os gobiernos usarán robots asesinos para sus objetivos militares
Dron Harpy (Israel Aerospace Industries)

Los dirigentes de Silicon Valley y los investigadores más relevantes en inteligencia artificial han pedido que se prohíban los robots asesinos porque temen que puedan inducir a una carrera armamentística digna de una entrega de Terminator. A finales de verano, las Naciones Unidas convocarán la primera reunión en la que asistirán expertos de varios países en armas autónomas para tomar una decisión al respecto.

En octubre de 2016 ya se realizó una simulación en Londres basada en el caso hipotético de utilizar esta clase de armas en el campo de batalla. 25 expertos concluyeron que la posibilidad de que los grandes líderes lleguen a firmar una prohibición contra los robots asesinos es bastante lejana.

Resultados de la simulación

Ni Estados Unidos, ni Israel, ni los países europeos que estaban representados en la simulación se mostraron dispuestos a firmar la prohibición. En cambio, sí estuvieron conformes ante la idea de plantear un código de conducta a nivel internacional para la utilización de dichas armas, siempre que no se midiera su rendimiento. Según los gobiernos, una evaluación de su rendimiento sería una amenaza para su seguridad.

Los representantes de las ONG participantes estuvieron de acuerdo con la prohibición de los robots asesinos. Alegaron que unos 20 países suscribían la idea (Japón, Noruega, Corea del Sur y Canadá, entre ellos), pero no consiguieron que Estados Unidos, Israel y los países de Europa representados en la reunión cambiaran de parecer.

Hasta la fecha, solamente 14 países han apoyado la idea de prohibir el desarrollo y el uso de robots asesinos. Ninguno de ellos es miembro de la ONU ni de la Unión Europea.

¿Cuál es la posición de la industria tecnológica?

El representante de la industria tecnológica prestó apoyo al grupo de las ONG. No obstante, no se opuso al uso de esta tecnología. Así ocurre también en la vida real, donde la industria tecnológica coopera para que se lleve a cabo un uso ético de la inteligencia artificial.

Actualmente, algunos países ya están capacitados para construir armas autónomas. Un ejemplo es el dron Harpy, construido por la industria aeroespacial de Israel, que vuela de forma autónoma hasta que detecta un radar antiaéreo y se lanza contra él para destruirlo.

Hay que esperar a las conclusiones de la convención de las Naciones Unidas, pero diversos ejércitos se encuentran desarrollando armas autónomas y semiautónomas y, según la simulación llevada a cabo, no parece probable que la mayor parte de las naciones desestimen sus programas armamentísticos de robots asesinos.

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