Las lluvias monzónicas que comenzaron a intensificarse el 4 de julio de 2026 desencadenaron una emergencia de gran escala en el sudeste y el noreste de Bangladés. Al cierre del parte oficial de las 18:00 del sábado 11 de julio, 1.022.963 personas estaban afectadas y 267.918 familias permanecían aisladas por el agua en siete distritos: Chattogram, Cox’s Bazar, Bandarban, Rangamati, Khagrachhari, Moulvibazar y Habiganj. El balance provisional era de 44 muertos y 39 heridos.
La inundación alcanzó 58 upazilas —la unidad administrativa equivalente a un subdistrito—, 386 uniones rurales y 11 municipios. Chattogram concentraba la mayor parte de la población afectada, con 759.530 personas y 188.648 familias incomunicadas según el informe del 11 de julio. Cox’s Bazar, más al sur, sumaba 158.027 afectados y 39.506 familias atrapadas en zonas anegadas. El resto de los damnificados se repartía entre las colinas del sureste y los distritos nororientales de Moulvibazar y Habiganj.
La causa inmediata fue una sucesión de precipitaciones muy intensas asociadas al monzón, combinada con escorrentías rápidas desde las colinas y el aumento del caudal de varios ríos. En la región de Chattogram se contabilizaron 1.169 milímetros de lluvia durante la semana, con un máximo diario de 412 milímetros el martes 7 de julio. En algunos barrios de la ciudad, el agua empezó a retirarse antes del fin de semana, pero numerosas áreas bajas de Chandgaon, Mohora, Halishahar, Patenga, Sholoshahar y Agrabad seguían inundadas.
En solo una semana, más de un millón de personas quedaron afectadas y casi 268.000 familias permanecían aisladas en siete distritos.
El agua no llegó de una sola forma. En las llanuras y núcleos urbanos cubrió carreteras, patios y viviendas; en Banshkhali y otros puntos rurales, las corrientes procedentes de las colinas sorprendieron a familias que apenas tuvieron tiempo de salir. Dos niños, Mohammad Ashik, de siete años, y Mohammad Miraj, de tres, murieron arrastrados por el agua mientras jugaban cerca de sus casas. En otras localidades, muros de adobe reblandecidos se derrumbaron después de varios días de lluvia.
El reparto de víctimas muestra la amplitud del desastre. Cox’s Bazar registraba 23 fallecidos, entre ellos 13 refugiados rohinyás; Chattogram, 11; Bandarban, seis; Rangamati, tres; y Moulvibazar, uno. En los campamentos rohinyás, las laderas deforestadas y densamente ocupadas volvieron a convertirse en una trampa. Varios deslizamientos sepultaron refugios de bambú y lonas, y uno de ellos alcanzó una escuela religiosa cuando había menores en clase. Las autoridades evacuaron a más de un millar de residentes de zonas de alto riesgo, aunque algunas familias se resistían a abandonar sus precarias viviendas por temor a perder lo poco que conservaban.
La vida cotidiana se deterioró con rapidez. En numerosas casas no había electricidad ni posibilidad de cocinar, porque el agua había cubierto los fogones o dejado una capa espesa de barro en las habitaciones. Las familias dependían de arroz inflado, arroz prensado, galletas y otros alimentos secos. Las carreteras cortadas, los puentes dañados y las comunicaciones interrumpidas ralentizaron la llegada de ayuda a las aldeas más remotas.
El Ejército y la Armada desplegaron embarcaciones para transportar agua potable, alimentos, medicinas y material básico. El Gobierno abrió 1.131 refugios, en los que se alojaban 44.457 personas al cierre del 11 de julio. Aun así, la distancia entre el reparto anunciado y la ayuda recibida no era uniforme: habitantes de varias zonas de Chattogram dijeron que seguían esperando asistencia, un problema que parecía estar relacionado tanto con el acceso físico como con la coordinación local.
El agua empezó a bajar en algunos puntos, pero la emergencia seguía marcada por carreteras rotas, hogares sin cocina y comunidades enteras dependientes de barcas.
El Centro de Previsión y Alerta de Inundaciones mantenía cinco ríos por encima del nivel de peligro en distintos puntos de control: Sangu, Matamuhuri, Kushiyara, Manu y Someshwari. Para Chattogram, Bandarban y Cox’s Bazar se esperaba una mejora gradual durante las siguientes 24 a 48 horas, aunque el riesgo se desplazaba hacia otras cuencas del noreste y el norte del país. Esa evolución desigual impedía hablar de una retirada general del agua.
Bangladesh convive cada año con el monzón, pero la exposición no es la misma para todos. Las familias que viven en casas de tierra, los trabajadores que dependen del jornal diario, las personas mayores, las embarazadas, los niños y los refugiados asentados en laderas inestables soportan un riesgo mucho mayor. En Cox’s Bazar, más de un millón de rohinyás dependen de la ayuda humanitaria y viven en uno de los mayores conjuntos de campamentos de refugiados del mundo.
El balance del 11 de julio seguía abierto. Una actualización difundida el domingo 12 elevó la cifra de muertos a 51, aunque mantuvo en torno a 1,02 millones el número de afectados y cerca de 268.000 las familias aisladas. La presente ficha conserva como fecha principal el 11 de julio, cuando la emergencia superó oficialmente el umbral del millón de personas afectadas.















