¡Un poquito más!

5
(10)

Manila, 1975. Round N°14 de un combate casi mortal entre Joe Frazier y Muhammad Ali. Ali le dice a su esquina:

«No puedo más. No puedo más»

En la esquina, su entrenador, Angelo Dundee, le responde:

«Solo quiero una cosa: levántate cuando suene la campana. Solo levántate. ¡Escúchame!, ponte de pie cuando suene la campana».

Su entrenador intuía lo que pasaba. Miraba a la esquina contraria y sabía que Frazier estaba peor que Ali.

Sonó la campana y Ali, como pudo, se levantó. En ese momento la esquina de Frazier tiró la toalla. Lo demás es historia.

A todos les pido, como le dijo Dundee a Ali, «mantengámonos de pie».

La vida trabaja desde un número de posibilidades eternas, mientras que nosotros lo vemos desde un punto de vista limitado. A veces la fe nos falta y reclamamos airadamente olvidando que no entendemos sus propósitos y que el éxito viene de la mano de un proceso nada fácil y que nunca es corto.

El éxito de muchas personas como resultado final se ha generado como consecuencia de haber superado pruebas nada fáciles. El luchar duro por el éxito ha sido, es y será, forjador de triunfadores, de la lucha cotidiana, sin descanso con mas miedo que con ganas surgen almas fuertes.

Jamas las grandes cosas han costado poco. El día a día de la vida es el mejor alfarero. Vamos a confiar en el duro trayecto aunque muchas veces no entendamos el por que de la magnitud de las pruebas. Vamos a aguantar un poco mas y seremos la prueba viviente de que el éxito y el bienestar viene de las manos del sacrificio.

Una vez que tomemos la decisión que sea, sin importar el nivel de dificultad, hagamoslo, no nos dejemos vencer por el miedo; hagamoslo sin miedo. La única forma de realizar las metas se encuentra en la fidelidad de enfrentar cada día el reto.

Como un almendro en sus rigores, así serás con tus dolores, cuando siente un golpe, derrama una lluvia de flores.

«Que todo lo mejor de ti renazca en este tiempo de prueba.» @leamosuncuento

La gente envidia a los exitosos, pero siempre omiten pensar que los exitosos no han triunfado por que sí, sino que su éxito de debe a un trabajo constante, lleno de retos, incomprensiones, sacrificios y sinsabores. Esos exitosos han sabido enfrentar los retos y han pulido un carácter y magnificado su voluntad en la dura lucha de la vida.

Los retos en nuestra vida, sean del tamaño que sean, no tienen por que tocarnos si entendemos y estamos claros que antes del cada éxito siempre hubo un sacrificio.

Para que la vida sea exitosa es fundamental el saber entender los retos como un desafío. Para ganar en la vida hay que sobrevivir con valentía al tamaño del reto sin importar su magnitud.

La vida nos obliga a vivir estos retos para nuestro bien, ella siempre quiere que hagamos algo grande con las oportunidades que nos presenta, y sabe que las personas no crecen viviendo experiencias fáciles y llenas de fortuna. Ella sabe que la lucha constante agranda la personalidad.

Por eso nos obliga a vivirla. Nos obliga a que nos desesperemos un breve tiempo para enseñarnos que todo es pasajero, que nada es eterno, que detrás de los mayores éxitos se encuentran las mas profundas de las crisis, que somos unos ganadores, que se pudo hacer, que somos del tamaño de nuestro compromiso, que les fuimos fieles a nuestros pensamientos, que nada nos podrá detener.

Cualquiera que haya tocado el éxito sabe que en carne propia ha vivido verdaderos retos, llenos de ira, dolor y tristeza,  pero de primera fuente conoce la certeza que trae el sacrificio y el consuelo que obtiene su alma cuando consigue lo que se propuso.

“Siempre es muy pronto para renunciar.” – Norman Vincent Peale (1898-1993)

En el camino aprendemos a ser fan de la gente positiva pero de la verdadera, a admirar profundamente la inteligencia y a la gente genuina, a sobrevalorar a quien respeta y no enjuicia a nadie, pero sobretodo a los que no exigen a que otros cumplan expectativas fuera de lugar.

Muchas veces las circunstancia del dia a dia, nos obliga a vivir al mínimo de lo que somos capaces de dar, todo nos molesta, condiciona y limita.

Y se nos olvida que somos diferentes, que no somos iguales, que el ser exitoso es sinónimo de incomprendido, de diferente, de arriesgados, que en nuestro caso el discernimiento y la conciencia actúan de otra forma, que nuestra mente es un constante conflicto, porque no somos iguales, somos diferentes, porque queremos trascender en tiempo y en espacio y que para marcar diferencias, para no ser iguales siempre hay que dar un poquito mas.

Para triunfar es necesario cambiar los pensamientos, los apegos, las pasiones que conocemos, y asi tengamos que empezar nuevamente y volvamos a caer una y otra vez, lo seguiremos haciendo hasta que en nuestro cuerpo y en nuestra alma no quede espacio para nuevas cicatrices.

«Las palabras son enanos, los ejemplos son gigantes». Proverbio suizo.

Puntúa este contenido

Puntuación: 5 / 5. Votos: 10

Armando Colmenares
Abogado litigante y profesor universitario. Eternamente irreverente, coach motivacional. Creyente del empoderamiento. Autor del blog matkubblog.wordPress.com.

Contenido recomendado

Lo último

Otros están viendo…

Dejar respuesta

Deja tu comentario
Escribe tu nombre