Un árbol, una historia. Los castaños del Temblar, una amistad de siglos

Allá por los siglos XII y XIII, en alguno de los otoños tan característicos de esos bosques, unos cinco frutos en forma de erizos clavaron sus espinas en una pequeña garganta orientada en la umbría de una de las laderas que forman el precioso valle del Ambroz, al norte de la provincia de Cáceres y, concretando más, por si el lector desea una visita, en las pedanías de la localidad de Segura de Toro.

Estos erizos se abrieron y dejaron que las castañas que se alojaban en su interior tomasen contacto con el suelo y brotasen, seguramente en la primavera siguiente. Salvando una distancia de unas décadas, podríamos hablar del nacimiento de la amistad de unos árboles coetáneos.

Castaño Menuero
Castaño Menuero (Junta de Extremadura)

Los locales de este pueblecito, que luce un Toro de la cultura Celtíbera en su plaza central, nos podrían contar el transcurso de la “amistad” que poseen estos cinco Castaños de edades comprendidas entre los 700 y 800 años . Una amistad forjada en un enclave húmedo, rico en nutrientes y escondido de influencias humanas que podían haber hecho peligrar su existencia.

Aunque, valga la contrariedad, en los últimos siglos ha sido la influencia humana la que ha propiciado su conservación, gracias a los sucesivos dueños del terreno, a los cabreros, que durante generaciones han sido los guardianes del monte, y, ya hoy en día, a la protección que les otorga pertenecer al club de los árboles singulares de Extremadura.

Castaño Retorcío
Castaño Retorcío (turismoextremadura.com)

Pero ellos nos podrían contar mucho más, sin duda, ya que nos podrían relatar cómo fueron testigos de la huida de judíos que tuvimos en España desde las tierras de Al-Ándalus hacia el Norte.

A finales del siglo XIII hubo una persecución de carácter religioso contra el judaísmo en la que la quema de sinagogas y la destrucción de juderías estaba a la orden del día. Los judíos , lógicamente, tuvieron que hacer lo que hoy en día se sigue haciendo en otras latitudes de nuestro planeta (mírese el caso de Siria), huir a zonas más estables en busca de la supervivencia.

Castaño del Arroyo
Castaño del Arroyo (Junta de Extremadura)

En este proceso de huida, la Extremadura de núcleos rurales muy poco poblados, aislados y escondidos de las influencias antisemitas, fue un destino seguro, y de estos habitantes se nutrieron poblaciones como las del Valle del Ambroz.

De hecho, hoy en día todavía perduran antiguas juderías como la de Hervás (a unos 10 kilómetros de nuestros castaños), donde se asentó una comunidad judía que nunca llegó a alcanzar el 10% del total de la población a pesar de que, en aquellos años, esta localidad estaba en pleno proceso de formación, cuyos primeros pobladores se habían instalado al abrigo de una fortaleza templaria en el siglo XIII.

Castaño Bronco
Castaño Bronco (Junta de Extremadura)

Lo que podrían contarnos “El Menuero”, “El Retorcío”, “El Castaño del Arroyo”, “El Bronco” y “El Hondonero”, sin duda, es una historia de supervivencia, de inmigración obligada en épocas de caminos salvajes, de rutas sin mapas, de sociedades cerradas y desconfiadas ante nuevos pobladores con creencias diferentes. ¡Que grandes habilidades sociales tuvieron aquellos judíos!

Actualmente, son estos árboles los que afrontan la lucha por su supervivencia, y es que la edad no perdona, y sus ramas más altas ya no brotan con tanta fuerza buscando la luz, ni sus troncos tienen la solidez de antaño, aunque las dimensiones y biometría de alguno de ellos, como es el caso del Hondonero (considerado el castaño más espectacular de Extremadura), podría parecer que pasa por su segunda juventud.

Castaño Hondonero
Castaño Hondonero (Gabino Cisneros)

Un árbol del que podemos observar la estructura de cruz que tenían los árboles a los que se le aplicaba una poda tradicional con objeto de producir un tronco largo para uso maderero y una anchura grande para aprovechamiento de castañas.

¡Larga vida a estos amigos!

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