Thomas Clayton Wolfe: “Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”

4.3
(7)

El escritor Tomas C. Wolfe era hábil para observar a las personas sin que se dieran cuenta. Gracias a su excelente memoria, podía transcribir cada una de sus observaciones en sus escritos con tal fidelidad, que quienes leían sus obras se reconocían en los personaje y se daban cuenta de sus obsesiones, prejuicios, preferencias, tics, descripciones físicas, etcétera. Otros, por los ambientes en donde vivían o trabajaban cotidianamente y su forma de conducirse.

Los reclamos surgían hasta el grado de amenazarlo de muerte, porque se sentían difamados o exhibidos ante sus conocidos, también cuando aparecían en ciertas escenas que podían comprometerles.

Thomas Clayton, al confrontarlos, argüía que no aparecían ni siquiera sus nombres, que eran puras suposiciones de los lectores; y su frase famosa “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”, lo salvó de morir y de ir a la prisión, sobre todo cuando publicó su gran novela El ángel que nos mira.

Thomas Clayton Wolfe
Thomas Clayton Wolfe subiendo a un tranvía.

La historia sucede en un taller que hace lápidas (muy parecido al lugar en el que trabajaba su padre), donde el personaje Oliver Gant compra una escultura de un ángel realizada en mármol y la coloca a la vista de los clientes, en el patio donde tiene las lápidas con sus inscripciones pedidas por los dolientes.

No te pierdas…

Un día aparece una mujer, la dueña del prostíbulo donde Gant es cliente, que compra la escultura del ángel para colocarla en la tumba de una de sus chicas, a la que consideraba más “hermosa” de todas, y que había fallecido repentinamente. Gant vende su escultura.

Fue tanto el éxito de la novela El ángel que nos mira y, a la vez, tan repudiada por algunos lectores que se identificaban con los personajes, que el propietario de un periódico local envió a un periodista y a un fotógrafo a investigar al cementerio y confirmar que la tumba donde se encontraba la escultura del ángel era de una prostituta.

El periódico publicó la foto de la escultura del ángel, junto a un reportaje que afirmaba que la tumba era realmente de una prostituta, tal y como sucedía en la novela de Thomas Clayton.

Después de esa nota periodística aumentaron las amenazas para encarcelarlo. La tumba pertenecía a una mujer de una edad diferente a la de la prostituta que había descrito el autor, una piadosa que había servido a la iglesia, a la cual perteneció por muchos años.

La familia de la devota hizo lo posible por meter en prisión a Thomas Clayton. Nunca lo logró. Todas sus acusaciones perdieron validez ante su defensa:

“Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.

Thomas Clayton escribió otras obras magistrales: No se vuelve a casa, De la muerte a la mañana y Las montañas del más allá. Y William Faulkner reconoció que era un gran escritor. Sigue siéndolo, porque su influencia se ve en grandes narradores como Jack Kerouac, escritor beat, y Philip Roth. Y vale la pena leer a este gran novelista, gran creador de personajes que, en este año, cumplirá ochenta y un años de fallecido.  

Puntúa este contenido

Puntuación: 4.3 / 5. Votos: 7

Jaime Luis Albores Téllez
Jaime Luis Albores Téllez
Escritor y periodista. Publicó durante varios años en el suplemento cultural Sábado del diario Unomásuno, y en el suplemento cultural La Cultura en México, de la revista Siempre! Ha escrito cuento, crónica y reseña literaria para diversas publicaciones nacionales y electrónicas.

Dejar respuesta

Deja tu comentario
Escribe tu nombre