James Simons, el matemático más rico del mundo

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James Simons está considerado actualmente como uno de los hombres más ricos del mundo. Las matemáticas fueron la base de Renaissance Technologies, una empresa dedicada a la inversión de riesgo con la que construyó un patrimonio de 18.500 millones de dólares.

Desarrolló una carrera exitosa en áreas como geometría, investigación y topología después de la muerte de su segundo hijo. En el Congreso Internacional de Matemáticos del año 2014 comentó: “Cuando estás haciendo matemáticas piensas más profundamente, es una separación de la realidad. En ese momento supuso un alivio”.

Según la revista Forbes, James Simons ocupa el puesto número 25 de la lista de las personas más ricas del mundo.

Su gran pasión por los números comenzó en el año 1955, cuando comenzó a estudiar su carrera de matemáticas. Terminó su doctorado en la Universidad de California, en Berkeley, a los 23 años.

Comenzó a trabajar en el Instituto para Análisis de Defensa, situado en la Universidad de Princeton. Después de ser despedido, se trasladó a la Universidad de Stony Brook, donde fue contratado para dirigir un mediocre departamento de matemáticas. En pocos años, aquel lugar se convirtió en un referente internacional y Simons en uno de los mejores matemáticos del momento.

Realizó importantes aportaciones a la topología y a la geografía, por las cuales recibió el prestigioso Premio Veblen en 1976.

A pesar de los resultados prometedores de su trabajo en el área de investigación, al poco tiempo de obtener el premio abandonó el ámbito académico. Se sentía atascado en un problema matemático y necesitaba descansar.

Al final de la década de los 70 decidió crear una pequeña empresa, que más tarde se convirtió en uno de los fondos de inversión más importantes del mundo.

El éxito de Renaissance Technologies se basó en encontrar patrones de cambio en los precios de las acciones y diseñar modelos para predecir la evolución de los mercados. En lugar de contratar a economistas, el equipo de trabajo de la empresa estaba formado por físicos, astrónomos y matemáticos.

A los 71 años decidió jubilarse porque pensó que era el momento de ceder su puesto a gente más joven. A partir de entonces se dedicó a la filantropía en la Fundación Simons.

Ahora, después de sus éxitos y casi con 80 años de edad, James Simons debe responder ante acusaciones relacionadas con evasión fiscal, que oscurecen su brillante carrera como matemático y empresario.

En un reportaje reciente de The New Yorker, Simons trata de redirigir la atención hacia su historia de éxito y propone a los periodistas otro titular: “Matemático brillante gana miles de millones y los da a la caridad”.





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