Verdades y mentiras sobre la ninfomanía

¿Sabes qué es la ninfomanía?

Según el diccionario, se define como “furor uterino”, lo que ya nos da una idea de lo complejo del tema. Y es que hablar de sexo y sobre todo de deseo sexual femenino siempre ha sido un tema tabú.

La ninfomanía se caracteriza por el deseo compulsivo de tener relaciones sexuales en una mujer, es decir, su incapacidad para saciarse. Pero esto no es tan divertido como suena: según la Clínica de Sexualidad de Estados Unidos, se la debe considerar una patología, ya que el deseo domina los pensamientos de la mujer y afecta muchas áreas de su vida, como la profesional, la familiar y, claro, la emocional.

Mucho se ha dicho al respecto y ha inspirado novelas y películas como la de Lars von Trier con título homónimo. Pero pocas certezas hay y muchas exageraciones y juicios morales se tejen respecto a ella. Por eso conviene revisar algunas de las verdades y mentiras en torno a la ninfomanía:

  • En la antigüedad, la ninfomanía se “curaba” con métodos drásticos como la extirpación del clítoris y de los ovarios. También se les recetaba a las mujeres el bañarse con agua helada y dormir en exceso, como una forma de atemperar su fogosidad. De más está decir que estos métodos son más semejantes a la tortura que a ningún tipo de medicina.
  • En el siglo XIX se creía que comer chocolate y leer eran dos de las principales causas por las que una mujer podía convertirse en ninfomaníaca. Sin duda, un razonamiento conveniente para mantener a las mujeres alejadas de los libros…
  • El uso del término “ninfómana” o “ninfomaníaca” es, obviamente, exclusivo para las mujeres. Si el hombre presenta un trastorno parecido se le denomina satiriasis, término que no es muy conocido debido a que los estudios sobre la cantidad de sexo que debería tener una persona se enfocan, casualmente, en la mujer.
  • Ya no se diagnostica la ninfomanía. El concepto de hipersexualidad sustituye ahora dentro de la comunidad médica tanto a la ninfomanía como a la satiriasis. Aunque en estos momentos los términos siguen apareciendo en la Clasificación Internacional de Enfermedades, existe mucho debate acerca de qué límite debe cruzar una persona para ser realmente considerada hipersexual. Aun así, psiquiatras han encontrado una relación cercana entre la hipersexualidad y la demencia. Por ende, investigan el vínculo entre la bipolaridad y la adicción al sexo.
  • Los hipersexuales no disfrutan el sexo. No es que no se la pasen bien, ni tampoco que la vida sea una fiesta: tener relaciones se puede convertir para las personas hipersexuales en una forma de pasar el tiempo o algo que hacer cuando están aburridas, es decir, algo casi aburrido, poco importante. La terapeuta y escritora Kelly McDaniel explica que estas personas disfrutan menos del sexo.
  • Lamentablemente, la supuesta ninfomanía ha servido muchas veces, desde la ley, como excusa (prueba válida) para que abogados defiendan a violadores y sean dejados en libertad. Sobre todo en los países y estados más conservadores y religiosos.
  • Hace doscientos años, en pleno auge de la frenología, una teoría de que los rasgos de personalidad y tendencias criminales se podían determinar a partir de la forma del cráneo, la cabeza y las facciones, creían que las mujeres que tenían las cabezas más grandes poseían un mayor deseo sexual.
  • Que una mujer disfrute mucho del sexo no significa que sea ninfómana ni que padezca de hipersexualidad. Comienza a ser un problema cuando se deja de tener sexo de forma espontánea y se lo convierte en una obsesión, afectando e incluso impidiendo las actividades diarias, el sueño o las relaciones interpersonales saludables.
  • Algunas teorías señalan que las mujeres que en algún momento de su vida sufrieron una violación tienen mayores probabilidades de convertirse en ninfómanas, debido a que tratan de recuperar el poder de su sexualidad con sexo. Se trata, en estos casos específicos, de una respuesta psíquica a un trauma.

¿Habías oído hablar de esta enfermedad sexual? Infórmate más al respecto y comparte esta nota con tus redes sociales. Mientras menos tabúes y desinformaciones haya respecto al sexo, más podremos disfrutarlo de una manera saludable y responsable. ¡Anímate a saber más!

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