Cómo quemar la grasa que oculta los músculos

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Tener un cuerpo delineado, sin grasa que quite protagonismo a la musculatura, es un punto de equilibrio que se alcanza con el balance de cuatro factores: consumo de agua, una alimentación sana, horas de sueño y ejercicio físico.

Cada día, y sin descuidos, deben atenderse esos aspectos, preferiblemente en orden de prioridad: hidratación, nutrición, descanso y rutina de entrenamiento.

Los clásicos 8 vasos y más

El agua es el solvente universal y la grasa es el componente que se debe disolver para que los músculos pasen a un primer plano.

De modo que, si la recomendación para gozar de buena salud es beber 8 vasos de agua diarios, para tener un cuerpo esculpido debe ingerirse algo más.

Todo propósito para mejorar el cuerpo debe iniciar por el hábito de beber suficiente agua. Más, cuando se necesita acelerar el metabolismo y se hace actividad física, que provoca un aumento de la sudoración.

Comer de todo y en su justa medida

Un error en el que caen muchas personas cuando quieren reducir la grasa es que dejan de consumirla.

Ninguna dieta para mejorar el aspecto físico debe suprimir los lípidos, fundamentales para el funcionamiento de las células, sobre todo las del sistema nervioso.

Tampoco se pueden apartar los carbohidratos, que son la principal fuente de energía.

Las proteínas son las reinas en estas dietas, porque son las encargadas de hacer crecer el músculo. Pero, en exceso, sobrecargan la función renal.

Para evitar problemas, la mejor opción es dejar que un nutricionista establezca y guíe el balance del menú diario.

Dormir recarga y repone

Durante el sueño es cuando más trabajan las células, asimilando y distribuyendo los nutrientes, así como formando y reparando los tejidos. De modo que, no puede haber mayor meta física que dormir lo suficiente.

El crecimiento muscular y un buen metabolismo son potenciados por el descanso. A mayor cantidad de horas de sueño, más firmes y prominentes serán los músculos y mejor se distribuirá y quemará la grasa.

Preparados para la acción

Ahora sí, es momento de hacer aquello por lo que empieza la mayoría: el ejercicio.

Equilibrados en los factores anteriores, corresponde documentarse y recibir asesoría para llevar a cabo una rutina física adecuada y correcta.

El tipo de ejercicio, la progresividad, la frecuencia y la constancia son factores que deben cuidarse para alcanzar el objetivo.

Perder grasa no se logra ejercitando sin parar o solo de vez en cuando, ni comiendo solo lechuga, y mucho menos desestimando la hidratación y el tiempo de sueño. Un cuerpo definido es producto de una vida balanceada.

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