Cigüeñas: mitos y leyendas

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¿Te has preguntado alguna vez por el origen del mito de la cigüeña portadora de bebés? Conoce la importancia que ha tenido esta ave en muchas culturas.

A lo largo de la historia y en diversas partes del mundo, esta majestuosa ave ha sido protagonista de múltiples mitos y leyendas. Probablemente esto se deba a que las cigüeñas (Ciconia ciconia) no suelen asustarse ante la presencia del hombre, y a que incluso visitan los asentamientos humanos y construyen sus nidos sobre los tejados de las casas.

A continuación, comentaremos qué ha representado este animal en diferentes culturas y cómo se convirtió en un símbolo de fidelidad y maternidad, que ha llegado hasta nuestros días. Tras la representación de una cigüeña que sujeta con su afilado pico a un bebé envuelto en un pañuelo hay una larga historia.

La cigüeña en diversas culturas

  • En el Antiguo Egipto, la asociaron con el alma del hombre tras su muerte. La llamaban Ba y la representaban con forma de cigüeña o como un pájaro con cabeza humana. Al morir, Ba se alejaba del cuerpo para dirigirse al cielo, aunque por las noches debía regresar al cuerpo que reposaba en la tumba. Por esta razón, entre otras, los egipcios practicaban el embalsamamiento.
  • En la mitología griega y romana, las cigüeñas de plumaje blanco no morían. En la vejez, volaban hacia las islas y allí adoptaban una apariencia humana. Consideraban a este animal un ejemplo de protección, por cuidar a las crías durante largo tiempo y a los ejemplares más desvalidos, por eso le dieron su nombre a la “Ley pelargonia” (pelargos significaba cigüeña). Esta ley obligaba a que los ciudadanos cuidaran de la gente mayor. En la antigua Roma, este animal protegía el matrimonio, a las mujeres y a los recién nacidos.
  • En la Edad Media se creía que estas aves eran guardianas de los espíritus de los bebés no natos, que estaban escondidos en los humedales. Por otra parte, las relacionaban con la llegada de la primavera y, por consiguiente, simbolizaban el nacimiento de la vida.
  • En Escandinavia y Alemania, estiman los historiadores, nació el mito de la cigüeña portadora de bebés. Incluso se explicaba a los niños que la madre tenía que descansar tras el parto porque la cigüeña había dado algún picotazo a la mujer. También existía la costumbre de dejar algún dulce en el alféizar de la ventana cuando la familia deseaba que llegara un nuevo bebé al hogar.
  • En América, los nativos americanos Sioux tenían una leyenda similar a la europea, pero con otro tipo de cigüeña. Para ellos, este animal era un símbolo de determinación y sabiduría. Por otra parte, se explicaba a los esclavos que las cigüeñas traían a los bebés blancos, mientras que los negros provenían de los huevos de los buitres.

Un símbolo de fidelidad y maternidad

Cigüeña cuidando de su hijo. (Pixabay)

Existen muchas similitudes entre los mitos que ya hemos mencionado. De ello se desprende que estas creencias fueron inspiradas por las características más relevantes de estas aves.

Tradicionamente, las cigüeñas portadoras de bebés son las blancas, lo que es un símbolo de pureza. Además, construyen sus nidos cerca de la gente. Es lógico que se utilice como ejemplo su buen comportamiento como padres”

Comentó Rachel Warren, una de las autoras de Birds: Myth, lore and legend, publicado por Bloomsbury Natural History en el 2016.

También simbolizan la fidelidad por la creencia errónea de que se aparean para toda la vida. En realidad, no es así, aunque acostumbran a volver al mismo nido cada año, y muchas conservan la misma pareja.

Por otra parte, el comportamiento natural de estas aves migratorias las vincula con el nacimiento. En la época pagana era habitual que las parejas se unieran durante el solsticio de verano (la víspera de San Juan), que se relacionaba con la fertilidad. Justo entonces las cigüeñas empezaban su migración, dirigiéndose de Europa a África. Y regresaban nueve meses después, justo cuando nacían muchos bebés. Esa coincidencia haría surgir la idea de que la cigüeña había traído al bebé.

Durante el siglo XIX, el mito fue popularizado por Hans Christian Andersen con su fábula Las cigüeñas (The storks). En este cuento, un niño se ríe de las cigüeñas que sobrevuelan un pueblo mientras están aprendiendo a volar y ellas se vengan al entregar un bebé muerto a los padres del niño. Por otro lado, las aves extraen los bebés que duermen en un lago para ofrecerlos a las familias que sí lo merecen.

Gracias a la tendencia de humanizar a los animales y de crear historias en las que reflejar los temores, esperanzas e inquietudes más humanas, el mito de la cigüeña portadora de bebés se ha conservado hasta nuestros días.

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