Mejor prevenir…, que curar

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En los noticieros aparecen titulares como “un operario se ha triturado el brazo por mal funcionamiento de la maquinaria”. Y es que el riesgo por un mal mantenimiento en las fábricas es alto. Esto se debe, en muchas ocasiones, a una antigua infraestructura y un abandono en las revisiones pertinentes.

Vivimos en un mundo que avanza con una rapidez vertiginosa y que nos aporta muchísimas posibilidades de mejor. Por eso, es bueno estar al tanto de los materiales del futuro y de las grandes ventajas que estos proponen.

Los materiales del futuro

Estos nuevos materiales ya se están implantando y están aportando unos beneficios y rendimientos altísimos, además de una alta seguridad.

Grafeno 

Por definición, el grafeno es sustancia formada por átomos de carbono puro organizados en hexágonos regulares que se caracteriza por su extraordinaria dureza, ligereza, flexibilidad y conductividad.

Sus aplicaciones son amplísimas. Desde baterías de larga durabilidad, energía fotovoltaica o un sinfín de utilidades en el mundo de la robótica.

Shrilk

Este material aún por descubrir es una fuente de recursos altísima. Deriva de la quitina que encontramos en el caparazón de algunos insectos y crustáceos. Es un material muy resistente pero ligero, y con los beneficios de ser biodegradable, barato y fácil de obtener.

Con estas características podría ser el sustituto perfecto del plástico que tanto está contaminando y deteriorando nuestro mundo. Además, tiene usos en la medicina. Con él se pueden suturar heridas o reparar tejidos.

Materiales autorreparables

Estos materiales aportan una seguridad extrema, ya que regeneran sus propios daños. Esto hace que los accidentes se reduzcan y que el mantenimiento sea más efectivo.

Un método de autorreparación puede ser la inyección de bacterias en el hormigón, estas bacterias reaccionan al agua que se pueda filtrar en grietas y fisuras y lo regeneran. Estos materiales inteligentes también pueden arreglar la carrocería de un coche. Sus aplicaciones son enormes.

Espumas metálicas

Estas espumas combinan metales y gases. El resultado es un material resistente y absolutamente ligero.

Las espumas de aluminio, por ejemplo, tienen una resistencia elevada y esto hace que con un material ligero se puedan absorber la vibración, los golpes o los ruidos.

Estateno

Este material tiene una superconductividad que lo convierte en un material idóneo para la electricidad, que no olvidemos que es la energía del futuro. No opone ningún tipo de resistencia, por lo que tiene una eficiencia energética del 100%.

Como decíamos, conocer estos materiales y sus aplicaciones nos aporta inmensas ventajas. Además, estos materiales se trabajan para obtener una seguridad y ahorrar así accidentes por malas instalaciones o peores materiales.

Cuando un accidente de este tipo sucede, es labor de la ingeniería forense el descubrir por qué han sucedido y qué medidas se podrían tomar. Esta rama de la ingeniería encuentra el fallo que ha sucedido, pero también aporta soluciones antes de que suceda. Con la realización de pruebas, análisis de los materiales y la adaptación de estos para que tengan una mayor eficiencia, se consigue una mayor seguridad en las fábricas.

Las empresas deben recurrir a la ingeniería forense antes de que el fallo se produzca porque es mejor prevenir que curar. El mantenimiento de la maquinaria y las soluciones deben quedar en manos de expertos que trabajan con los conocimientos técnicos y recursos adecuados para asegurar el buen funcionamiento y la eficacia.

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Julia Cotino
Diplomada en Literatura Hispánica y Máster en Literatura Creativa por la Universidad Autónoma de Barcelona. Apasionada de los libros en papel y del color rosa. Escribo para diversos medios online y blogs especializados.

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