La figura de la madre en la literatura

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Las madres son insustituibles, hasta el punto de que no disponemos de sinónimos para esta palabra.

El primer domingo de mayo se celebra en nuestro país el día de la madre. Su figura transciende fronteras y culturas porque su naturaleza se impone ante cualquier tipo de consideraciones.

Se podría decir que fueron ellas las verdaderas creadoras del lenguaje inclusivo. ¿Quién sino acuñó expresiones del tipo “ni peros, ni peras”, “ni zapatillos ni zapatillas”, “ni balones ni balonas”…?

En la literatura universal tenemos ejemplos de madres reverenciadas, idolatradas, santificadas, asesinas… y abnegadas. Entre estas últimas ocupa un lugar destacado la señora Elizabeth Benett, uno de los personajes de “Orgullo y prejuicio” de la escritora inglesa Jane Austen. Una madre que se pone por montera casar a sus cinco hijas, a sabiendas de que a partir de ese momento entrará en una complicada situación económica cuando su marido fallezca.

Peor fortuna fue la que reservó Sófocles para Yocasta, la reina de Tebas, una de las protagonistas de “Edipo rey”. Sin saberlo se casará con su propio hijo, con quien tendrá cuatro hijos. Cuando, tiempo después, descubra quién es realmente su marido no dudará en suicidarse.

El lado oscuro de las madres

Por muy extraño que nos pueda parecer, las madres de la ficción tienen también su lado oscuro. Entre las más crueles tenemos, sin duda, a Medea, la protagonista de la tragedia del mismo nombre de Eurípides.

La historia es sobradamente conocida por todos, Medea es ultrajada por Jasón, el hombre al que amaba, siendo capaz de asesinar a sus propios hijos como venganza.

Clitemnestra es otra madre que no duda en atentar contra sus hijos para mantener su situación de poder tras haber asesinado a su marido Agamenón. La verdad es que este personaje está lleno de contradicciones, por una parte, mata a su marido para vengar el asesinato de su hija Ifigenia, pero por otra parte no duda en relegarse de sus otros hijos.

Federico García Lorca en “La casa de Bernarda Alba” crea un ambiente claustrofóbico y asfixiante en donde nos muestra a una madre rigurosa, autoritaria y cruel, que supera todas las convecciones sociales.

No fue la única vez que el poeta granadino abordó el tema de la maternidad, en “Yerma” nos fotografía otra arista, en este caso la de una mujer frustrada ante la incapacidad de quedarse embarazada, convirtiendo el deseo en una verdadera tragedia.

Madres desnaturalizadas

El papel de madre castradora y autoritaria también aparece en “El Zoo de cristal” –de Tennessee Williams-, allí una madre sureña, que es abandonada por su marido, trata de imponer sus reglas de juego a sus hijos.

La figura de la madre desnaturalizada la encontramos en “Alcestis” de Eurípides, cuando los padres de Admeto, y en concreto su madre, se niegan a morir en lugar de su hijo.

En “Ana Karenina” de Tolstoi se nos muestra a una madre que es capaz de sacrificar el amor de sus hijos por un amor obsesivo y fatal. Un personaje muy en consonancia con Nora –la protagonista de “La casa de muñecas”-, que no duda en abandonar a su prole para poder realizarse como persona.

Una madre atrapada en su laberinto

Hay momentos en los que una madre puede convertirse en un verdadero azote para sus hijos, siendo responsable de todos sus males. Esto es lo que sucede en “Hamlet”, donde Gertrudis, la madre del Príncipe de Dinamarca, es la culpable de permitir la muerte del rey y de casarse con el asesino, su cuñado.

En diciembre de 1991 Paula –la hija de Isabel Allende- enfermó gravemente y muy poco después entró en coma. Durante los meses que la escritora peruana pasó en el hospital dejó su alma al descubierto y comenzó a escribir la historia de su familia para su hija. Un ejercicio literario en el que explora el pasado a través de un hilo narrativo verdaderamente emotivo.

Más recientemente, Elvira Lindo en “A corazón abierto” nos relata la historia de su propia familia, la tormentosa y apasionada relación de sus padres, que transcurre entre la opresora personalidad de él y el delicado corazón de ella. Un magnifico ejercicio de libertad y valentía.

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Pedro Gargantilla
Médico, escritor y divulgador. Jefe de Medicina Interna del Hospital de El Escorial de Madrid. Profesor de la Universidad Francisco de Vitoria.

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