Inventos revolucionarios silenciados por intereses ocultos

Inventos tan revolucionarios como las máquinas de “energía libre”, mucho más importante que la energía eólica y la solar hasta el punto de que podría cambiar el mundo por completo y para siempre, permanecen en la sombra y poca gente conoce de su existencia.

Si se utilizaran algunos de ellos de forma global, sería posible tener acceso a una energía limpia, ilimitada y sin restricciones de tiempo. Entonces, ¿por qué se mantienen en secreto? ¿Por qué son sometidos a una burocracia que hace infinito el proceso y pasan tantos años antes de otorgar una patente?

El término “energía libre” significa energía que está disponible en cantidades ilimitadas. Muy al contrario de lo que ocurre con la extracción del petróleo, por ejemplo, que no solo no es una fuente ilimitada, sino que, además contribuye a la destrucción del planeta.

Estos disruptivos inventos no se ajustan a las directrices establecidas y son criticados y silenciados, calificándolos de “pseudociencia”.

Patentes esquivas y confidencialidad

Un ejemplo representativo del ahogamiento burocrático de ideas potencialmente peligrosas para los que tienen el poder, es la experiencia que vivió el doctor Gerald F. Ross, el cual presentó una solicitud de patente para registrar su creación y no se le otorgó hasta 37 años después. Tras presentar la solicitud, los examinadores de la Oficina de Patentes tienen que efectuar el proceso de aprobación que puede durar varios años.

Por otra parte, según datos de la Federación de Científicos Estadounidenses, en el año 2014 había más de 5.000 nuevos inventos bajo órdenes de confidencialidad. Esto se debe a la Ley de Secreto de la Invención, que se redactó en 1951. Si el gobierno considera que la divulgación de una solicitud de patente puede perjudicar la seguridad nacional, restringe su publicación.

Inventos revolucionarios desconocidos

Adam Trombly y Joseph Kahn diseñaron el generador Homopolar de trayectoria cerrada, un sistema de “energía libre” que permite generar energía eléctrica con gran eficiencia. En el mes de diciembre del 1980 solicitaron la patente. Paramahamsa Tewari, un científico amigo de Trombly, realizó pruebas con este generador y los resultados indicaron una eficiencia que superaba el 250%.

Por su parte, Tewari realizó su propio prototipo, que fue probado en la fábrica de Kirloskar Electric, un fabricante de generadores eléctricos en India. La máquina exhibió una eficiencia del 165%. Solo el periódico The Economic Times of India informó sobre este gran acontecimiento.

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