¿Cómo afectan las relaciones sexuales a tu estado de ánimo?

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La sexualidad sigue siendo uno de los principales temas tabú de la sociedad actual, a pesar de que, cada vez más, nos sentimos con más libertad para hablar en público sobre nuestra vida sexual y nuestros gustos en cuestiones de cama —o de sofá, ascensor, probador de centro comercial… que, sobre gustos, no hay nada escrito—.

Sin embargo, hablar de sexo sin tapujos es algo cada vez más habitual tanto entre los jóvenes como entre los mayores. El sex shop ha dejado de ser un lugar prohibido, de perdición. Mantener relaciones sexuales hace décadas que dejó de ser un mero trámite reproductivo. La sexualidad goza a día de hoy de maejor salud que nunca. Por lo menos, verbalmente, pero aún quedan pasos que dar.

Cómo influyen anímicamente las relaciones sexuales

¿Cuáles son las razones por las que el sexo es tan importante en nuestra vida? ¿Por qué existe un interés tan grande en el sexo? Pues bien, la respuesta no tiene tanto que ver con la lascivia y la lujuria, como erróneamente se inclina a pensar un cierto número de personas, sino que tiene que ver, más que nada, con las reacciones que provoca en nuestro cuerpo, en nuestra mente y con los beneficios que aporta.

Se ha demostrado que mantener relaciones sexuales ayuda, entre otras cosas, a:

  • Mejorar el sistema inmunológico.
  • Aliviar el estrés.
  • Quemar calorías y mantener la línea.
  • Mejorar la calidad del sueño.
  • Disminuir la presión arterial.

Además de las múltiples ventajas físicas, el sexo también provoca cambios en tu estado de ánimo. Es muy habitual experimentar una especie de euforia tras haber tenido relaciones sexuales. Esto se debe a que, durante el acto sexual, nuestro cerebro segrega ciertas sustancias: serotonina, dopamina y oxitocina, unas hormonas que, a grandes rasgos, te hacen sentir más feliz.

La serotonina es una sustancia que recibe el sobrenombre de neurotransmisor de la felicidad. Se encarga de regular el estado de ánimo y el sueño.

La dopamina, conocida como la hormona del placer, interviene en nuestros procesos de aprendizaje, memoria, motivación y recompensa ante estímulos placenteros.

La oxitocina es la hormona de la sociabilidad y la confianza y permite que, al segregarla, podamos alcanzar un estado de serenidad y de felicidad.

Vivir la sexualidad con libertad

Una vez dicho esto, conviene recordar que la sexualidad es un ámbito de la vida absolutamente personal, es decir, cada uno tiene su propia concepción sobre cómo debe vivirla y experimentarla; sin embargo, aun a día de hoy, nos cuesta hablar de ella con libertad por la presión social y el miedo al qué dirán.

Y la cuestión es que no hay una manera única de vivir la sexualidad, y los únicos límites que deberías ponerte son los que te marque tu pareja sexual —no confundir con tu pareja sentimental, aunque en muchas ocasiones la pareja sexual y la sentimental coincidan—.

Vivir la sexualidad no implica únicamente conocer los límites, también es saber qué cosas estimulan y encienden a tu pareja sexual. Todo eso forma parte del juego. Puede que a tu pareja le guste una relación sobria, o utilizar disfraces o juguetes sexuales de tiendas como https://www.easytoys.es/ o el sado… las posibilidades son infinitas. Así que, explora y disfruta de la sexualidad. No hay mejor manera de conocerte a ti mismo que probando experiencias con tu cuerpo, que es uno de los principales vehículos de los que disponemos para sentir el placer de la vida.

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Julia Cotino
Diplomada en Literatura Hispánica y Máster en Literatura Creativa por la Universidad Autónoma de Barcelona. Apasionada de los libros en papel y del color rosa. Escribo para diversos medios online y blogs especializados.

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