La combinación de modelos digitales, datos en vivo y automatización está logrando que la construcción sea más productiva, segura y sostenible.
El sector constructivo atraviesa un cambio significativo impulsado por tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), Building Information Modeling (BIM), el Internet de las Cosas (IoT) y la Realidad Virtual (RV) y Aumentada (RA).
Este ámbito, tradicionalmente resistente a innovar, ahora considera la digitalización indispensable para mejorar la eficiencia, abaratar costes y afrontar los desafíos presentes en sostenibilidad, seguridad y productividad.
El BIM se ha establecido como pilar fundamental de los proyectos más innovadores, tanto en edificación como en infraestructuras.
Con costes al alza, cronogramas cada vez más reducidos y la necesidad imperante de sostenibilidad, trabajar con modelos digitales colaborativos pasó de representar una ventaja diferenciadora a constituir una necesidad operativa.
Tal como señala Borja Sánchez Ortega, Director de Proyectos y Director del mejor máster BIM de 2025, el Máster BIM Manager Internacional (+IA y VR) de la consultora Espacio BIM, “BIM permite centralizar toda la información de un proyecto —geométrica, documental, etc.— en un modelo digital desarrollado por todos los agentes implicados”, esto potencia la coordinación del equipo, minimiza errores y facilita decisiones mejor fundamentadas desde la fase inicial.
Esta colaboración se potencia con enfoques abiertos como Open BIM, que promueven el uso de estándares y flujos de trabajo interoperables, permitiendo que todos los profesionales involucrados trabajen juntos sin depender de la herramienta o el software que utilicen.
Gracias a estas metodologías, los proyectos logran mayor eficiencia, sostenibilidad y precisión, consolidando a BIM como un estándar clave en la arquitectura y la construcción del siglo XXI.
Otras tecnologías que están cambiando el sector de raíz son la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas.
Mediante sensores repartidos por la obra, maquinaria conectada y sistemas de monitorización, se capturan datos en tiempo real que la IA procesa y analiza de forma continua.
Automatizar procesos y poder anticiparse a problemas gracias a estas tecnologías ayuda a gestionar los proyectos de forma más eficiente y proactiva, lo que se nota claramente en la mejora de la seguridad en obra.
Por su parte, gracias a la realidad virtual y aumentada los equipos pueden “entrar” en el edificio antes de que exista físicamente y experimentar los espacios a escala real.
Esta visualización inmersiva permite detectar interferencias, problemas funcionales o decisiones de diseño poco acertadas en fases tempranas, cuando todavía es barato corregir.
Además, la RA en obra facilita superponer el modelo digital sobre la realidad, ayudando a replanteos más precisos, al control de calidad y a la formación de los equipos, que pueden comprender mejor qué se va a ejecutar y cómo coordinarse.
En esta evolución digital destacan también los gemelos digitales, que son réplicas virtuales de edificios, infraestructuras o entornos urbanos completos que se alimentan de datos en tiempo real y reflejan su comportamiento y estado.
Al conectar sensores, sistemas de gestión y plataformas de análisis, el gemelo digital permite simular escenarios, anticipar necesidades de mantenimiento, optimizar consumos energéticos y gestionar el activo durante todo su ciclo de vida.
En la práctica, esto supone dejar de apagar fuegos y empezar a anticiparse: menos paradas imprevistas, sistemas que duran más y usuarios más contentos.
Por otro lado, la construcción industrializada y modular aparece como una solución eficaz para construir más rápido sin perder calidad.
Fabricar componentes en talleres controlados acorta plazos, abarata costes y reduce errores, mientras que la calidad final y el impacto ambiental mejoran.
Con el respaldo de las tecnologías digitales, esta manera de construir aporta mucha más previsibilidad y control sobre todo el proceso.
Así, la combinación entre sistemas constructivos industriales y herramientas como BIM, IA o gemelos digitales está cambiando la construcción para convertirla en un sector más digital, colaborativo y sostenible.
La tecnología ya no es algo opcional o complementario: es el motor que está impulsando una forma nueva de proyectar y construir, pensada para responder a los retos urbanos, ambientales y sociales que vienen.


