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Qué es el crowdgrowing y cómo está cogiendo fuerza a nivel mundial

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Todos, alguna vez en nuestra vida, hemos oído hablar de la marihuana, ya sea por sus usos médicos (altamente demostrados), como por uso recreativo dentro de un marco legal regulado. Aunque esto varía en función de dónde nos encontremos, pues las leyes respecto a su cultivo y su consumo son diferentes en cada país.

Pero allí donde sí es legal, ¿cómo llega el producto de los cultivadores al cliente/paciente? ¿Cuáles son los costes y procesos de elaboración? Estas y otras cuestiones os las resolveré en este artículo.

Aquí entra a jugar el crowdgrowing

En algún momento de los últimos 10 años, hemos oído hablar del crowdfunding, una forma particular de financiación en la que las empresas pequeñas (normalmente startups) consiguen reunir el capital necesario para lanzar su producto o servicio a través de la financiación por parte de la comunidad de internet.

La empresa mas famosa de crowdfunding es Kickstarter y grandes proyectos han salido de ahí, como el videojuego Shenmue III, lanzado en 2019 y que recaudó la friolera de 6,3 millones de dólares, una cantidad nada despreciable para una franquicia que nació hace casi 20 años.

Actualmente hay muchas plataformas que permiten este tipo de financiación para empresas y particulares. También han nacido otras como el crowdlending, que son los prestamos de capital entre particulares (peer-to-peer). Una de estas nuevas formas de financiación es el crowdgrowing de plantas de marihuana medicinal.

Democratización de las inversiones en plantas medicinales

El proceso es bien sencillo: una empresa X presenta una serie de planes de inversión (desde inversiones puntuales con un pequeño capital, hasta inversiones recurrentes con un capital mayor) en función del tiempo y el tipo de cepa de marihuana que vayan plantar los cultivadores.

La empresa X hace de intermediario entre los cultivadores y los inversores consiguiendo la optimización de los recursos por ambas partes. Para los cultivadores consigue financiación y todos los recursos necesarios para hacer llegar su producto al consumidor final, y para los inversores, esta empresa consigue que reciban una ganancia por su inversión con el mínimo riesgo posible.

Es evidente que esta empresa X también saca un beneficio (en porcentaje) tanto del lado de los cultivadores como del de los inversores.

El crowdgrowing ha llegado para quedarse

En la actualidad, gran parte de los países saben de la existencia de este tipo de actividades económicas y las han ido regulando en mayor o menor medida para adaptarlas a sus marcos legales en referencia a las plantas medicinales.

Pero lo que mas llama la atención sobre este tipo de inversiones es que, al no depender directamente de las grandes farmacéuticas, los pacientes que hacen uso de estas plantas no tienen que hacer un desembolso muy grande para tener acceso al tratamiento paliativo que necesitan.

Recordemos que los mayores usuarios de estos servicios suelen ser pacientes con tratamientos muy dolorosos (como la quimioterapia) y, gracias al crowdgrowing, se consigue que los cultivadores y pequeños distribuidores mantengan sus precios accesibles a toda la población y los pequeños inversores saquen rentabilidad de sus ahorros.

Podemos concluir que el crowdgrowing supone una forma de conseguir ingresos pasivos por parte del pequeño inversor y sus ahorros, y una forma de financiación muy rentable para los cultivadores que necesitan tener acceso al capital necesario para desarrollar su actividad.

Estaremos durante mucho tiempo oyendo y leyendo sobre este tema de ahora en adelante, ya que muchas de estas empresas empezaron a funcionar en 2017 y, junto a la tecnología blockchain, podrían cambiar la economía de las familias medias de manera considerable.

(Recordamos que esto no es un consejo de inversión, todo lo que investigues o hagas lo haces solo y exclusivamente bajo tu responsabilidad).

Me llamo Fernando Prada, tengo 33 años y estudié ADE en la universidad de Granada. Soy piloto de drones, tengo un perro que se llama Baloo y vivo en el paraíso canario de Fuerteventura. Twitter | Instagram

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