Cuando los números se convierten en protagonistas literarios

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En la mente de todo lector hay una decena de números arrinconados que rememoran grandes obras de la literatura, solo hace falta desempolvarlos...

Hablar de números no significa necesariamente que tengamos que referirnos a las matemáticas, también esos caracteres están relacionados directamente con la literatura, aunque a priori se nos antoje como un extraño maridaje.

Muchos autores los han utilizado para inspirarse en sus títulos. Desde “El apóstol número 13” hasta “El niño 44” –la novela basada en un asesino en serie–, pasando por “La víctima 55”, de James Delargy.

A finales de los ochenta del siglo pasado Katherine Neville nos hizo disfrutar con “El ocho”, una de las novelas más leías en el mundo, en donde una experta en ordenadores se ve involucrada en la búsqueda de un legendario ajedrez que perteneció a Carlomagno.

Entre los escritores que han mostrado mayor magnetismo hacia el universo numérico está el escritor francés Julio Verne. ¿No se lo cree? Simplemente basta con recordar algunas de sus novelas más famosas: “La vuelta al mundo en ochenta días”, “20.000 leguas de viaje submarino” o “Cinco semanas en globo”.

Distopías y números

A veces el número no se encuentra en el título, sino que hay que escudriñarlo entre el océano de las letras que habitan en sus páginas. Seguramente 220 no diga gran cosa a muchos lectores, pero ¿y si añadimos la letra “B”? 220B…, de Baker Street, la residencia de Sherlock Holmes. Curiosamente en esa misma numeración vive el doctor Gregory House, de la serie televisiva “House M.D.”.

Nuestras neuronas literarias también guardan números de habitaciones. Entre las más reputadas se encuentran la 217 y la 101, ambas sinónimos de terror. La primera es la habitación del Hotel Overlook, una lujosa hostería con pasillos enmoquetados y desérticos, el lugar en el que se ambienta la trama de “El resplandor”, de Stephen King.

101 es la habitación del Ministerio del Amor, en donde Winston Smith se enfrentó con su peor pesadilla, las ratas. Este personaje es el protagonista de una de las novelas distópicas más leídas: “1984”. Esa morada del universo orwelliano es el motivo por el que muchos hoteles británicos pasen directamente de la habitación cien a la ciento dos.

También encontramos un número en el título de otra de las novelas distópicas por antonomasia: “Fahrenheit 451”, en este caso el guarismo hace relación a la temperatura a la que arde el papel.

Desde Agatha Christie a Pablo Neruda

La novela de misterio más vendida de la historia es “Diez negritos” de Agatha Christie. La trama la protagonizan diez personas que reciben cartas firmadas por un desconocido –Mr Owen– invitándoles a pasar unos días en la mansión que tiene en uno de los islotes de la costa de Devon.

La considerada como la obra maestra de la literatura hispanoamericana también tiene un número escondido en su título… “Cien años de soledad”, del escritor colombiano Gabriel García Márquez.

Los números tampoco son ajenos a los poetas. ¿Cómo olvidar títulos tan sugerentes como “Oda a los números” de Pablo Neruda o “A la divina proporción” de Rafael Alberti?

Los dígitos también tienen un lugar reservado en la novela erótica. Anastasia Steele, una recién graduada universitaria, vive una tormentosa relación con un joven magnate de negocios llamado Christian, de apellido Grey. Son los inconfundibles personajes de “Cincuenta sombras de Grey” una de las ficciones sicalípticas más leídas del siglo veintiuno.

Para finalizar, un reto… ¿Recuerdas cuál es el asteroide del que procedía “El principito”, de Saint-Exupery? Seguramente muchos lo habrán rememorado, el asteroide 612B.

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Pedro Gargantilla
Médico, escritor y divulgador. Jefe de Medicina Interna del Hospital de El Escorial de Madrid. Profesor de la Universidad Francisco de Vitoria.

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