Coches de transmisión mecánica o automática: diferencias, mantenimiento y tendencias

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Los coches con caja de transmisión automática todavía no son muy populares en Europa y menos aún en España, sin embargo su historia viene de lejos.

La creación de la primera caja de transmisión automática se produjo en Estados Unidos en el año 1921, cuando un ingeniero trataba de encontrar una manera más fácil de conducir su coche. Esta idea despertó el interés de la empresa General Motors, que comenzó a desarrollar el prototipo.

Pero fue en la década de 1940 cuando, por primera vez, se puso en venta un coche automático, lo cual obedeció a la necesidad de ampliar el mercado ante una economía golpeada por la fuerte crisis conocida como la Gran Depresión. La forma cómo se posicionó esta nueva oferta resulta interesante.

El primer modelo donde se implementó la novedad fue en el Oldsmobile, y la campaña publicitaria se dirigió a las mujeres. Se asumía que los coches mecánicos eran para hombres, quienes reflejaban fuertes emociones positivas asociadas a su control mediante los cambios de velocidades.

Se determinó que el coche de transmisión automática era para las mujeres, porque, según decían, a ellas les costaba más aprender a conducir. Mientras que para los hombres, manejar un coche mecánico era parte de su naturaleza viril.

Aunque en Estados Unidos actualmente predominan los coches automáticos, el prejuicio quizás ha permanecido en otras regiones del mundo, donde todavía existe el mito de que un coche de transmisión automática es para quien no sabe conducir.

Diferencias básicas entre la transmisión mecánica y la automática

Diferencias básicas entre la transmisión mecánica y la automática
Imagen: Freepik

La caja mecánica se activa mediante el embrague, que es el encargado de permitir el cambio de velocidades. El conductor debe controlar que, en todo momento, la palanca de cambios esté en la posición acorde (primera, segunda, etc.) a la velocidad o RPM del coche, y dispone de tres pedales: freno, acelerador y embrague.

Por otra parte, los coches automáticos tienen solo dos pedales: freno y acelerador, y la caja controla automáticamente las velocidades. No existe la palanca tradicional para los cambios, sino otra con cuatro posiciones: P o Parking, que bloquea el mecanismo y evita que el coche se mueva;  R o Reverse para retroceder; N o Neutro que es el equivalente a punto muerto; y D o Drive que permite conducir.

Para conducir en la ciudad es mucho más cómodo un coche automático por los atascos y los semáforos, ya que se evita estar usando la palanca de cambios permanentemente. La transmisión automática también previene que un conductor inexperto no use los cambios adecuadamente y ocasione desperfectos, o que el coche se cale.

Sin embargo, los argumentos a favor de la transmisión mecánica son importantes: posee un mecanismo más sencillo y, por lo tanto, más fácil de reparar; los repuestos son más económicos; el gasto de combustible es menor; y muchas personas  se sienten más seguras porque perciben un mayor control del coche.

Cómo afecta a los frenos y al embrague

Cómo afecta a los frenos y al embrague
Imagen: Rawpixel

Los coches automáticos suelen tener mayor desgaste de los frenos ya que reducir la velocidad depende únicamente de la activación del pedal que los controla. En cambio, en los coches mecánicos podemos ir cambiando de velocidades reduciendo de esta manera la marcha del vehículo sin necesidad de activar los frenos.

Un frenado constante ocasiona que el sistema se sobrecaliente perdiendo efectividad. Al activar en demasía el pedal, las pastillas y los discos incrementan su fricción y aumentan su temperatura. La consecuencia es que el aceite de los frenos se recalienta perdiendo su  consistencia y dificultando la acción.  

Sin embargo, esto puede igualmente suceder con los coches mecánicos si el conductor no evita el uso excesivo de los frenos valiéndose de la palanca de cambios. Por tal motivo, los frenos son un elemento que debe de cuidarse en cualquier tipo de transmisión.

En los coches de transmisión mecánica, el embrague sufre gran desgaste, sobre todo por el uso del coche en las ciudades. Es importante renovarlo cada cierto tiempo, antes de que el coche se pare, especialmente cuando sentimos que se comienza a poner duro. En el cambio del embrague también se incluyen otras piezas, como el disco, el plato de presión y el collarín.

Repuestos para coches mecánicos y automáticos

Repuestos para coches
Imagen: fabrikasimf

Mantener un coche de cualquier tipo en perfecto estado requiere de atención, responsabilidad y tiempo.

A la hora de poner el coche a punto, se puede diferenciar entre dos tipos de conductores: los que dejan el vehículo en taller y esperan la factura incluyendo el coste de los repuestos, y los que prefieren encargarse personalmente de encontrar los repuestos para asegurarse la originalidad, calidad y precio. Para estos últimos es el sitio Autodoc.es.

Autodoc.es permite comprar online cualquier tipo de repuesto para todo tipo de coche. Funciona a través de un buscador donde se coloca el nombre o características específicas de la pieza, y el sistema despliega la información indicándo diferentes opciones y ofertas.

El futuro de los coches: ¿mecánicos o automáticos?

El futuro de los coches: ¿mecánicos o automáticos?
Imagen: Freepik

Se estima que en España solo el 20% de los coches son de transmisión automática, aunque, al parecer, es un porcentaje que va en aumento. Según Statista, España es uno de los últimos países de Europa en el uso de vehículos con transmisión automática, solo superada por Italia, Grecia y Portugal.  

De acuerdo a algunas opiniones, uno de los factores que contribuyen a esta situación es la regulación de las autoescuelas, en el sentido de que un carnet de circulación para coche mecánico permite conducir ambas opciones, no así si se obtiene el carnet para coche automático.

Otro elemento para el predominio de los coches mecánicos está relacionado con el hecho de que, hasta hace poco, solo los modelos de alta gama presentaban la versión automática, lo que ha ido cambiando con el tiempo. 

El índice de España luce especialmente bajo, si lo comparamos por ejemplo con el de Estados Unidos, que ya produce un 90% de coches con transmisión automática y la tendencia es a eliminar definitivamente los coches mecánicos por su casi nula demanda.

Tomar la decisión entre un coche de transmisión mecánica o de transmisión automática requiere de la evaluación de gran número de factores, entre los que debemos considerar que el coche nos acompañará durante unos cuantos años. Un elemento crucial es el coste del mantenimiento y de los repuestos, ya que suelen significar un desembolso importante.

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Miguel Medina
Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Content Manager, Editor y Redactor de Contenidos Web en diferentes revistas y medios de prensa online. Prosélito devoto del Lean Writing. Desayuno datos, almuerzo datos y ceno datos. El lector es el único que siempre tiene razón.

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