Cómo los estafadores de la dark web explotan el miedo y la incertidumbre provocada por el Covid-19

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Una consecuencia inesperada del Covid-19 es el aumento significativo de las estafas por internet, principalmente de los criminales y estafadores que comúnmente ocupan la conocida como “dark web”...

La dark web es un espacio encriptado de internet al que los usuarios solo pueden acceder con servicios como a Tor (The Onion Router), un navegador enfocado en proteger la identidad y la información relacionada con sus búsquedas.

Dado que Tor y similares esparcen la información del usuario a través de nodos ubicados en distintos espacios de la red, se hace increíblemente difícil para las instancias gubernamentales rastrear no solamente a los criminales, sino también los detalles de los crímenes. El proceso de encriptación que tiene lugar hace que el sitio web que recibe la solicitud de compra relacione dicha adquisición con el último ordenador de la cadena (nodo de salida), y no con el comprador.

Compras caras y de dudosa procedencia

Desde el inicio de la pandemia global, los mercados de la dark web han tenido un aumento respecto a productos y servicios relacionados con el Covid-19. Máscaras, guantes y desinfectantes son algunos de los bienes que pueden hallarse en estos lugares, pero no son lo único que se ofrece. En abril, la firma de seguridad digital IntSights habría descubierto que se estaba ofertando sangre de un supuesto paciente recuperado del nuevo coronavirus.

Los criminales explotan el miedo y la incertidumbre de las personas para estafarlas a partir de compras que, como es de esperar, distan mucho de ser baratas. En Australia, un instituto de criminología descubrió que una vacuna falsa contra el Covid-19 estaba siendo vendida por unos 300 euros (370 dólares). Otra vacuna, que supuestamente provenía de China, estaba siendo vendida entre 8.000 y 12.000 euros (10.000-15.000 mil dólares).

Por suerte, cada vez existen más personas interesadas en cómo ser un hacker profesional para detectar fraudes y combatir vulnerabilidades a favor del bien común. Muchos de los conocidos como hackers éticos se afanan por sacar a la luz las malas prácticas de los criminales cibernéticos. Es la eterna lucha del bien contra el mal que ahora ha encontrado en la red su nuevo campo de batalla.

Encierro y desesperación, oportunidades para la delinquir

Morgan Wright, exasesor de programa de asistencia anti-terrorismo de Departamento de Estado de EE. UU., afirma que:

«Estos criminales están explotando el miedo, la duda y la incertidumbre que experimentan las personas a raíz de la pandemia, y usan la ansiedad y la desesperación para que compren o hagan clic en cosas que rechazarían o ignorarían en otras circunstancias”.

Aparte de la inestabilidad emocional que la pandemia genera en algunos sectores de la población, el ascenso dramático de personas que trabajan desde casa representa una oportunidad que los estafadores y criminales han aprovechado para sacar ganancia. Una mayor cantidad de personas que navegan online implica un incremento de la población susceptible de ser víctima de estafa, una situación que ocurre a raíz de las medidas de confinamiento colectivo para proteger a la población del nuevo coronavirus.

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Referencias: Betanews, TechRepublic.

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