Mitología griega: origen de los centauros

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En los tiempos mitológicos, en una antigua región de Grecia llamada Tesalia, nació Quirón, el primer centauro. Este ser deforme, mitad hombre mitad equino, fue hijo del titán Cronos, quien se transformó en caballo para que su esposa, la titánide Rea, no descubriera su infidelidad…

Los mitos transmiten conocimientos ancestrales. Narran hechos que posiblemente sucedieron, aunque llenos de fantasía y simbolismo, y se refieren a lugares que realmente existen o existieron.

De hecho, inspirados por los mitos, muchos arqueólogos han logrado descubrir ruinas de emplazamientos sobre los cuales se pensaba que sólo habían estado en la imaginación.

Igualmente, a través de los mitos se observa cómo las diferentes culturas concebían al mundo, por lo que la mitología está muy relacionada con la filosofía.

Según Robert Graves, reconocido investigador de la mitología griega, los centauros fueron un clan que habitaba en una región llamada Tesalia, cuyo tótem era un caballo. 

Como es sabido, el tótem es un ícono o símbolo con el que se identifican los integrantes de un grupo tribal, creándose así un sólido vínculo al descender todos de un antepasado común, lo cual le asigna características distintivas.

Quirón, el primer centauro

Sobre el origen de Quirón, el primer centauro, existen dos mitos con sus respectivas variantes.

Uno de ellos narra cómo Cronos se transformó en caballo para evitar que su esposa Rea lo reconociera, cuando pretendió a la hermosa oceánide o ninfa marina Filira de la que se enamoró perdidamente, mientras que el otro hace referencia a Ixión, rey de Tesalia, quien trató de seducir a la diosa Hera, esposa de Zeus, y por eso fue castigado.

En el primero de los mitos, donde Quirón es hijo del titán Cronos y de la oceánide Filira, que parecería ser el más coherente, Rea descubre a su marido y la amante huye a las montañas, para dar a luz a un ser deforme  que sólo tiene forma humana de la cintura hacia arriba, ante lo cual Filira cae en estado de desesperación y pide a los dioses que la conviertan en una planta de tilo.

El pequeño centauro queda huérfano y es adoptado por los dioses del Olimpo, quienes le transmiten múltiples habilidades entre las que destacan la música y el arte de curar a los animales, creciendo como un ser  bondadoso y sabio que se convierte en un gran maestro.

Quirón tuvo varios alumnos, entre los cuales los más famosos son: Aquiles “el de los pies ligeros”, protagonista de la Ilíada de Homero, y Heracles (Hércules), héroe griego poseedor de fuerza insuperable, que llevó   a cabo las fantásticas doce tareas impuestas como penitencia por el Oráculo de Delfos.

"Aquiles y el Centauro Quirón" (Pompeo Batoni, 1746 / Galleria degli Uffizi, Florencia, Italia)
“Aquiles y el Centauro Quirón” (Pompeo Batoni, 1746 / Galleria degli Uffizi, Florencia, Italia)

A través de sucesivas centurias la descendencia de Quirón se fue multiplicando, degenerando en gigantescos centauros pendencieros y violentos seguidores del dios Dioniso (Baco) que, como éste, consumían hongos alucinógenos, tomaban vino así como una cerveza que obtenían a partir de la hiedra, masticaban hojas de laurel, comían carne cruda y correteaban a las ninfas por los bosques.

Según Robert Graves, quien observó muchos grabados y vasijas de la antigua Grecia, el hongo que consumían es el conocido como amanita muscaria, que es un potente alucinógeno y constituía una ambrosía o comida exclusiva de los dioses, el cual aparece asociado al dios Dioniso y a los centauros.

Por otra parte, el laurel es una planta a la que también se le atribuyen propiedades mágicas.

Titanes, hecatónquiros, cíclopes y dioses

Entre los diferentes orígenes de la creación según los griegos, se encuentra el mito Olímpico, que cuenta cómo a partir del caos –que quiere decir materia sin forma- surgió Gea (la Madre Tierra), y Urano (el padre Cielo), quien fue el primer titán.

Gea y Urano tuvieron varias camadas de hijos, apareciendo primero los tres hecatónquiros, que eran gigantes de cien brazos con sus respectivas manos y cincuenta cabezas; luego los tres cíclopes, también gigantes, con un solo ojo en la frente; y finalmente la generación de los primeros doce titanes, de forma humana pero igualmente de gran estatura: podían medir más de veinte metros.

Urano, asombrado de haber engendrado hijos tan feos, envió a los hecatónquiros y a los cíclopes al tártaro: el lugar más profundo del inframundo; no así a los doce titanes (seis varones y seis hembras o titánides), que se parecían a él.

"La castración de Urano" (Fresco de Giorgio Vasari y Cristofano Gherardi, 1560/ Sala di Cosimo I, del Palazzo Vecchio (Florencia)
“La castración de Urano” (Fresco de Giorgio Vasari y Cristofano Gherardi, 1560/ Sala di Cosimo I, del Palazzo Vecchio, Florencia)

De ellos, el más pequeño fue Cronos, que incitado por Gea ante la crueldad de Urano con el resto de sus hijos, castró a su padre para que no tuviera más descendencia y arrojó sus testículos al mar, tomando su lugar como gobernante de todo cuanto existía.

El titán Cronos desposó a su hermana, la titánide Rea, y junto con ella tuvo a los primeros dioses que fueron seis, tres hembras y tres varones: Hestia (diosa del hogar), Deméter (diosa de la agricultura), Hera (diosa del matrimonio), Hades (dios del inframundo), Poseidón (dios de mar) y Zeus, el menor, cuya historia merece ser contada aparte.

Una vez asumido el poder, el titán Cronos se convirtió en un ser desconfiado y déspota, que volvió a enviar a sus hermanos, los hecatónquiros  y  cíclopes, al tártaro.

Igualmente, por temor a que alguno de sus hijos lo destronara, tal cual él había hecho con su padre, se los comía a todos al nacer.

Sólo Zeus, el más pequeño, pudo ser salvado por la madre, quien engañó a Cronos envolviendo una piedra entre pañales, escondiendo luego a su hijo en una cueva de la isla Creta.

La infancia de Zeus (Nicolaes Pietersz, 1621-1683 / Berchem)
La infancia de Zeus (Nicolaes Pietersz, 1621-1683 / Berchem)

En la mitología griega, al igual que en otras, toda mala acción tiene su castigo respectivo, equivalente a la falta cometida en la mayoría de los casos.

Por lo tanto, cuando Zeus es mayor, concibe su plan y se las ingenia para que su amante Metis, quien era una ninfa del mar, prepare una poción vomitiva que Cronos ingiere engañado haciendo arrojar de su estómago a todos los dioses que se había tragado; entre ellos a Hera, con la que Zeus contrae matrimonio.

A continuación comienza una guerra entre los dioses -liderados por Zeus- y los titanes, que dura diez años y es conocida como la Titanomaquia, en la que Cronos y todos los titanes son vencidos; entonces Zeus se convierte en el dios del cielo y el más importante entre todos los dioses del Olimpo.

El Olimpo es la montaña más alta de Grecia, cuyo nombre significa “lo más alto entre lo alto”.  Tiene forma de círculo y varios picos, siendo el Mytikas, con 2.919 metros sobre el nivel del mar, el de mayor altura; aquí es donde se dice que vivían los dioses en un palacio de cristal.

Semidioses, ninfas y musas

Otras divinidades de la mitología griega son los semidioses, las ninfas y las musas, que tienen un rol muy importante en los múltiples acontecimientos descritos por Homero y Hesíodo, quienes vivieron entre los siglos VIII y VII a.C. y que, según el historiador Herodoto (484-425 a.C), fueron los que se encargaron de recoger todas las narraciones orales construyendo un cuerpo estructurado de conocimiento.

"Las 9 musas" (Frans Floris de Vriendt, 1560 / Condé-sur-l'Escaut, Francia)
“Las 9 musas” (Frans Floris de Vriendt, 1560 / Condé-sur-l’Escaut, Francia)

Los semidioses eran descendientes de los titanes o de los dioses, concebidos en su relación con algún humano y,  al igual que aquellos, gozaban de la inmortalidad. Así, por ejemplo Heracles (Hércules) era inmortal por ser hijo de Zeus,  aunque su madre fue la mortal princesa Alcmena.

Las ninfas constituyen un grupo de deidades cuya paternidad se atribuía a Zeus en unión con diversas amantes; conformaban los cortejos de los dioses o diosas y estaban destinadas a cuidar determinados ambientes  naturales.

Existen diversas clases de ninfas, entre las que se pueden encontrar: las nereidas o ninfas del mar; las náyades, que cuidan las fuentes y los ríos; las oceánides, encargadas  de los océanos; las oréades o ninfas de los bosques; y las hespérides o ninfas del oeste, así como muchas otras.

Por otra parte, las musas eran nueve y también eran hijas de Zeus junto a la titánide Mnemósine (que hace referencia a la memoria), las cuales fueron engendradas durante nueve noches seguidas; vivían en el Olimpo y cada una se ocupaba de una rama de las artes y de las ciencias, acudiendo a inspirar a cualquier mortal que las invocara.

Dioniso, dios de los centauros y las ménades

Dioniso, dios de la fertilidad y el vino, es producto de otra de las infidelidades de Zeus, existiendo varias versiones respecto a quién fue la madre; Robert Graves afirma que puede haber sido Deméter, otra de sus hermanas.  

Dioniso y Ariadna (Sebastiano Ricci)
Dioniso y Ariadna (Sebastiano Ricci)

Esto provocó una terrible cólera en Hera, la cual usó sus poderes para que el niño naciera con la cabeza cubierta de serpientes, aparte de que lo mandó a despedazar y a hervir en una olla. Pero Dioniso es inmortal y escapa ayudado por su abuela Rea.

Zeus esconde a Dioniso  en un país lejano para que sea criado por los monarcas de aquel reino y lo transforma en chivo para evitar que sea reconocido; mas  la temible Hera igualmente lo descubre y hace que los reyes, y también el propio Dioniso, se vuelvan locos.

Finalmente, el infortunado Dioniso es entregado a las oréades o ninfas del bosque para que lo terminen de criar; pero él, que ya está sin juicio, las posee y ellas también enloquecen.

Éstas son las llamadas ménades, que vagan desnudas por los bosques danzando con frenesí. Ménade quiere decir mujer loca o que alucina.

Las ménades y los centauros forman el cortejo del dios Dioniso; todos consumen hongos alucinógenos, abusan del vino y de la cerveza fabricada a partir de la hiedra, mastican hojas de laurel y, cuando están en éxtasis, matan a los animales con sus propias manos para alimentarse de carne cruda.

Muerte de Quirón

Quirón es un centauro criado por los dioses que, al contrario de los centauros seguidores de Dioniso, vive tranquilo en su cueva donde se dedica a tocar la flauta y a cuidar de los animales, mientras que muchos notables lo visitan para recibir sus conocimientos de medicina.

Centauro Quirón (Monumento al Doctor Félix Cerrada) / Obra de Frank Norton (réplica en bronce de la original realizada por el escultor Pascual Salaverri en el año 1921)
Centauro Quirón (Monumento al Doctor Félix Cerrada) / Obra de Frank Norton, Zaragoza (réplica en bronce de la original realizada por el escultor Pascual Salaverri en el año 1921)

Sucede que un día, su propio discípulo Heracles, persiguiendo a otros centauros, dispara una flecha envenenada que se clava en una de las patas de Quirón produciéndole un terrible daño.

Éste comienza a sufrir terribles dolores, pero por ser hijo de un dios está amarrado a la vida, por lo que desesperado decide ofrecer su inmortalidad a Prometeo.

Prometeo era un titán de la segunda generación que robó el fuego de los dioses y se lo proporcionó a los mortales, por tal motivo se  le considera el padre de la civilización; igualmente, se dice que fue quien transmitió a los hombres los conocimientos de matemática, navegación, astronomía, arquitectura y metalurgia.

Zeus, que aparte de gran mujeriego era capaz de los más impresionantes  arrebatos de ira, por hurtar el fuego divino había condenado a Prometeo a estar encadenado a una roca durante toda la eternidad y, adicionalmente, todos los días un águila devoraba su hígado, que volvía a crecer en la noche para alimentar nuevamente al día siguiente al ave de rapiña.

El castigo de Prometeo sólo podía ser anulado si alguna  deidad le ofrecía su inmortalidad, tal y como sucedió con Quirón, por lo que éste muere y aquel es liberado a solicitud de Heracles.

Luego Zeus, quien también era capaz de actos de infinita bondad, se compadece del buen centauro, que por ser hijo de Cronos era su medio hermano, y lo envía al firmamento.

Hoy podemos observar a Quirón en la constelación Centauro,  una  de las mayores que existen al contar con 281 estrellas y en la que se encuentra la brillante Galaxia Centauro A. Pero sólo pueden ver esta constelación los habitantes del Hemisferio Sur o los que se encuentren en las zonas del Hemisferio Norte más próximas al Ecuador.

Algunos asociaron a Quirón con la constelación Sagitario, mas los astrónomos conocedores de la materia en la antigua Grecia aseguraban que nunca un centauro había portado arco y flechas, por lo que Sagitario se parece más a un sátiro, lo cual será objeto de otro artículo.

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Carmina Martos
Publicista. En vías de obtener la Licenciatura en Educación en la Universidad Central de Venezuela. Estudiante eterna, investigadora y amante de todas las ramas del conocimiento. Apasionada por la mitología, la filosofía y la historia.

Referencias: Constelaciones; El Herbolario; El legado de Clío; Graves, R. (1985). “Los Mitos Griegos”. Madrid. Ed. Alianza; Mitología.info; Mitos y Leyendas

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