Estancarse o reinventarse: 5 consejos para salir adelante en situaciones complicadas

“¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?” Vincent Van Gogh

“Reinventarse” es un palabra muy conocida y usada, y a mí me encanta, pues es directa y transmite, sin equivocaciones, una idea básica y crucial para enfrentar esas situaciones difíciles que se presentan en cualquier ámbito de la vida, ya sea personal, laboral, familiar, matrimonial o profesional, y mucho más en los negocios y emprendimientos, para aportar nueva energía y transformar los inconvenientes en nuevas opciones.

Normalmente somos empujados por las circunstancias de forma inesperada, imprevista y hasta dolorosa, a cambiar los planes o el rumbo de la vida, ya que, si nos va bien y lo que hacemos nos mantiene cómodos, difícilmente por iniciativa propia vamos a modificarlo.

Ahora bien, es un hecho que lo único constante en la vida es precisamente el cambio y, ante tal evento, debemos no solo tener el coraje para encararlo, sino las herramientas necesarias para adaptarnos y salir victoriosos del trance.

No quiere decir esto que todos los cambios sean negativos, aunque es lo común, porque también pueden presentarse propuestas extraordinarias y muy positivas que nos favorezcan pero que impliquen una alteración significativa de la cotidianidad.

Cuando la vida, por cualquier circunstancia positiva o negativa, “te mueva el piso”, entendamos que lo más importante para acomodarse al nuevo escenario, contexto o ambiente que se presente, es que no tenemos que cambiar nuestros valores, sino nuestras conductas, y que, a pesar de todo, podemos lograr lo que nos propongamos y conseguir ser exitosos.

A continuación, unos pequeños consejos para esos momentos, en donde las cosas hayan girado repentinamente y nuestro entorno se encuentre agitado:

1. Mantener el optimismo

No huyamos ni nos escondamos de la situación, pues no somos ni seremos las únicas ni las últimas personas que le ocurran acontecimientos así.

Es normal que sintamos miedo ante lo desconocido, pero los cambios en realidad son estimulantes. De hecho, te aseguro, por experiencia personal, que después de atravesar el vendaval y la tempestad propias de estas tormentas, vamos a disfrutar y a agradecer la nueva situación.

Además, vamos a sentirnos profundamente renovados emocionalmente, con una visión distinta de la vida y con más experiencia.        

2. Toda adaptación al cambio requiere aceptación y tiempo

Debemos ser comprensivos y compasivos con nosotros mismos.

Puede ser que no nos agrade lo que sucede, pero no luchemos en contra de ello, solo aceptémoslo y permitamos en nuestra vida diaria el espacio necesario para acoplarnos. No le pongamos fecha, ya que cada persona reacciona de manera distinta.  

3. Dedicar tiempo a pensar qué y cómo vamos a afrontar este desafío

Busquemos momentos agradables para reflexionar y, si lo deseamos, hagámoslo con personas proactivas, ya que muchas veces pueden ofrecernos una visión y soluciones más objetivas.

4. Identificar en una lista cuáles son nuestras destrezas, habilidades y competencias

Ellas son un tesoro para desarrollarnos en el nuevo contexto. Puede que temporalmente tengamos que realizar otras actividades totalmente distintas a las que manejamos o conocemos, pero, en estos tiempos de modernidad, las posibilidades de reinventarse dentro de la profesión, ocupación o negocios, prácticamente son infinitas.

Conozco, por ejemplo, médicos que dejaron de ejercer su profesión de forma tradicional en una clínica, hospital o consultorio, y migraron a la atención de los pacientes por vía del internet, con resultados maravillosos.

Esto como consecuencia de procesos de transformación inesperados a los que tuvieron que enfrentarse.

5. Perseverar y luchar hasta el final

La perseverancia es esfuerzo, voluntad, fortaleza y paciencia, pero por encima de todo, es el compromiso incesante de seguir en contra de todas las adversidades para conseguir un objetivo, para lo cual, debemos poner todo nuestro talento, energía mental, emocional y espiritual para lograrlo.

Creo que sentimientos de decaimiento, de frustración, de indignación, de rabia, entre otros, siempre van a estar presentes en los caminos que recorramos en la vida. Incluso, pienso que son inevitables.

La vida no es lineal. Sería muy aburrida. Más bien, creo que los altibajos son ingredientes que sazonan esa mezcolanza de experiencias que conforman la existencia. 

Napoleón Bonaparte decía, que “Una retirada a tiempo es una victoria”. Estoy seguro que sí, pero dependiendo de las circunstancias.

Sin embargo, debemos cultivar ese algo que es más fuerte y que nos obliga a luchar hasta el final y que se resume en una sola palabra: compromiso.

A pesar de las dudas, el abatimiento, los problemas familiares, la situación económica o lo que sea que nos perturbe, si asumimos el compromiso, debemos cumplirlo. Esa es una orden que debemos cincelar en la mente.

Cada vez que vacilemos en el propósito de seguir adelante, solo recordemos esto: que nos comprometimos. Eso es respeto contigo mismo y con la vida. Si no existen razones verdaderamente sensatas para abandonar, no lo hagamos.

Y, ante la incertidumbre de abandonar o no, solo sigamos hasta el final, o hasta que tengamos la certeza de que desistir sea lo mejor. Porque la manera más segura de no llegar al final del camino es dejando de andar.

Recordemos siempre que las cosas suceden y los cambios, muchas veces, no los podemos controlar. Lo verdaderamente relevante de esto es cómo los asumimos y cómo los enfrentamos.

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