¿La Inteligencia Artificial representa un peligro para la humanidad?

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Los procesos automáticos y el empleo de máquinas han aumentado exponencialmente durante las últimas décadas: lavado de coches, cajeros automáticos, semáforos, enfoques automáticos en las cámaras fotográficas, entre otros.

Hoy en día, la automatización se ha convertido en algo tan normal que ni siquiera percibimos que estamos trabajando con ella. Sin embargo, las máquinas automáticas y la Inteligencia Artificial (IA) no son lo mismo.

Los equipos convencionales utilizan reglas de programación exactas para poder ejecutar sus tareas. Cuanto más detalle y exactitud se haya utilizado para programar las tareas, más eficiente será el dispositivo. Por ejemplo, trazar la ruta más corta entre dos ciudades.

En cambio, la Inteligencia Artificial es una forma de programación más abstracta y avanzada. En este caso, siguiendo con el ejemplo anterior, se debe trazar la ruta más rápida entre dos ciudades teniendo en cuenta factores como la cantidad de semáforos, las obras en la vía, los horarios con más afluencia de vehículos o incluso las condiciones meteorológicas. Los sistemas con IA tienen la capacidad de elegir el proceso más eficaz.

Estos adelantos pueden impresionar y asustar al mismo tiempo. La falta de conocimiento sobre la Inteligencia Artificial abre nuevos debates: “¡Parece magia! ¿Tiene sentimientos? ¿Es una tecnología inteligente? ¿Puede cambiar la naturaleza del ser humano?”.

Estas mismas preguntas fueron planteadas en los tribunales de algunos países a principios del siglo XX con la llegada del automóvil. Ahora, cuando surgen las mismas dudas, es necesario revisar el debate que surgió en aquel momento.

Con el tiempo, las personas se acostumbraron a utilizar los coches y se debilitaron las teorías que atribuían a los vehículos intenciones diabólicas.

En la actualidad, el debate sobre la Inteligencia Artificial se encuentra en un contexto similar.

Los métodos de análisis estadísticos que se utilizan en la IA no tienen voluntad propia. La Inteligencia Artificial no es inteligente, no puede tener intereses y ambiciones propias, ni tampoco puede engañar. La IA es el reflejo de las intenciones de los programadores y de las entidades que están relacionadas con esa tecnología.

No existe un motivo por el cual sea necesario crear una entidad jurídica con el propósito de regular la Inteligencia Artificial.





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Karina Da Silva

Karina Da Silva

Licenciada en Administración de Empresas por la Universidad Católica Andrés Bello. Experta en creación de contenidos web y en redacción SEO. Cursando un Máster en Marketing Digital especializado en Community Management, WordPress, Diseño Digital, SEO avanzado, Google Adwords y Google Analytics.

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