Algo sobre los inventos

Con la evolución del género humano han ido apareciendo a través de diferentes épocas esos inventos que nos han ayudado a tener una vida más cómoda, porque los mismos han ido cubriendo carencias.

Se ha necesitado inventar para cubrir necesidades; incluso si lo pensamos detenidamente, llegaremos a la conclusión de que casi todo de lo que disponemos en el diario vivir ha sido gracias a lo inventado por gente aventajada e ingeniosa, solo la naturaleza nos ha sido cedida.

Se ha tenido que apelar a la capacidad de inventiva hasta para relacionarnos entre nosotros, prueba de ello son las diferentes lenguas.

Cada época ha estado signada por innovadores inventos que han provocado una verdadera revolución en los estilos de vida.

Podríamos hablar días y días sobre la importancia de los inventos, las gafas –solo por aportar un ejemplo– que allá en épocas medievales fueron inventadas, el beneficio que aportan es maravilloso.

En épocas de conflictos también se apelaba a inventar lo que pudiese resultar útil a los soldados, dicen que así fue como se empezó a fabricar la leche condensada, para que los soldados se llevaran la leche envasada y bien conservada; pero no todos los inventos han nacido para contribuir al progreso, sino que algunos han traído destrucción y horror, las bombas atómicas dan prueba de ellos en aquellos devastadores escenarios de Hiroshima y Nagasaki.

Ocurre que las capacidades de los humanos pueden ser utilizadas para el bien o para el mal, y ya no solo en cuestiones de grandes dimensiones sino también en la vida cotidiana: existen personas que accionan con inventos que surgen de sus mentes con el fin de perjudicar a otros, esas son prácticas que no podemos obviar, el boca a boca contando mentiras, difamando, ese acostumbrado y mal intencionado chismorreo que aparece también en algunos medios de comunicación para perjudicar, porque con la palabra mal intencionada también se golpea.

“Lo más atroz de las cosas malas de la gente es el silencio de la gente buena”, decía aquel gran pacificador Mahatma Gandhi, y cuánta razón tenía si consideramos que oír también es permitir.

La solución para habitar mejores entornos y así tener la vida más grata está en nosotros mismos, advirtiendo del riesgo de aquello que también decía Gandhi era:

“Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”

Recuerda que las traiciones, las venganzas y las broncas acumuladas no conducen a buen camino y, además, corremos el riesgo de que también lleguen a envenenarnos el alma.

Vive la vida lo mejor que puedas, y para eso nada más saludable de tomar distancia con lo perjudicial, vive y deja vivir sin permitir que te afecte lo nocivo. Recuerda que de ti dependerá que los demás te respeten.

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