Las mujeres encuentran un respiro en los cafés familiares de Libia

0
(0)

Los cafés de moda que surgen en la capital de Libia están excluyendo a los hombres solteros y atendiendo a las mujeres que buscan un descanso de las tensiones políticas y personales que las rodean.

Los cafés con nombres europeos y una decoración luminosa parecen estar a un mundo de distancia de las calles obstruidas y aún violentas de la ciudad. En una sociedad socialmente conservadora, también ofrecen privacidad y protección contra los avances no deseados.

“Si voy con mis amigas, hablamos sobre nuestros problemas y cambiamos nuestro estado de ánimo”, dijo Haneen, de 27 años, mientras desayunaba tarde en el concurrido café La Rambla. “Un lugar familiar es más cómodo… No hay acoso ni coqueteo”.

Para los dueños y gerentes de las empresas que se promocionan como cafeterías “solo para familias”, esto es un cambio bienvenido ante la clientela tradicional. Y es que hay cientos de restaurantes de Trípoli que están llenos de hombres jóvenes, mesas que se extienden por la calle y pantallas gigantes emitiendo partidos de fútbol.

Abdulhameed Ghreetly, gerente de At Home café, que mira hacia el Mediterráneo, afirma:

“Los cafés familiares son geniales. Conllevan menos dolores de cabeza que los cafés para chicos jóvenes. Son conocidos los problemas con los jóvenes y sus peleas”.

La mayor parte de la economía de Trípoli ha estado en caída libre desde que las principales batallas entre facciones rivales, en el 2014, dejaron el país dividido con gobiernos rivales.

Las mujeres ofrecen un respiro. Los gerentes dicen que gastan más en cafés y zumos elegantes que los hombres, que beben café exprés.

Mujeres a comer

“Los muchachos solo piden café y agua”, dijo Mohamed Abdurrazak, propietario de La Rambla. “Las mujeres vienen a comer”.

Los menús incluyen pasteles, tortitas y batidos, junto con el popular “desayuno oriental”, que incluye shakshouka (huevos en una salsa de tomate picante) y ful (frijoles con hierbas y especias).

Los precios también son más altos. En una cafetería normal, un café cuesta dos dinares libios ($ 1.50 según la tasa de cambio oficial, 25 centavos con la tasa del mercado negro), y cinco o seis dinares en una cafetería familiar.

Los nuevos negocios también están floreciendo en Benghazi, la segunda ciudad de Libia, que sufrió grandes daños durante más de tres años de enfrentamientos. “Los clientes vienen para aliviar el estrés diario“, comenta Saad al-Farjani, el dueño de Coffee Factory.

“Todo el tiempo oyes hablar de la apertura de nuevos cafés familiares. Ya hay alrededor de 20, y podría haber más”.

De vuelta a la normalidad

Algunos ven los cafés como una vuelta a la relativa normalidad: sus dueños comentan que han tenido pocos problemas con grupos armados conocidos por la extorsión y el robo. Varias tiendas de lujo, algunas con marcas internacionales, se han abierto en otros vecindarios.

La opinión está dividida sobre lo que reflejan estos cafés de la sociedad libia.

Para algunos, son un signo de apertura creciente, pues las mujeres libias tienen pocas posibilidades de socializar fuera del hogar.

Para otros, son un recordatorio de los límites que tienen las mujeres, en un país donde los espacios públicos al aire libre están dominados por los hombres.

“Considero ir al café como si fuera un viaje, un cambio de atmósfera”, opinó Ghada Mohamed, una cliente de 37 años de Coffee Factory. “Espero que los cafés lleguen a ser como los que hay en el extranjero, por ejemplo, con asientos fuera. Desafortunadamente, en Benghazi aún no podemos sentarnos en el exterior”.

Puntúa este contenido

Puntuación: 0 / 5. Votos: 0

Contenido recomendado

Lo último

Otros están viendo…

Dejar respuesta

Deja tu comentario
Escribe tu nombre