Palais Ideal: el palacio perfecto que un cartero construyó a partir de un sueño

En las entrañas de un majestuoso jardín en Hauterives, Francia, se encuentra un palacio inhabitable por el hombre y que solo admite figuras de un amplio repertorio bestiario y mitológico.

Ese mágico lugar, conocido como el ‘Palais Ideal’, alberga un elefante, un oso, un pulpo y algunos pájaros, acompañados de hadas, gigantes y dioses mitológicos de diversas culturas.

Esta maravillosa obra, que demuestra el gran e ilimitado imaginario humano, y que es tan universal como todas las figuras que le acompañan, fue construida no por un brillante arquitecto de la época, sino por Ferdinand Cheval, un humilde cartero francés.

¿Quién fue Ferdinand Cheval?

Ferdinand Cheval nació en la comuna francesa Charmes-sur-l’Herbasse, en Drôme, en el año 1836.

Oriundo de una familia humilde de Francia, Cheval tuvo que abandonar la escuela a los 13 años para poder empezar a trabajar.

Comenzó por formarse como aprendiz de panadero, pero terminó convirtiéndose en cartero.

Cheval, un hombre desprovisto de la educación ilustrada que se reservaba a los hijos de la monarquía, jamás hubiera sospechado que sería capaz de idear y construir, por sí mismo, una de las obras arquitectónicas más trascendentales de Francia.

Ferdinand Cheval
Ferdinand Cheval (Wikimedia Commons)

¿Cómo ideó Ferdinand Cheval el Palais Ideal?

La idea de construir este magnífico palacio, le llegó a Cheval en sueños. Según sus diarios, soñó que estaba construyendo el “castillo ideal” o perfecto.

Después de compartir su sueño con algunas pocas personas y ver la reacción de burla de estas, decidió no volver a mencionar su sueño a nadie más y se olvidó del palacio.

Años más tarde, mientras cubría su ruta regular como cartero, tropezó y cayó. Cuando quiso revisar el obstáculo con el que había tropezado, se dio cuenta que no era una simple piedra, sino que se trataba de una piedra de arenisca muy particular.

Tras estudiar la piedra detenidamente en casa, volvió al día siguiente al mismo lugar para tomar todas las piedras que consiguiera del mismo tipo.

Cheval estaba tan contento con su hallazgo que decidió, a partir de ese momento, que construiría su sueño más grande: el Palais Ideal.

La construcción del Palais Ideal: una historia de perseverancia

Cheval pasó los siguientes 35 años de su vida trabajando en su obra más importante, la construcción de su palacio perfecto.

Buscaba piedras a diario, las almacenaba y daba forma a su construcción uniéndolas con cal, cemento y mortero.

El sueño de Cheval era ser sepultado dentro de su creación. Sin embargo, las leyes francesas de aquel entonces no lo autorizaron.

Sabiendo esto, emprendió también la tarea de construir un mausoleo para ser enterrado en alguno de los cementerios de Hauterives.

Pasó otros 8 años construyendo su mausoleo. Justo un año después de finalizar esta obra, el 19 de agosto de 1924, Cheval falleció. En la actualidad, se encuentra sepultado dentro de su palacio.

Esta exquisita obra sirvió de inspiración a artistas como el pintor y escultor español Pablo Picasso y el poeta francés André Breton.

Por su parte, el Palais Ideal es considerado actualmente como estandarte de la arquitectura artística ingenua y ostenta el reconocimiento de hito cultural, otorgado por el Ministerio de Cultura de Francia, en 1969.

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