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Sal e Hipertensión. Relación, Mitos y Realidades

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La sal, o sodio, desempeña un papel crucial en el equilibrio de líquidos y la función nerviosa. Ayuda a regular la presión arterial, mantiene el equilibrio de fluidos en las células y participa en la transmisión de impulsos nerviosos.

El consumo excesivo de sal puede influir en la salud cardiovascular y agravar los síntomas de la hipertensión arterialSin embargo, también hay que descartar algunos mitos y creencias en torno a la sal, pues no hay que eliminarla del todo de las comidas, pues tanto el sodio como el cloruro, compuestos de la sal, son necesarios para el buen funcionamiento de ciertas funciones. Así pues, hay que tener un buen control de la presión arterial, y eso requiere conocer los mitos y las realidades para mejorar nuestro estilo de vida, prevenirla y controlarla.

Sal e hipertensión: ¿están relacionadas?

Antes de contestar esta pregunta y a la de si se puede dejar de ser hipertenso, hay que hablar de la sal y conocer un poco mejor qué aporta a nuestro organismo. Como ya hemos adelantado, la sal está compuesta por cloruro y sodio (60% y 40% respectivamente). Ambos, al contrario de lo que pueda pensarse, ayuda a regular la presión arterial, pues mantienen en buenas condiciones tanto las funciones nerviosa como muscular, permiten la absorción y posterior transporte de nutrientes en nuestras células y balancean los fluidos, aparte de que el cloruro también ayuda a la buena digestión al producir ácido gástrico. 

No obstante, aunque no se sabe con exactitud la cantidad mínima de sal que necesitamos, se cree que entre 1,25 g y 2,5 g, es decir, el equivalente a una cucharadita, pero como muchos de los alimentos que consumimos la llevan, la probabilidad tener déficit de sodio es baja. Entonces, si la sal es necesaria y ayuda a controlar la presión arterial, ¿en qué afecta a la hipertensión?
Si bien nuestros riñones están preparados para filtrar y regular los niveles de sodio y agua en sangre, un consumo excesivo de sal puede aumentar su presencia, lo que a su vez provocaría un mayor volumen que debe viajar por el torrente sanguíneo. Si el volumen de sangre aumenta, la presión hace lo mismo, por lo que el corazón necesita hacer un mayor esfuerzo para bombearla y esto deriva a un endurecimiento de los vasos sanguíneos, con el riesgo de sufrir alguna cardiopatía, accidente cerebrovascular y la hipertensión arterial. Por esta razón es importante controlar la cantidad de sal que tomamos, mas no eliminarla del todo de nuestra dieta.

¿Se puede combatir la hipertensión?

La respuesta es sí, aunque hay que tener en cuenta que, una vez adquirida esta condición, se trata de una enfermedad crónica que hay que controlar. No obstante, aparte de la reducción de sal en nuestra dieta, también se pueden tomar otras medidas que favorecerán la regulación de la presión, tales como hacer ejercicio con regularidad, reducir la ingesta de alcohol y cafeína, no fumar, comer alimentos ricos en potasio como vegetales, frutas y frutos secos como las nueces, aprender a controlar o sobrellevar el estrés y perder de peso. Por supuesto, si ya estás en tratamiento por hipertensión, nunca debes dejar la medicación. Así, con estas prácticas de vida saludable, podrás controlar los síntomas y combatir con éxito la hipertensión arterial.

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