Jill Price, la memoria que nunca olvida

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Una historia difícil de creer. Un cerebro extraordinario que no olvida los capítulos de su existencia. Ese es el caso de Jill Price, la mujer que tiene la capacidad de recordar todos y cada uno de los días de su vida.

Durante una entrevista, la norteamericana, nacida en 1965 en la ciudad de Los Ángeles, era capaz de recordar el día exacto en que se vivió la “Crisis de los rehenes en Irán”, sin embargo, no era capaz de recordar qué vestimenta llevaba puesta en ese momento.

Un extraño síndrome

Todo comenzó en junio del año 2000, cuando contactó con el doctor James McGaugh, un especialista en aprendizaje y memoria. Tras cinco años de investigación, McGaugh y su equipo publicaron en la revista Neurocase que se trata de un síndrome llamado hipertimesia, el cual consiste en que la memoria no escoge ni desecha ninguna de las vivencias.

Previamente, durante una conferencia en 2003, Price comentó que cada año surgía como las manecillas de un reloj, con el mes de enero en la posición de las 11 en punto sin saber qué iba a ser lo próximo que iba a recordar.

La mujer reseña su vida como escenas de películas familiares de cada uno de los días de su existencia. Puede estar charlando con alguien y al mismo tiempo estar visualizando cualquier capítulo de su pasado; de hecho, es supervisora de guiones para cine y televisión.

No todo es bueno

A los 10 años comenzó a escribir un diario. Para los expertos, esta es una buena técnica para recordar, pues se crea un registro de la vida. Sin embargo, la paciente dejó de leer lo que escribía, aunque desea que los cuadernos sean enterrados con ella cuando muera.

Jill asegura que muchos de sus recuerdos le aportan seguridad y buenas sensaciones, pero en otras ocasiones se da todo lo contrario. Por ende, su habilidad para recordar no la considera una bendición, sino una maldición que podría causar depresión.

Con el transcurso de los años, la ciencia no ha conseguido una explicación para definir la memoria de Jill. Se dice que algunas regiones de su cerebro son tres veces más grandes de lo normal, aunque la hipertimesia sigue siendo un misterio.

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