Gibbeting, el cruel castigo inglés que se usaba para dar ejemplo

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En la Inglaterra del siglo XVIII, la horca era un juego de niños en comparación con otras condenas como el gibbeting. Esta brutal y denigrante práctica seguía torturando incluso después de la muerte a quienes la recibían como castigo…

La historia está cargada de hechos y castigos tan crueles que hoy hacen que cualquiera se estremezca. Una práctica en particular, que en inglés lleva por nombre “gibbeting”, resultaba tan angustiante que incluso quienes lo presenciaban quedaban traumatizados.

Esta horrenda condena consistía en confinar a los criminales en reducidas jaulas con forma de cuerpo humano, donde los acusados apenas podían moverse.

Rye Castle Museum (Ypres Tower)
Réplica a tamaño real de una jaula de gibbeting. Rye Castle Museum (Ypres Tower)

En algunas ocasiones, la persona era colgada en la horca antes de introducir su cuerpo inerte en la jaula. Otras veces, el condenado moría dentro de la jaula producto del hambre, del calor, de las atrofias musculares o de otras inclemencias.

De cualquier forma, la jaula permanecía expuesta al público durante décadas. Todos eran testigos de cómo el cuerpo iba descomponiéndose, y cómo los bichos lo atacaban hasta dejar solo un esqueleto.

Esqueleto dentro de una jaula
Esqueleto dentro de una jaula suspendida de un árbol

Gibbeting: los castigados

Este sádico castigo no se infligía a todos los criminales por igual.

La práctica se empezó a realizar en la Edad Moderna en Inglaterra, alrededor del año 1740, y era una forma de dejar claro lo que les sucedería a las personas si no se respetaban las leyes. En otras palabras, los condenados eran usados públicamente después de su muerte como una advertencia.

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Castigados públicamente a gibbeting en el muelle de Londres

Sin embargo, fueron muy pocos quienes sufrieron esta penalización.

En primer lugar, este tipo de condena solo se aplicaba a hombres. Las mujeres resultaban muy interesantes para ser estudiadas por los médicos de la época, por lo que sus cuerpos eran disecados con fines científicos.

En la mayor parte de los casos, los hombres también eran disecados con el mismo propósito, por lo que la práctica de este castigo no fue tan frecuente como algunas crónicas recientes afirman.

Era un hecho tan raro, que los herreros tenían que diseñar jaulas diferentes cada vez, pues no había un patrón establecido a seguir. Algunas jaulas eran holgadas, mientras otras se adaptaban al cuerpo e incluso contaban con un espacio para la nariz.

Gibbeting: los espectadores

Whydah Pirate Museum
Whydah Pirate Museum (Museo de ciencias en Yarmouth, Massachusetts)

Las masas se reunían a ver la ejecución en un lugar público, pero pocos disfrutaban de lo que pasaba después.

Era especialmente desagradable para aquellos vecinos que vivían cerca del lugar de ejecución. Debían mantener las ventanas cerradas para evitar que el olor del cuerpo en descomposición invadiera sus hogares.

Las jaulas eran colocadas de forma que no pudieran retirarse por los vecinos, ya fuera debido a la gran altura que las separaba del suelo, o a los clavos usados en la fijación.

Para 1832, el castigo ya no era común ni estaba bien visto, pero, aún así, dos hombres fueron nuevamente condenados a él. Como consecuencia, la población se enfadó.

El primer cuerpo fue retirado por amigos del condenado pocos días después de haber sido colgado. El segundo cuerpo lo descolgaron los propios oficiales, después de ver el descontento de las personas, que habían bloqueado por completo las carreteras en protesta.

Nunca se volvió a practicar gibbeting a nadie y fue prohibido de manera oficial dos años después de este acontecimiento.

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