Los secretos de María Antonieta de Austria, la reina consorte de Francia

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A María Antonieta de Austria, la última reina consorte de Francia, se la recuerda como la mujer que contribuyó al descrédito de la monarquía por sus excesos, pero su vida estuvo llena de secretos y hasta de difamaciones que hoy siguen sorprendiendo...

María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena, más conocida como María Antonieta, era la archiduquesa de Austria y se convirtió en reina consorte de Francia cuando se casó con el delfín Luis XVI, en 1770, poco antes de cumplir los 15 años.

Su vida estuvo llena de controversia, pero diversos historiadores de todo el mundo han ido desentrañando secretos que rodearon a la joven reina, algunos de los cuales incluso reivindican su fama de frívola y despilfarradora.

A continuación te contamos qué cosas sobre María Antonieta eran ciertas y cuáles no…

“Que coman pasteles”

Una de las frases que se atribuyen a María Antonieta, por la que obtuvo la antipatía y el desprecio de prácticamente toda la nación, fue la de: “que coman pasteles” (“Qu’ilsmangent de la brioche”).

La delfina de Francia, como también llamaban a la esposa de Luis XVI, supuestamente dijo eso al hambriento pueblo de Francia cuando la población se quedó sin harina y trigo con los que preparar pan, el alimento básico de la dieta en aquella época.

María Antonieta con la peluca enharinada
María Antonieta con la peluca enharinada en una escena de la película ‘María Antonieta’ de Sofía Coppola, 2006.

No obstante, la escritora Caroline Weber revela en su libro Queen of Fashion: What Marie Antoinette Wore to the Revolution (que cita National Geographic en un artículo sobre la princesa austriaca) que esa frase prácticamente se atribuía a todas las mujeres extranjeras que ocuparon un lugar en la corona, pues era mejor tildar de “insensible” a una foránea que al propio rey. No hay constancia de que María Antonieta la pronunciase nunca.

El filósofo contemporáneo suizo Jean-Jacques Rousseau y el biógrafo austriaco Stefan Zweig ya habían confirmado esta teoría mucho antes.

Sin embargo, aunque se la acusó erróneamente de pronunciar la famosa frase, María Antonieta creía que la monarquía francesa había sido establecida por Dios, y no dudaba a la hora de empolvar sus pelucas con la preciada harina que escaseaba entre sus súbditos.

Icono de la moda, pero no adicta a los zapatos

También se dice que la monarca era aficionada a la moda y que manifestaba una tremenda obsesión por los zapatos. No obstante, como cuenta Weber en su libro, la delfina de Francia “no tenía fama de ser una adicta a los zapatos”.

De hecho, gastaba menos en zapatos que otros miembros de la familia real, como su cuñado, el conde de Artrois, que adquiría 365 pares al año.

Es preciso mencionar que Versalles era un lugar muy sucio, a menudo embarrado, y los miembros de la familia real preferían tirar los zapatos antes que limpiarlos.

La forma de vestir de María Antonieta dio mucho de qué hablar. Un sencillo vestido blanco que diseñó junto a su modista causó revuelo por su simplicidad, pues en aquella época los vestidos solían ser muy aparatosos y llenos de adornos.

Retrato de María Antonieta con un simple vestido blanco
Retrato de María Antonieta con un simple vestido blanco de muselina (atribuido a Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun, 1783)

“Una de las ironías de la Revolución Francesa es que este vestidito blanco se convirtió, básicamente, en el uniforme de las revolucionarias”, señala Weber.

Distaba mucho del vestido blanco decorado con diamantes que lució el día de su boda con Luis XVI. Una de las curiosidades sobre esa pieza, de la cual se desconoce su paradero, es que el diseñador calculó mal las medidas de la joven y no fue posible abrocharlo por completo.

No fue ella quien arruinó a la nación

María Antonieta llegó a Francia muy joven, antes de cumplir los 15 años. Se casó con Luis XVI como un arreglo para resolver la tensión entre su país de origen (Austria) y la nación que en poco tiempo gobernaría.

A los 37 años fue acusada de conspirar contra su país y de promover intrigas, tras llevar una vida de lujos desmedidos, derrochando recursos en fiestas y confort, que supuestamente habían arruinado las finanzas del reino.

Se comenta que el propio Thomas Jefferson afirmó que, si la reina consorte nunca hubiera llegado al palacio, tal vez nunca se habría producido la Revolución Francesa.

A pesar de que su Pequeño Trianon (su segundo palacio en Versalles) estaba lleno de ostentosos muebles y de que adquiría 300 vestidos al año como mínimo, la conducta despilfarradora y fastuosa de María Antonieta no superaba a la del resto de la familia real.

Le Petit Trianon, Versalles
Fachada principal de Le Petit Trianon, Versalles.

“Cuando Luis y María Antonieta ascendieron al trono, el tesoro estaba vacío”, destaca Weber.

El famoso escándalo del collar

Otro misterio de la vida de María Antonieta estuvo relacionado con un ostentoso collar. De hecho, esta trama de engaños pasó a la historia como “el asunto del collar”.

Supuestamente, el rey Luis XV encargó una carísima gargantilla de 647 diamantes y de 2.800 quilates a Marc Bassenge y Charles Boehmer, considerados como los mejores artesanos de la época. Esta ostentosa joya no tenía como objetivo adornar el cuello de María Antonieta, pero sirvió como excusa para que condenaran a la austriaca a morir en la guillotina.

El famoso collar de diamantes que llevó a María Antonieta a la guillotina
El famoso collar de diamantes que llevó a María Antonieta a la guillotina.

La muerte de Luis XV fue repentina, por eso el collar y a quién iba dirigido quedaron en el limbo, teniendo en cuenta que los joyeros prometieron discreción sobre el asunto. La verdad es que aquel sublime collar iba a ser regalado a Madame du Barry, la amante del rey.

Un entramado de intrigas que incluyó a la estafadora Jeanne Valois De la Motta y al ingenuo obispo de Estrasburgo, el cardenal Rohan, hizo que toda Francia creyera que la reina había comprado la joya más cara de Europa, como señala el periodista uruguayo Eduardo Galeano en su libro Espejos: Una historia casi universal.

Un tórrido romance

Retrato de Hans Axel von Fersen
Retrato de Hans Axel von Fersen (Carl Frederik von Breda, 1800)

Unas cartas escritas por María Antonieta fueron decodificadas por el Centro de Investigación para la Conservación de Colecciones de Francia, desvelando que la reina tuvo una relación muy cercana con el conde sueco Axel de Fersen, según informó The Telegraph.

“Terminaré (esta carta), pero no sin decirle, mi querido y gentil amigo, que lo quiero con locura y que nunca hay un momento en el que no lo haga”, dice uno de los pasajes.

Estas cartas refuerzan la teoría de que Marie Sophie y Louis Charles eran en realidad hijos del conde sueco.

Una fuga fallida y una ejecución pública

Todos estos escándalos, incluyendo el del collar y la vida lujosa que llevaba la monarquía mientras el pueblo pasaba hambre, convergieron en lo que conocemos como Revolución Francesa.

En octubre de 1789, después de que la muchedumbre asaltara el Palacio de Versalles, la familia real se trasladó al Palacio de las Tullerías (ahora demolido) en el centro de París. No obstante, allí se sentían como en una especie de arresto domiciliario, bajo la constante vigilancia de la Guardia Nacional.

Años más tarde, en junio de 1791, María Antonieta y Luis XVI, junto a sus hijos, intentaron escapar de aquella revuelta política y social que se estaba gestando, un episodio que se conoce como la Fuga de Varennes.

Siguiendo el plan ideado por el conde sueco Hans Axel von Fersen, la familia real esperó la madrugada y se disfrazaron para abandonar las Tullerías en un carruaje. Se dirigían hacia la ciudad fronteriza más cercana, Montmédy, pero fueron descubiertos antes de llegar. Después de este episodio, la situación se volvió mucho más tensa.

detención de Luis XVI y su familia en Varennes
Grabado que muestra la detención de Luis XVI y su familia en Varennes. (National Geographic)

En 1792, una turba llegó a las Tullerías para acusar a los reyes de traición, encarcelándolos en la Torre del Templo. Luis fue el primero en ser ejecutado. El 16 de octubre de 1793, tras haber pasado varios meses en la cárcel, María Antonieta fue guillotinada.

Según los libros de historia, estas fueron las últimas palabras de María Antonieta, dirigidas a su verdugo:

Os pido que me excuséis, señor. No lo he hecho a propósito“.

A lo que el verdugo respondió, mientras segaba la vida de la joven reina:

“¡Viva la República!”

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