Historia del periódico L’Humanité

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La historia de L’Humanité se relaciona con aquella de la izquierda francesa desde inicios del siglo XX hacia adelante, pero también está influenciada por los acontecimientos ocurridos en el continente europeo y las transformaciones ideológicas que han ocurrido desde entonces.

El diario francés L’Humanité ocupa un lugar especial en la historia del periodismo tanto de Francia como del mundo. Esto se debe no solamente a su longevidad, que se cifra en 117 años de publicación, sino también a su vinculación con la arena política de Francia y el mundo en general en su condición de publicación de izquierdas. Su visible y notorio compromiso con el izquierdismo es un rasgo que le ha dado al diario uno de los rasgos que marcan su identidad, este es, su capacidad crítica.

Brevemente se resumirá la historia de este diario francés desde sus orígenes hasta la actualidad. Como se verá a continuación, la vigencia de L’Humanité ha estado sujeta a los cambios históricos y políticos que ha experimentado Francia y el mundo desde inicios del siglo XX hasta el presente, cambios que han involucrado la Segunda Guerra Mundial, el auge del socialismo en Francia y la caída de la Unión Soviética como algunos eventos importantes.

Antes y durante la Segunda Guerra Mundial

L’Humanité fue fundado en 1904 por Jean Saures, que por ese entonces era el líder del Partido Socialista Francés, organización que él había fundado 2 años antes, y también líder de la Sección Francesa de la Internacional de Trabajadores (SFIO por sus siglas en francés). El mismo Saures fungiría como editor del diario hasta el 31 de julio de 1914, día en que sería asesinado por un nacionalista francés.

Aunque inicialmente era un diario de corte socialista, L’Humanité se alineó con el comunismo francés poco después de que la SFIO se dividiera en 1920 en el Congreso de Tours. En ese momento, el diario pasó a manos de la nueva Sección Francesa de la Internacional Comunista (o SFIC por sus siglas en francés), formada por la mayoría de los miembros de la SFIO. La SFIC pasaría a ser el Partido Comunista de Francia y, en consecuencia, L’Humanité se convertiría en el diario del comunismo francés, más allá de sus orígenes socialistas.

La estabilidad financiera del diario estaría profundamente ligada con aquella del Partido Comunista. En los años 20, cuando el partido estaba aislado dentro del sistema político francés, el diario era mantenido principalmente con base a las donaciones de sus miembros, contribuciones que le permitían seguir circulando con relativa normalidad.

Con el surgimiento del Frente Popular en 1936, el estatus y la circulación de L’Humanité tuvieron un auge importante. Este fue un periodo en que varios intelectuales de la nación contribuían y colaboraban con el diario, lo que le imprimió prestigio y relevancia en el entorno intelectual francés y europeo a mediados de siglo.

No obstante, esta popularidad renovada del diario se vería truncada con la ocupación alemana en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, ocupación que se extendió desde 1940 a 1944. La administración nazi prohibiría la circulación de L’Humanité junto con otros diarios franceses a modo de suprimir determinadas tendencias políticas, pero esto probaría ser poco fructífero dado que el diariocircularía en la clandestinidad. L’Humanité volvería a circular sin restricciones poco después de la Liberación de París de 1944, batalla que dio por terminada la ocupación alemana en territorio francés.

Después de la Segunda Guerra Mundial

L’Humanité tendría un nuevo periodo de popularidad y prestigio en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Esto se debió principalmente a que el Partido Comunista de Francia se había convertido en la fuerza política dominante en la izquierda francesa, lo que hizo al diario francés una publicación de referencia dentro del sistema político de Francia y especialmente dentro la izquierda.

Con el objetivo de reunir fondos y garantizar su viabilidad financiera, L’Humanité empieza a organizar en el año 1960 el Festival de la Humanidad, un evento que combina actividades artísticas con debate y activismo político. Este evento, llevado a cabo por el Partido Comunista de Francia, se ha venido realizando anualmente desde entonces, convirtiéndose  en un momento cumbre de la agenda política de la izquierda francesa, y en un lugar de encuentro común entre sus líderes.

A partir de los ochentas, el Partido Comunista de Francia sufriría un profundo declive de popularidad que también afectaría el renombre del diario francés, pero también a su viabilidad económica. Dicho declive obedecía al auge del Partido Socialista, que le quitaría al Partido Comunista un número importante de seguidores y militantes. Con un menor número de miembros, el Partido observó como la sostenibilidad financiera de su diario más emblemático se vería perjudicada.

No obstante, tanto el Partido Comunista de Francia como L’Humanité recibirían apoyo económico por parte de la Unión Soviética gracias a la afinidad ideológica existente. Dicho apoyo económico consistiría en subsidios regulares que se verían permanentemente interrumpidos con la desintegración de la Unión Soviética en 1991.

Poco después, en el marco del XXVIII Congreso del Partido Comunista de Francia que tuvo lugar en 1994, ocurriría una reorganización dentro de las filas del partido que tendría como consecuencia, entre otras, que la línea editorial L’Humanité ya no estaría gestionada por el propio partido, aunque éste seguiría cumpliendo funciones de editor. Con esto, el diario obtendría una mayor independencia del partido, aunque todavía estaría alineado con el comunismo francés.

L’Humanité en el siglo XXI

A inicios de siglo, L’Humanité se encontraba asediado por sus deudas, lo que llevaría al diario a tomar diferentes acciones. Una de ellas fue la venta de un 20% de sus acciones a un grupo de inversores, lo que supondría un giro irónico en su historia dado que el capital privado sería instrumental en la salvación de una publicación de izquierda.

El diario también se vio forzado a vender su sede original en Saint-Denis para saldar su deuda, que por entonces rondaba los 8 millones de euros. El plan era concretar la venta y mudar la redacción a un edificio próximo al Estadio de Francia, en París, pero la operación no pudo concretarse, lo que puso a la publicación en una situación económica alarmante.

En este contexto, tanto el diario como el Partido Comunista Francés lanzaron una campaña para garantizar la supervivencia del primero, incentivando las suscripciones de la publicación con el objetivo de reunir más de dos millones de euros en menos de 3 meses. Dicha campaña tiene éxito moderado al reunir solamente 1,25 millones en menos de un mes, lo que era suficiente para pagar nómina y los costos operativos inmediatos, mas no para asegurar la supervivencia del día a día.

A pesar de lo anterior, la primera década del siglo XXI no sería del todo mala para el periódico francés, que experimentaría un periodo de expansión y actualización con la inauguración de su propio portal web con versiones gratuitas de las ediciones del periódico impreso. En esta expansión se encuentra también L’Humanité en español, la versión en castellano del original francés y que tuvo lugar a partir de la contribución de voluntarios del partido.

Actualmente, la directiva de L’Humanité está renegociando la deuda del periódico, que tenía una deuda de alrededor de 7 millones de euros para 2019. Dicha directiva cuenta también con un plan de continuación del diario que todavía no ha sido ejecutado, pero que ya fue validado por un tribunal francés.                                                                                     

Con los años, L’Humanité se ha convertido en una insignia del comunismo francés y de un sector social importante del país europeo, lo que se expresa en el apoyo que ha recibido la publicación a lo largo de su historia. Su longevidad en el tiempo no ha estado precisamente marcada por la estabilidad y la ausencia de conflicto, pero que haya podido superar las adversidades que se le han presentado es un indicador de la perseverancia de su directiva y su sentido del deber hacia sus lectores.

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