La criogenización: el derecho a tener otra vida después de la muerte

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El ciclo biológico natural es nacer, crecer, reproducirse y morir, y con ello se acabaría la vida para una persona. Pero la tecnología más revolucionaria quiere ir más allá y se niega a asumir que no podamos disfrutar de una segunda vida.

La criogenia o criogenización es el proceso que consiste en congelar el cuerpo humano para que, el día de mañana, se pueda descongelar y volver a la vida gracias a una tecnología avanzada.

Fotograma de la película Prometheus
Fotograma de la película Prometheus, 2012

Este proceso de “resurrección” ya es utilizado en microorganismos como bacterias o virus para su estudio, así como en órganos humanos.

Los cuerpos no pueden congelarse estando vivos, sino que se ha de esperar a que mueran. Una vez declarados muertos clínicamente se puede proceder con el proceso de crioconservación, en el cual cada órgano debe ser congelado a distinta temperatura y tratado con diferentes químicos que paralicen su funcionamiento.

Laboratorio de criogenización Bio-Cord, Inglaterra.
Laboratorio de criogenización Bio-Cord, Inglaterra.

El ingeniero en biotecnología de la Universidad de San Francisco de Quito, Andrés Pazmiño, asegura que es más fácil la criogenización en microorganismos que en humanos, ya que, en el cuerpo humano, las células se cristalizan con el agua produciendo una ruptura en las mismas.

En este proceso se usan congeladores especializados que enfrían a menos de 196ºC con nitrógeno líquido. Se puede elegir congelar todo el cuerpo o solo el cerebro, pero para ello es clave el dimetilsulfóxido que es un disolvente usado como crioconservante desde los años 60.

Personas criogenizadas (o casi)

En 1967 se produjo la primera criogenización. Fue al profesor de psicología James Bedford, fue de manera gratuita al ser un experimento de dudosa fiabilidad. La Fundación para la Extensión de la Vida puso en marcha el proceso que supondría “un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la industria del congelador”.

Criogenización del Dr. James Bedford
Criogenización del Dr. James Bedford en 1967.

Robert Nelson, presidente de la Sociedad Criónica de California, también estuvo a punto de concederle el deseo de criogenización al famoso director cinematográfico Walt Disney. Finalmente fue incinerado, a pesar de la leyenda urbana que asegura que fue congelado y su cadáver se encuentra en el sótano de su casa.

Inversión millonaria en una quimera

Hay incluso movimientos “transhumanistas” que consideran que la vida es solo una fase de transición y que, con el uso de la ciencia, se puede acceder a una condición posthumana.

Cámaras de crionización del Cryonics Institute
Cámaras de crionización del Cryonics Institute en Michigan.

Grandes empresas como ALCOR (EE.UU.) o KrioRus (Rusia) invierten ingentes cantidades de dinero para financiar y mejorar los procesos de crioconsevación. La compañía estadounidense fue pionera en crionizar el cerebro de Einz, una niña tailandesa que falleció con tan solo 3 años. Javier Cabo, cirujano que trasplantó el primer corazón de un bebé en España lo denomina como un “rito funerario” al más estilo del embalsamamiento egipcio.

Juan Carlos Izpisua, especialista en células madre, regeneración de tejidos y generación de órganos humanos en animales, asegura que la criogenia humana es como congelar un filete putrefacto.

Juan Carlos Izpisua Belmonte
Juan Carlos Izpisua Belmonte en el Salk Institute. (Peterrschwarz / Wikipedia)

Los mayores avances que se están produciendo son los de regeneración celular o antienvejecimiento que son actualmente campos en plena innovación y en constante progreso. De momento no se puede hablar de realidades, y la crioconservación no deja de ser una quimera o ciencia ficción no avalada por la mayoría de comunidades científicas.

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