10 de los amerizajes más espeluznantes de la historia de la aviación civil

Sufrir un accidente aéreo es una de las peores pesadillas de millones de viajeros que se suben diariamente a un avión. Explosiones en pleno vuelo, aterrizajes de emergencia, amerizajes forzosos… La imaginación se desate en el aire.

Sin embargo, las estadísticas dicen que un naufragio en alta mar es más probable. La posibilidad de morir en un avión es de 1 entre 60.000.000, por lo que una persona podría viajar cada día en avión durante 160.000 años sin sufrir ningún tipo de imprevisto.

Pero las estadísticas no estuvieron de parte de los protagonistas de este artículo. Esta es la historia de 10 amerizajes espeluznantes que será difícil no rememorar al embarcar en un avión. Algunos de ellos tuvieron un milagroso final feliz, pero otros no contaron con tanta suerte.

1. Amerizaje en el río Hudson (2009)

El 15 de enero del año 2009, el vuelo 1549 de US Airways despegó del Aeropuerto La Guardia, Nueva York, para dirigirse al Aeropuerto Internacional de Charlotte, en Carolina del Norte. En el Airbus modelo 320 viajaban 150 pasajeros, incluyendo 2 bebés, y 5 miembros de la tripulación.

En plena maniobra de ascenso, el avión impactó con una bandada de gansos y se dañaron ambos motores. El comandante Chesley Sullenberger (Sully) y el copiloto Jeff Skiles analizaron rápidamente la situación y mantuvieron la calma en todo momento.

El Airbus empezó a perder altura y, viendo que no había tiempo para llegar al aeropuerto, el capitán decidió realizar un amerizaje sobre el río Hudson.

El Airbus 320 quedó flotando sobre las frías aguas del río y pronto acudieron muchos ferris y remolcadores para rescatar a todos los pasajeros. No se perdió ninguna vida, aunque algunas personas tuvieron que ser atendidas a causa de la hipotermia.

La tripulación fue condecorada con la Master’s Medal, del Guild of Air Pilots and Air Navigators, y el suceso pasó a ser conocido como “el Milagro del Hudson”. En el año 2016 se estrenó una película que relata la historia de este amerizaje: Sully, dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Tom Hanks.

2. Amerizaje en el río Nevá (1963)

Aunque este amerizaje no es tan conocido como “el Milagro del Hudson”, ocurrió cuatro décadas antes en la URSS. La maniobra fue ejecutada por Víktor Mostovói, un joven capitán de 27 años.

El Túpolev Tu-124 de Aeroflot partió de Tallin el 25 de agosto de 1963 con destino a Moscú, con 52 personas a bordo. Cuando la tripulación intentó retraer el tren de aterrizaje delantero después del despegue, no lo consiguieron. Además, al haber niebla muy espesa, el vuelo fue desviado hacia Leningrado (San Petersburgo en la actualidad).

Con la intención de que el aterrizaje de emergencia fuera más seguro y reducir las posibilidades de incendio, el avión dio diversas vueltas sobre Leningrado para quemar más combustible, pero los motores dejaron de funcionar cuando se dirigía al aeropuerto de Púlkovo. Sin altitud suficiente para salir de la ciudad, el capitán tomó la decisión de amerizar en el río Nevá.

El Túpolev estuvo a solo 30 metros de derribar el puente Bolsheokhtinsky, pero logró posarse con bastante suavidad sobre las frías aguas del río. Ninguno de los viajeros resultó herido. Un remolcador que se encontraba cerca ató un cabo al avión y lo acercó a la orilla.

3. Amerizaje en el Mediterráneo (2005)

El vuelo 1153 de Tuninter (compañía que luego pasaría a llamarse Sevenair) partió el 6 de agosto del año 2005 del Aeropuerto Internacional de Bari, Italia, y tenía como destino el Aeropuerto de Djerba-Zarzis, Túnez.

La noche anterior al accidente, los operarios reemplazaron el indicador de nivel de combustible, pero instalaron el correspondiente al modelo ATR 42, en lugar del ATR 72, por lo que el avión llevaba menos combustible del que pensaban.

Los motores se apagaron durante el vuelo por la falta de combustible y solicitaron un aterrizaje de emergencia en Palermo. Sin motores, el ATR 72 consiguió planear durante 16 minutos, pero no fue posible alcanzar la pista y se vieron obligados a amerizar a unos 40 kilómetros de Palermo.

Por desgracia, el avión se partió en tres partes al impactar contra el agua y murieron 16 de los 39 viajeros. Solo las alas y la sección central se mantuvieron a flote y los supervivientes esperaron sobre ellas durante 46 minutos, hasta que llegaron los barcos de rescate procedentes de Palermo.

4. Amerizaje en el Pacífico (1956)

Este amaraje no puede faltar en la lista porque fue el primero sin víctimas mortales en toda la historia de la aviación. Un Boeing 377 Stratocruiser efectuaba la ruta de Honolulu a San Francisco el 16 de octubre de 1956: el vuelo 6 de Pan American World Airways (Pan Am).

El primero de sus cuatro motores se aceleró incrementando su temperatura. El capitán Richard N. Ogg redujo la velocidad de los motores, pero, viendo que el problema persistía, decidió cortar el suministro de aceite al motor. Esto funcionó temporalmente, pero más tarde falló el motor número cuatro.

La tripulación descubrió demasiado tarde que el arrastre provocado por el fallo del primer motor les había dejado sin el combustible suficiente para llegar a San Francisco ni para regresar. El capitán comunicó entonces la emergencia por radio y el buque USCGC Pontchartrain atendió su llamada de auxilio.

Después de un tiempo volando en círculos, el avión efectuó el amerizaje y desde el barco grabaron las imágenes. Se rompió la sección trasera del aparato, pero el capitán lo había previsto y todos los pasajeros se habían situado delante.

Los 31 viajeros salieron ilesos. Hincharon tres botes salvavidas y a los pocos minutos fueron rescatados por el buque de la marina.

5. Amerizaje en el océano Índico (1996)

El vuelo 961 de Ethiopian Airlines fue secuestrado el 23 de noviembre de 1996, cuando el Boeing 767 realizaba la ruta entre Adís Abeba y Nairobi. El deseo de los tres secuestradores etíopes era pedir asilo político en Australia y amenazaron con hacer estallar una bomba (luego se comprobó que no existía tal bomba).

El capitán, Leul Abate, les explicó que no tenían el combustible suficiente para volar hasta Australia. Aunque no le creyeron, intentó engañarlos sin alejarse de la línea costera africana. Más tarde advirtieron el engaño y le obligaron a volar hacia el este, por lo que el piloto puso rumbo hacia las Islas Comoras.

Al llegar a las islas se acabó el combustible y los motores dejaron de funcionar. La última alternativa fue realizar un amerizaje a 500 metros de la playa, donde unos turistas grabaron las imágenes con su cámara de vídeo.

Lamentablemente, el motor izquierdo del avión tocó fondo y el aparato giró sobre sí mismo, partiéndose en varios trozos. Murieron 125 de los 175 viajeros, además de los tres secuestradores. Algunos de los pasajeros fallecieron porque activaron sus chalecos salvavidas antes de amerizar y, al sumergirse el avión, quedaron atrapados en el interior.

Los testigos que vieron el accidente desde la playa, entre los que había un grupo de médicos franceses, acudieron a ayudar a los supervivientes.

6. Amerizaje en el río Bengawan Solo (2002)

En el Boeing 737 que realizó el vuelo 421 de Garuda Indonesia, programado desde Ampenan a Yogyakarta el 16 de enero del 2002, viajaban 54 pasajeros y 6 miembros de la tripulación.

Cuando se aproximaban a su destino, se encontraron en medio de una importante tormenta con lluvia y granizo. Ambos motores se apagaron. A pesar de todos los esfuerzos por reiniciarlos, no lo consiguieron. El avión fue perdiendo altitud y los pilotos decidieron amerizar en el río Bengawan Solo, el más grande de Indonesia.

El Boeing quedó asentado sobre su vientre en una zona con poca profundidad de agua. Varios lugareños acudieron para rescatar a los pasajeros e incluso se encargaron de transportar a los heridos hasta el hospital más cercano. El equipo de rescate llegó unas dos horas después.

Doce pasajeros sufrieron fracturas y contusiones leves y dos azafatas fueron heridas de gravedad. Una de ellas no consiguió sobrevivir. En su día, este amerizaje fue conocido como “el Milagro de Abdul Rozak”, en honor al nombre del piloto.

7. Amerizaje en el mar de Bali (2013)

En abril del año 2013, un Boeing 737 de la compañía Lion Air procedente de Bandung, Isla de Java, tenía previsto tomar tierra en el Aeropuerto Internacional de Denpasar, el único aeropuerto de la isla de Bali, en Indonesia.

Sin embargo, el piloto, M. Ghazali, se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia y el avión terminó en el mar, muy cerca de la costa.

Afortunadamente, no había mucha profundidad, lo que facilitó que los pasajeros pudieran ser evacuados en pocos minutos. Algunos de ellos llegaron nadando hasta las rocas más cercanas.

Los 101 pasajeros, entre ellos seis niños, y los 7 miembros de la tripulación salieron ilesos del accidente. Unas 40 personas tuvieron que ser atendidas a causa de heridas leves, pero no se produjeron lesiones de gravedad.

Se pueden ver fotos accidente aquí.

8. Amerizaje en el río Ob (2011)

En el vuelo 5007 de Angara Airlines, efectuado el 11 de julio del año 2011, viajaban 37 personas, 33 pasajeros y 4 tripulantes. El aparato, un Antonov An-24 RV de 44 asientos, despegó del Aeropuerto de Bogashevo, en Tomsk, y se dirigía al Aeropuerto Internacional de Surgut, Rusia.

Una hora y media después del despegue, uno de los motores se incendió y no fue posible apagarlo con los extintores. El piloto decidió desviarse hacia el Aeropuerto de Nizhnevartovsk, el más cercano, pero, al ver que no conseguiría llegar, optó por realizar un acuatizaje en el río Ob, el más largo de Rusia, situado en la Siberia Occidental.

El avión amerizó sobre aguas poco profundas, pero la fuerza del impacto separó la cola del aparato y arrancó el motor de babor. Fallecieron 7 de los viajeros y unos 20 tuvieron que ser trasladados al hospital.

Un mes después se comprobó que el mantenimiento del avión no había cumplido lo establecido por la ley rusa, y fueron acusados dos funcionarios de la compañía Angara Airlines.

9. Amerizaje en Hawái (2015)

El 25 de enero del 2015, una avioneta Cirrus SR22 con un único ocupante tuvo que realizar un amerizaje en el Pacífico, a 253 millas al noreste de Maui (Hawái). El aparato provenía de California y se dirigía a Kahului, pero, debido a un problema técnico, se quedó sin combustible y lo comunicó a la guardia costera estadounidense.

El piloto salvó su vida gracias al paracaídas balístico que estas avionetas disponen como parte de su equipamiento de serie para situaciones de emergencia.

Cuando el motor del Cirrus SR22 se detuvo por la falta de combustible, el piloto activó el paracaídas y cayó de forma controlada hasta posarse sobre el mar con suavidad.

El aterrizaje fue grabado por los guardacostas estadounidenses, que estuvieron en contacto con el piloto en todo momento. El hombre esperó en un bote salvavidas hasta que algunos minutos más tarde llegaron sus rescatadores.

10. Amerizaje en el Pacífico (2018)

El 21 de septiembre de este año, el vuelo PX-73 de la aerolínea de Papúa Nueva Guinea, Air Niugini, despegó del Aeropuerto Internacional de Narita, en Tokio. Tenía que hacer escala en el Aeropuerto Internacional de Chuuk, Micronesia, para dirigirse a Puerto Moresby, en Papúa Nueva Guinea.

El Boeing 737 sobrepasó la pista de aterrizaje unos 150 metros y tuvo que hacer un amerizaje de emergencia en el mar. Actualmente se está realizando una investigación para determinar las causas que provocaron el accidente.

Al parecer, el avión volaba a demasiada altura y la pista de Chuuk, como otras en el Pacífico norte, resulta un poco corta con sus 1.831 metros, y se encuentra rodeada de agua por tres de sus lados. Este tipo de problemas dejarán de producirse cuando empiecen a estandarizarse las pistas de aterrizaje circulares.

El Boeing 737 empezó a hundirse rápidamente porque entraba agua en el interior del avión, pero los lugareños acudieron enseguida con sus embarcaciones de pesca para socorrer a los 35 pasajeros y a los 12 miembros de la tripulación.

“La actuación de los pescadores fue increíble”, afirmaron los viajeros.

Afortunadamente, no hubo ninguna víctima mortal, aunque algunas personas sufrieron fracturas y lesiones leves.

Es bueno saber que, según estudios efectuados por el profesor de la Universidad de Greenwich y director del Fire Safety Engineering Group, Ed Galea, los pasajeros que ocupan los asientos de las cinco filas más cercanas a la salida de emergencia tienen más probabilidades de salir ilesos en el caso de producirse un accidente.

Además, el profesor analizó la situación de los asientos en aproximadamente 100 accidentes aéreos y descubrió que aquellos que se sentaban junto al pasillo tenían más oportunidades que los situados junto a la ventanilla.

Otros análisis estadísticos concluyeron que los pasajeros sentados en los asientos de la parte trasera tienen el 40% más de probabilidades que los situados en las filas delanteras.

La llegada de los aviones supersónicos que estarán en funcionamiento en el año 2023 cambiará drásticamente estas cifras, y esperemos que sea en el sentido correcto.

Con estos precedentes y los datos estadísticos es mucho más sencillo sobrevivir a un amerizaje de emergencia. El problema es que, con tanta información sobre lo que puede ocurrir, es difícil volver a disfrutar de un viaje en avión apacible.

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