Las cinco reglas de oro para consultar el tarot por teléfono

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El tarot telefónico es una manera fácil, cómoda y económica de consultar las cartas, siempre y cuando apliquemos algunos principios básicos…

En el amplio universo de la adivinación y las mancias, el tarot es uno de los vehículos más populares para conocer nuestro futuro o, siendo más realistas, para reflexionar sobre nuestra vida y milagros y tomar las decisiones más acertadas. Afinando aún más, la palma de la popularidad se la lleva el tarot telefónico.

No vamos a entrar aquí en las causas de esta tremenda popularidad que está conociendo el tarot telefónico, que podríamos resumir en tres: es de fácil acceso, es muy cercano y, sobre todo, es barato. No obstante, muchas personas quedan insatisfechas tras la consulta; y no es que el medio telefónico sea peor que cualquier otra forma de consultar el tarot…

El problema radica en esperar que desde el otro lado del hilo telefónico va a llegarnos como por arte de magia (nunca mejor dicho) la solución a todos nuestros problemas. Creer que algo así pueda ocurrir es un engaño manifiesto. Para evitarlo debe tener en cuenta estas cinco reglas de oro para llamar al tarot telefónico con éxito.

Las cartas señalan, no resuelven

Hay que partir de la idea de que el tarot no va a arreglarnos la vida; eso sólo podemos hacerlo nosotros mismos (y a veces ni siquiera). Tampoco podemos esperar respuestas inequívocas que resuelvan todas nuestras dudas. Si eso es lo que espera obtener de su llamada a un gabinete de tarot telefónico, está usted perdiendo tiempo y dinero.

Seamos realistas. Las cartas pueden señalar caminos o darnos pistas para conocernos mejor o para elegir el camino a seguir en una encrucijada vital, pero no dejan de ser trozos de cartón con vistosos dibujos encima. Un mapa no nos lleva a ningún sitio; somos nosotros quienes, leyéndolo adecuadamente, lo usamos para llegar donde queremos.

Prepárese antes de llamar

No sirve de nada (salvo a efectos de pseudoterapia quizás) descolgar apresuradamente el teléfono y soltarle a la persona con la que demos al otro lado todas nuestras cuitas y agobios. Tampoco preguntar lo primero que se nos pase por la cabeza, sea demasiado vago o demasiado concreto. Una buena respuesta depende siempre de una buena pregunta.

Una consulta al tarot eficaz debe ir precedida por un proceso tranquilo de reflexión. Conviene pensar bien qué es lo que nos inquieta, concretar el problema. Puede ser de mucha ayuda escribirlo en un papel. Una vez seamos capaces de escribir en una línea cuál es nuestro problema, podremos anotar las preguntas más adecuadas para obtener la información que queremos.

Vidente mostrando una baraja de cartas del tarot
Vidente mostrando una baraja de cartas del tarot (123rf)

El tarotista no conoce nuestros problemas

Le suena el chiste, seguro, del cliente que llama a la puerta de un adivino, y al preguntarle este quién es, el cliente queda defraudado por sus nulas capacidades adivinatorias. Pues esto es lo mismo. La persona que echa las cartas sólo hace eso: hacer una tirada de cartas y señalar al consultante su significado.

Pero las cartas están llenas de significados distintos, sobre todo según su situación en la tirada y su posición (boca arriba o boca abajo). A veces somos demasiado parcos o crípticos con nuestras preguntas. Cuantas más informaciones dé usted al tarotista, más fácil lo tendrá este para guiarle en su descubrimiento de lo que las cartas quieren decirle.

Profundizar en la consulta

Algunos consultantes están más preocupados por el reloj que por las palabras del tarotista. Es comprensible, ya que al fin y al cabo los minutos pasan y el gasto sube, pero… ¿acaso no quiere resolver una preocupación importante? Mejor alargar una llamada que quedarse en la inopia y repetir la jugada a las pocas horas.

Tras las primeras respuestas del tarotista seguramente le surjan dudas acerca de unos u otros detalles de lo que le están diciendo, o se le ocurran nuevas ideas relacionadas con su pregunta principal. No deje de planteárselas a la persona que le está atendiendo para, entre los dos, aprovechar al máximo la consulta.

Digerir la información

La llamada termina, pero su tarea no. Ahora empieza lo más difícil; es el momento de reflexionar acerca de todo lo que ha oído. Tómese su tiempo, ya que con frecuencia las informaciones que dan las cartas no son evidentes a primera vista. Al cabo de un rato, o incluso de unos días, irá usted encajando las piezas del puzle con más facilidad.

Pasado un tiempo prudencial llega la hora de la evaluación. Es decir, de plantearnos si la consulta telefónica de tarot que hizo fue de alguna ayuda, si le ayudó o no a resolver su problema. Si no fue así, puede que usted no planteara las preguntas adecuadas; o puede que, simplemente, tenga que buscarse otro tarotista, u otra ayuda de tipo menos místico.

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Miguel Medina

Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Content Manager, Editor y Redactor de Contenidos Web en diferentes revistas y medios de prensa online. Prosélito devoto del Lean Writing. Desayuno datos, almuerzo datos y ceno datos. El lector es el único que siempre tiene razón.

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