Algo sobre la transparencia

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Seguramente hoy la vida te encuentre como siempre, observando lo que te rodea, para hacerlo tienes dos opciones, ambas válidas: puedes mirar el entorno directamente o también puedes hacerlo a través de un cristal.

Cuántas veces hemos podido contemplar a través de una ventana aquellos paisajes demasiado fríos que se presentaban en el exterior, o hemos disfrutado de ver caer la lluvia sin siquiera mojarnos. Todo gracias a esa transparencia que nos permite ver a través suyo, lo cual hace que nuestra mirada atraviese esa pared de cristal como si fuese un rayo gama.

Las transparencias se encuentran en lo cotidiano y nos permiten disfrutar de sus beneficios. ¿Qué sería de una saludable copa de vino si no pudiésemos observar su color? ¿Qué sería de la moda sin esas sugerentes tramas de encajes, tules y gasas en las texturas de algunas prendas, las que han permitido descubrir, de manera velada y sugerente, algunas formas del cuerpo?

También en el arte de la pintura aparecen las transparencias, no solo en los trajes de los retratados sino en bodegones donde no faltan botellas de vidrio o jarras que contienen agua cristalina. Nada más transparente que el agua, elemento que ha sido motivo de transparencias en las pinturas donde aparecen ríos, mares y lagos…

Pero también son de agua las lágrimas ya que existen pinturas que expresan sentimientos con lágrimas dibujadas con esa delicada y maravillosa transparencia, solo por mencionar un ejemplo: “El descendimiento”, obra de Van der Weyden, con un motivo dramático y un mensaje bíblico,donde se trasmiten sentimientos en la lágrima del rostro de uno de los personajes.

La transparencia no es una cuestión menor, tampoco si nos referimos a las relaciones humanas, siempre se espera transparencia en la gente que tratamos, se espera verdad, sinceridad.Hasta en cuestiones legales se utiliza el término “transparencia” para referirse a las administraciones públicas o a las entidades subvencionadas, las cuales tienen que mostrar sus cuentas “con transparencia”, es decir: sin maquillaje ni omisiones.

La pregunta es si ser transparente podría significar también tener la obligación de contar todo lo que nos ocurre,  exigencia a la que nos sometemos a veces sin que se nos solicite y que parece propia de tiempos donde se nos obligaba a confesar errores y faltas, sin embargo, no tendría por qué ser así. 

No hay necesidad de vaciarse frente a otros, la vida es de cada uno y quienes nos traten nos aceptarán por lo que somos con ellos más allá de lo que guardemos en el fondo de nuestro corazón.

Aquellos que exigen confesiones a los demás quizás no procedan con idéntica reciprocidad. Es muy grato poder ser dueños de nuestra propia vida, de nuestros recuerdos, incluso de nuestros secretos. Herman Hesse decía:

“Cuando se teme a alguien es porque se le ha concedido poder sobre nosotros”.

Trata de seguir siendo siempre dueñ@ de tu propia historia, que es tuya, de nadie más.

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Silvia Alasino
Escribo para la gente que valora la vida. Solo si se tiene sensibilidad, se habrá encontrado el verdadero sentido de nuestra existencia. Mis primeros libros: “El círculo” y “Emigrando”.

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