Productos de CBD sin THC: lo que debes saber

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Muchas personas creen que el CBD (cannabidiol) no tiene rastros de THC (tetrahidrocannabinol). Sin embargo, pueden encontrarse rastros de este último en el aceite de CBD, debido a que se fabrica usando toda la planta de cáñamo. Esto se conoce como CBD de espectro completo y puede venderse legalmente siempre y cuando contenga menos de 0,2% de THC.

Si bien esta cantidad es insignificante y no supone ningún riesgo psicoactivo en las personas, puede aparecer en su organismo. Al respecto, los cristales de CBD han aparecido para ofrecer todos los beneficios del cannabidiol sin rastro alguno de THC. Se trata de una versión aislada que resulta ideal para cualquier persona que sea sensible al THC o que no quiere que aparezca en una prueba de drogas.

Los cristales de CBD son una forma muy pura y concentrada de cannabidiol, el cannabinoide más estudiado y que aparece en abundancia en la planta de cáñamo. Con el paso de los años se le han descubierto cada vez más propiedades. Es un potente antioxidante, analgésico, antiinflamatorio, ansiolítico, anticonvulsivante, etc.

Los cristales de CBD son un polvo cristalino que contiene hasta un 99% de CBD puro. La eliminación de los demás componentes de la planta deja como resultado un polvo blanco fino que es CBD en estado puro. Para obtener este resultado, hay previamente un proceso de extracción. Esta labor empieza al igual que los demás procesos usados para fabricar el resto de productos a base de CBD.

Luego de la extracción inicial, el CBD concentrado aún contiene material vegetal. Para obtener la forma pura de los cristales aislados se necesita de un proceso de purificación adicional. En este paso se filtra todo el material vegetal. Luego de extraer y filtrar el CBD, el aceite pasa un proceso de ‘winterización’, a través del cual se elimina cualquier posible rastro que no haya sido eliminado. Luego de la filtración, nos quedamos con el polvo blanco fino.

Uso de los cristales

En primer lugar, tenemos el CBD en aceite. Es la forma más eficaz para tratar el dolor crónico. A diferencia del común de aceites, este no se aplica en la zona afectada, sino que tiene un consumo por la vía oral. Las gotas de aceite se colocan debajo de la lengua, lo que afecta directamente a las células cerebrales. Con ello, el dolor desaparece de inmediato y el paciente se siente tranquilo y relajado, en lugar de drogado.

Un segundo uso son los comestibles. Los cristales pueden mezclarse con las grasas de los alimentos. Por ejemplo, suelen incorporarse en chocolates. Lo mejor es que no afecta el sabor natural del producto.

Como tercer uso están los masajes. Para ello, se aplican cristales sobre la parte afectada para eliminar la afección o el dolor de forma rápida. Los cristales de CBD también ayudan a tratar problemas internos. Por último, tenemos las cápsulas. Estas son usadas para absorber el CBD de forma concentrada.

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Miguel Medina
Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Content Manager, Editor y Redactor de Contenidos Web en diferentes revistas y medios de prensa online. Prosélito devoto del Lean Writing. Desayuno datos, almuerzo datos y ceno datos. El lector es el único que siempre tiene razón.

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