Las grandes ciudades pierden turistas en favor de los pueblos

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Viajar es uno de los más grandes placeres a los que puede entregarse el ser humano: la aventura de conocer otros lugares, hablar con otra gente, respirar otros aires, y en fin, experimentar culturas distintas a la propia siempre es enriquecedor y deja casi siempre muy buenos recuerdos. Por eso es tan exitoso el sector turismo, una fuente económica de primer orden en muchos países.

En el auge de esa tendencia, apareció un modelo estandarizado de atención y servicio, que aleja a los viajeros toda posibilidad de conocer a la gente, a los pueblos, a la cultura, con lo que ofrecen lo mismo en cualquier parte e impiden a la gente conocer las características del país en que se encuentran.

Se procura que los turistas se encuentren “como en casa” en cualquiera de los hoteles; intentan parecerse a una gran ciudad, cosmopolita, con elementos comunes y espacios reconocibles para todos.

Opciones para los viajeros curiosos

Muchas personas buscan justo lo contrario: lo más auténtico, lo más local del sitio que visitan, así que la respuesta no se hizo esperar: los turistas comenzaron a buscar otras opciones. Los hoteles ubicados en las ciudades empezaron a perder fuerza. Aparecieron nuevas modalidades de turismo, como el turismo de aventura o incluso la organización de expediciones peligrosas y al borde de lo ilegal.

En Latinoamérica el turismo se centra en el Caribe y son fuertes las opciones de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y México. En este último, debido a su vasto territorio y a un gran desarrollo en esta materia, es donde hay más opciones.

En principio, uno pensaría en Ciudad de México, Acapulco y Cancún como destinos predilectos, pero estas ciudades viven a plenitud el modelo que uniforma las vacaciones de la gente. México es dueño de una geografía muy interesante, con paisajes espectaculares y una cultura ancestral tremenda. La gastronomía es impresionante, considerada entre las primeras del mundo, así que no debería descartarse.

Para la gente que quiere conocer al auténtico mexicano, al trabajador común y disfrutar de la sonada cocina del país, hay hermosos Hoteles en Bacalar, Quintana Roo, muy cerca de  Belice, que se han convertido en una revelación.

Al borde de la laguna de Bacalar y a escasos minutos del mar, permiten el esparcimiento en aguas lacustres y marinas, además de un contacto directo con la naturaleza y sin renunciar a la comodidad que un turista merece y al alcance de la mayoría de los bolsillos de los turistas.

Un merecido descanso

Las vacaciones son, al fin y al cabo, el tiempo de esparcimiento total que se da la gente una vez al año, así que vale la pena disfrutarla al máximo esplendor, con todas las comodidades que el viajero desee dispensarse.

Es importante que, antes de iniciar su aventura, el turista estudie la mayor cantidad de opciones posibles y verifique su destino con claridad, trazando una estrategia para aprovechar su tiempo.

El trabajo duro de un año puede recompensarse con apenas dos o tres semanas de esparcimiento y descanso, así que lo más sensato es asegurarse de que todo lo que esté en nuestra manos salga bien.





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Miguel Medina

Miguel Medina

Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Content Manager, Editor y Redactor de Contenidos Web en diferentes revistas y medios de prensa online. Prosélito devoto del Lean Writing. Desayuno datos, almuerzo datos y ceno datos. El lector es el único que siempre tiene razón.

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