NitiBraid, una tecnología que permite fabricar estructuras metálicas flexibles mediante impresión 3D y adaptar implantes vasculares a geometrías complejas, ha sido elegida ganadora nacional en España del James Dyson Award 2026. El proyecto está creado por Carlos Aguilar Vega y vinculado a la Universidad Politécnica de Madrid. Su planteamiento combina un algoritmo de diseño con fabricación aditiva de nitinol, una aleación de níquel y titanio conocida por sus propiedades superelásticas y de memoria de forma.
La clave está en abandonar la idea de una pieza metálica rígida y tratar el material como si fuera un tejido. El sistema genera fibras continuas y entrelazadas, inspiradas en arquitecturas textiles, cuya geometría puede modificarse de manera localizada. El diseñador puede controlar parámetros como el grosor de las fibras, la distancia entre ellas o la forma de la sección transversal. También puede introducir discontinuidades y unir extremos para crear dispositivos con bifurcaciones o fenestraciones.
NitiBraid convierte nitinol impreso en 3D en una arquitectura metálica flexible que puede ajustarse localmente a geometrías vasculares complejas.
Ese control permite fabricar en una sola pieza estructuras con zonas que responden de manera diferente. NitiBraid puede combinar regiones más rígidas con otras muy deformables y adaptar la morfología a superficies anatómicas obtenidas de exploraciones médicas. Entre los prototipos mostrados por el proyecto figuran una estructura personalizada para válvula aórtica reconstruida a partir de tomografías de un paciente, un stent bifurcado y fenestrado, un desviador de flujo de densidad variable y actuadores para recuperación de coágulos.
El proceso parte de una superficie anatómica o matemática y utiliza un algoritmo para construir fibras sinusoidales adaptadas a esa forma. Después, las piezas se producen mediante fusión láser de lecho de polvo. El equipo tuvo que ajustar parámetros de fabricación —entre ellos potencia del láser, velocidad de escaneo y atmósfera de argón— para reducir problemas como porosidad y grietas y poder imprimir estructuras de alta resolución.
Tras la impresión, el tratamiento incluye ataque químico y electropulido para disminuir la rugosidad superficial y adelgazar las fibras. Según la documentación técnica presentada al premio, la arquitectura resultante alcanza deformaciones superiores al 50 % y permite que las fibras se deslicen entre sí bajo compresión antes de que la estructura se rigidice. Ese comportamiento es el que da nombre al concepto más amplio de materiales arquitectados trenzados o BAM.
El interés médico está en la personalización. Muchos dispositivos vasculares deben atravesar catéteres y después recuperar una geometría determinada dentro del organismo. Al mismo tiempo, las anatomías reales incluyen curvas, bifurcaciones y diferencias entre pacientes que complican el uso de diseños uniformes. NitiBraid propone controlar simultáneamente la forma y las propiedades mecánicas del dispositivo, en lugar de limitar la personalización a sus dimensiones externas.
La propuesta no se limita a cambiar el tamaño del implante: busca programar también su rigidez, flexibilidad y geometría en distintas zonas de una misma pieza.
El proyecto, sin embargo, se encuentra todavía en una fase de desarrollo. La propia candidatura explica que el equipo está analizando qué aplicaciones vasculares ofrecen mayor potencial clínico y prepara una empresa derivada de IMDEA Materials. Por tanto, el premio reconoce una tecnología y sus prototipos; no significa que estos implantes estén ya disponibles para uso clínico rutinario.
La plataforma tiene además una segunda línea de aplicación fuera de la medicina. Las redes metálicas entrelazadas pueden comprimirse, absorber energía mediante el deslizamiento de sus fibras y pasar después a estados más rígidos. El equipo estudia ese comportamiento para posibles usos en hardware espacial, protección frente a impactos, vibraciones y blindaje estructural, y señala que mantiene conversaciones con actores de la industria y con la Agencia Espacial Europea para definir prototipos y futuras validaciones.
Antes del James Dyson Award, NitiBraid había obtenido el tercer premio de ActúaUPM 2025, dotado con 5.000 euros, y una ayuda interna Proof-of-Concept de IMDEA Materials de 50.000 euros. La candidatura también indica que existen dos solicitudes de patente pendientes, consolidadas en una solicitud internacional PCT.
El reconocimiento nacional del James Dyson Award aporta al proyecto 5.770 euros y lo sitúa dentro del proceso internacional del concurso. El calendario oficial establece que, tras el anuncio de ganadores nacionales y finalistas del 16 de septiembre, los ingenieros de Dyson seleccionarán una lista internacional que se anunciará el 14 de octubre; los ganadores internacional y de sostenibilidad se conocerán el 4 de noviembre. NitiBraid ha ganado, por ahora, la fase española: su recorrido internacional todavía no está decidido.


