Algo sobre las enfermedades

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Escribo para la gente que tiene vida, no es un detalle menor eso de sentirnos vivos y poder levantarnos cada día con ánimo en positivo para realizar todas las actividades que nos imponen nuestras propias circunstancias…, hasta que llegará un día en el que, sin esperarlo ni desearlo, podrían aparecer dolencias que nos advierten que nuestro estado deja de ser tan óptimo como fue. Y es entonces cuando empieza a costar hasta la realización de simples tareas cotidianas.

Ocurre que cualquier alteración del normal funcionamiento de nuestro cuerpo nos quita vitalidad, será porque lo que nos afecta se convierte en una dolorosa agresión a determinadas zonas de nuestro cuerpo. Un dolor de cabeza, un dolor de muelas o cualquier dolor neurálgico se tornan insoportable. 

Pero si se trata de otras dolencias más complejas, ahí es cuando nos situamos dentro de un escenario de riesgo, sea en nuestra propia persona o en nuestros seres queridos, entonces se nos enciende la preocupación por comprobar la posible cercanía a otro estado. Porque así somos: protestamos cuando nos va mal en la vida pero nos prendemos a ella, incluso a sabiendas de nuestra finitud luchamos por demorar la partida y sobre todo, luchamos por mejorar la calidad de vida.

 Generalmente, a las personas más optimistas el ánimo no las abandona, y aflora en ellas la esperanza de una sanación cuando enferman, algunas se confían en los médicos y las medicinas, otros desde sus creencias apelan a su fe pidiendo al cielo que las salve o al menos para sentirse protegidas.

He referido al cuerpo, ese que se deteriora por los años o por razones inexplicables cuando se trata de gente que enferma a temprana edad…, ¿pero qué me dices de las enfermedades del alma? Esas que traen como consecuencias la desolación, la negación a vivir, la desidia, la desesperanza…

Cuando se resiente el espíritu, hasta la persona con mayor fortaleza flaquea, porque cuando se pasa a ser presa de la angustia, de una depresión o incluso de la locura, ahí la problemática del ser humano se complica. Y no hay panorama más doloroso que el de presenciar ese padecimiento en la gente. 

Dicen los que saben, que la mente podría llegar a hacer flaquear hasta a los órganos más débiles del cuerpo, por eso se hace necesario deshacernos de dolores que guardamos, para que no lleguen a envenenarnos la mente y luego se nos pudiera lastimar el alma.

Frida Kahlo, una polifacética artista mexicana que enfermó prontamente, decía:

“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior.”

Libérate de todo lo malo que guardas, sobre todo si se trata de rencores. Quítate el equipaje negativo que llevas dentro y que tanto te pesa. Recuerda que debes cuidar tu cuerpo pero más aún debes cuidar el alma.

Silvia Alasino
Escribo para la gente que valora la vida. Solo si se tiene sensibilidad, se habrá encontrado el verdadero sentido de nuestra existencia. Mis primeros libros: «El círculo» y «Emigrando».

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