Así es como el hijo de Cristobal Colón creó la mayor biblioteca española del Renacimiento

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Entre los marineros que viajaron en el cuarto viaje al Nuevo Mundo se encontraba Hernando Colón (1488-1539), hijo del Almirante y de Beatriz Enríquez de Arana, y una figura excepcional en la transmisión del conocimiento en la primera mitad del siglo XVI.

A su regreso a la península se dedicó en cuerpo y alma a su gran afición, la bibliofilia. Parece ser que la idea de crear una gran biblioteca –colombina– le surgió en 1509 tras un viaje a la ciudad eterna.

Retrato de Hernando Colón
Retrato de Hernando Colón (Biblioteca Capitular Colombina).

Le interesaban todo tipo de libros, tanto manuscritos viejos y polvorientos de Cicerón o Aristóteles, como folletos, libros de personajes desconocidos, estampas, música impresa o baladas impresas destinadas a decorar las paredes de las tabernas.

Biblioteca con ayuda estatal

Hay que tener en cuenta que Hernando vivió en una época dorada para los amantes de la lectura, cuando la impresión de los libros se aceleraba de una forma vertiginosa.

Para nutrir su biblioteca recorrió los grandes centros de la imprenta europea. La verdad es que ser hijo de Cristóbal Colon le abrió muchas puertas: Antonio de Nebrija le regaló una obra suya y Erasmo de Rotterdam le dedicó un ejemplar de “Atibarbarum Liber”.

Nota manuscrita de Hernando Colón
Nota manuscrita de Hernando Colón al Antibarbarorum de Erasmo (Catedral de Sevilla. Biblioteca Capitular Colombina).

La adquisición de los fondos se realiza a través de tres caminos diferentes: donaciones personales, inversiones y ayuda del Estado. Hernando Colón consiguió que Carlos V le donase más de doscientos mil maravedíes.

En 1537, dos años antes de su muerte, elevó al emperador un Memorial en el que solicitaba a perpetuidad quinientos pesos para el mantenimiento de la biblioteca, como pago a sus trabajaos y en reconocimiento a su linaje.

Los primeros “abstract”

Uno de los manuscritos más curiosos de Hernando Colón era el llamado “Libro de los Epítomes”, un libro de unas dos mil páginas que resumía más de tres mil títulos de su colección.

Para su elaboración tuvo que contratar a un ejército de lectores para que los leyera y los resumiera en una breve narración, es decir, estamos ante lo que podríamos considerar los primeros “abstract” de la historia de la humanidad.

Cuando falleció, sorprendió a propios y extraños con su testamento, el principal heredero de su fortuna no era una persona. Sencillamente era su biblioteca. Hernando deseaba que su esfuerzo no acabase convertido en pavesas.

Hernando consiguió una de las bibliotecas más importantes del momento, que en su día llegó a alcanzar los quince mil volúmenes, perfectamente catalogados y ordenados. Desgraciadamente, tan solo conservamos unos seis mil y se encuentran en la Biblioteca de la Catedral de Sevilla.

Biblioteca Colombina “Hernandina”
La Biblioteca Colombina “Hernandina” de la Catedral de Sevilla

Nos han llegado más de seiscientos manuscritos –el más antiguo data del siglo noveno– y más de mil doscientos incunables de la preciada biblioteca colombina. Muchos libros conservan las encuadernaciones primitivas, en algunos casos mudéjares y renacentistas, si bien la mayoría fueron reencuadernados, siglos después, en pergamino.

Para que nos hagamos una idea de la magnitud de la labor de Hernando Colón, en aquella época se podía considerar que una biblioteca era importante si albergaba unos centenares de libros y adquiría cierta relevancia si alcanzaba los tres mil. La biblioteca colombina quintuplicaba esta cifra.

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Pedro Gargantilla
Médico, escritor y divulgador. Jefe de Medicina Interna del Hospital de El Escorial de Madrid. Profesor de la Universidad Francisco de Vitoria.

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