya se ha convertido en una práctica con su propia identidad. Esos jóvenes que transmitían sus avances con los videojuegos pasaron a comentar los avances de otros. Son como los comentaristas deportivos, los que transmiten la acción, es decir, los transmisores o ‘streamers’.

En la actualidad, los streamers son celebridades con millones de seguidores que no solo hablan de videojuegos, sino sobre todo tipo de temas incluso con entrevistas a algunas de las personalidades más importantes.

https://twitter.com/MovistareSports/status/1652704674452058114?s=20

Por supuesto, el streaming no se ha hecho tan popular solo por las transmisiones en vivo, que ya se extienden a conciertos y todo tipo de eventos, sino que también se ha establecido como una forma de negocio cada vez más popular para consumir contenidos audiovisuales como series, películas o música.

Si Twitch es la plataforma de referencia para los streamers en vivo, Netflix domina el mercado del streaming de contenidos audiovisuales. Actualmente, es una de las empresas tecnológicas más disruptivas del mercado y, aunque últimamente no gana tantos como en años anteriores, cuenta con más de 232 millones de suscriptores.

Y el streaming no acaba con los streamers y las series de moda. Más allá del entretenimiento, esta tecnología se utiliza para realizar videollamadas, hacer las campañas de marketing más atractivas, complementar la formación online o asistir a ferias sectoriales en remoto. El streaming ya es tan natural en internet como mandar un correo electrónico.

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