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¿Síndrome de Estocolmo en la pareja? Conoce qué lo causa y los tratamientos más efectivos para superarlo

A pesar de que el término naciera de una situación de rehenes el síndrome de Estocolmo en parejas se da en relaciones abusivas donde un miembro controla al otro por medio de amenazas, manipulación y control de varios factores de su vida incluyendo el control de su exposición al mundo exterior, estos casos de síndrome de Estocolmo en la pareja suelen ser los más comunes, aunque a veces es preferible utilizar otro nombre como apego traumático.

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Significado de síndrome de Estocolmo

¿Qué es el síndrome de Estocolmo? En 1973 dos ladrones armados ingresaron a un banco en Suecia Estocolmo y tomaron como rehenes a 3 mujeres y un hombre durante aproximadamente 5 días, donde permanecieron atados en una bóveda con dinamita hasta ser rescatados. Toda esta situación suena como algo extremadamente traumático para los rehenes.

Sin embargo al ser rescatados se observó una conducta bastante inesperada: a pesar de haber temido por sus vidas y ser retenidos en contra de su voluntad por días, los rehenes expresaron simpatía y apoyo por los secuestradores y miedo hacia la policía, incluso luego de haber pasado mucho tiempo el sentimiento se mantuvo. Así fue el origen del síndrome de Estocolmo en psicología.

¿Cómo se llama el síndrome del secuestrado? El complejo de Estocolmo es un fenómeno ampliamente representado en distintos medios de arte y entretenimiento, no es sorpresa ya que se trata de un fenómeno curioso y fascinante, el cual consiste en la creación de lazos por parte de una víctima hacia su agresor, estos lazos pueden variar de amor, animosidad o incluso sentirse identificado, generando una serie de conductas curiosas que a primera vista no tienen sentido o son incongruentes con los hechos.

Causas del síndrome de Estocolmo doméstico

¿Qué es síndrome de Estocolmo? Si bien el síndrome de Estocolmo se conoce como tal debido al caso relatado al inicio la realidad es que es una dinámica que se presenta en muchos otros escenarios de víctima y agresor, entre los más comunes están las relaciones abusivas de pareja, los niños maltratados (física y sexualmente) y los miembros de sectas y cultos por ejemplo).

Lo que tienen en común todos esos escenarios es que el síndrome de Estocolmo ocurre en situaciones donde la persona (víctima) se encentra bajo un fuerte estrés, lo cual puede llevarle a un estado de shock lo cual genera una serie de respuestas que pueden explicar este fenómeno.

Mecanismo de defensa

La primera causa atribuida del mal de Estocolmo es una respuesta de supervivencia como pudiesen ser por ejemplo la lucha o la huida, en estos casos la persona decide apegase a su captor o agresor para aumentar sus probabilidades de sobrevivir a la situación traumática. El detalle es que esto no es un acto, sino que la persona honestamente se apega a su agresor y por eso es que los sentimientos perduran incluso luego de haber salido de la situación, la lógica es que si se es bueno con el captor este será más propenso a responder igual, en resumen es un mecanismo de defensa ante una situación altamente estresante y complicada.

Identificación con el captor en el trastorno de Estocolmo

Otra posible causa del síndrome de Estocolmo es la identificación de la víctima con su agresor, pues si bien es una dinámica hostil aun así pueden darse momentos donde la victima logre empatizar y “comprender” a su agresor, lo cual le facilite apegarse a este. Esta última causa es especialmente notoria en casos de abuso doméstico pues es común que en la pareja se comparta información altamente personal y que la víctima racionalice y se identifique con el abusador pensando cosas como “ha tenido una vida difícil” o “tuvo un mal día y le provoqué”.

Elementos del síndrome de Estocolmo

Finalmente por este apartado se hablará de 4 elementos que se han observado y determinado como comunes en casos de síndrome de enamorarse del secuestrador, tanto en su sentido clásico como en otras dinámicas abusivas.

Amenaza real

La primera es la existencia de una amenaza real, esta amenaza puede ser verbal o física pero la victima debe estar convencida de que su agresor es capaz de actuar o manifestar las amenazas que hagan, comúnmente estas se expresan con daños al entorno (golpear paredes o romper objetos en un arrebato de ira) o en otros casos directamente se amenaza a la víctima o a cosas que esta aprecia, como por ejemplo amenazar con hacerle daño a las mascotas o familiares de la víctima.

Actos de «bondad»

El segundo elemento común es la presencia de pequeños actos de “bondad”, estos le dan esperanza a la victima de que su situación pueda mejorar e implantan la idea de que “no todo es malo”, en el caso del robo que le dio nombre al fenómeno las víctimas hablaron de cómo sus captores las alimentaron y en casos de relaciones abusivas es común encontrar un periodo de cuidados y atenciones extras luego de haber agredido a la pareja como una manera de mantenerle dentro de la relación.

Aislamiento

El tercer factor presente en este fenómeno es el del aislamiento, este es bastante importante pues mientras que la víctima esté aislada tendrá menos posibilidades de obtener perspectivas externas o información que contradiga o le haga cuestionar la realidad que formó con el agresor, en relaciones abusivas esto se observa mediante el corte de las relaciones sociales o familiares, en algunos casos un miembro de la relación tiene acceso y control del teléfono móvil de su pareja para poder monitorear lo que dice y con quien habla, todo para fomentar el aislamiento y que no “escape”.

Sensación de incapacidad

Finalmente la victima debe sentirse incapaz de salir de esa situación esto fomenta el fenómeno porque elimina una posible solución a la situación, la cual sería alejarse de esta, pero si la persona se siente incapaz de hacerlo es más probable que opte por “lidiar”. En algunos casos como el del secuestro la persona es realmente incapaz de salir de esa situación porque su vida correría peligro de intentarlo, pero en otros casos el abuso sufrido le hace pensar que no puede escapar cuando la realidad es otra.

Efectos y síntomas del síndrome de Estocolmo

Habiendo conocido el concepto, las posibles causas y los elementos que deben presentarse para que se hable de un caso de síndrome donde te enamoras de tu secuestrador, es momento de ver exactamente cuáles son las consecuencias y los efectos que presentan personas en esta situación.

Sentimientos al maltratador (enamorarse de tu secuestrador)

El primer efecto y el más notorio es la presencia de sentimientos positivos hacia el captor o el abusador, estas aparecen gracias a los factores listados anteriormente y hacen que la persona secuestrada, maltratada o abusada vea en una luz positiva a su captor o agresor, es común que se refieran hacia estas personas como amables, buenas, protectoras o cariñosas incluso.

Negatividad hacia la ayuda

Al mismo tiempo que se crean estos sentimientos positivos hacia los captores se genera una aversión hacia cualquier persona que intente desafiar esa visión, por lo general son familiares, amigos o trabajadores que buscan ayudar a las víctimas. En el caso del robo de 1973 se pudo apreciar cómo los rehenes no colaboraron e incluso le temperaron a la policía, si la persona cree que su captor es bueno y bondadoso antagonizará (en varios casos gracias a la influencia del agresor) a cualquier persona que diga lo contrario.

Identificarse y sentir lastima hacia abusador

Otro efecto es el identificarse con su captor y abusador, esto va de la mano con otorgarle características positivas o enfocarse únicamente en los momentos positivos e ignorar el abuso, de igual forma a veces se generan sentimientos de lastima hacia el abusador como una forma de justificar la situación. Algunos abusadores de hecho se apoyan en esto, contando o creando historias tristes o victimizándose para fomentar estos pensamientos en sus víctimas.

Tratamiento y estrategias para tratar el síndrome

Finalmente ¿es posible tratar el síndrome? Pues sí, pero es sumamente complicado porque el cambio debe empezar a ocurrir desde adentro, pues como ya se mencionó la víctima tiene una tendencia a antagonizar e ignorar a personas del exterior que intenten ayudar, así que primero la victima debe cuestionar su realidad y empezar a identificar el abuso como tal y no como una especie de demostración de afecto.

Para empezar a cambiar la percepción la persona que sufre del síndrome de Estocolmo deberá empezar a tomar en cuenta todos los momentos vividos, no solo los breves periodos positivos sino también los traumáticos, también deberá re evaluar la importancia de sentirse bien física y psicológicamente. Por último y quizás más importante la persona deberá reconectar con amigos y familiares, no solo para obtener esas perspectivas exteriores sino también para crear un sistema de personas que apoyen el proceso de salir de ese lugar de abuso.

En tanto a un tratamiento psicológico este suele darse luego de que la persona salga (o considere salir) del ambiente opresivo y va orientado a tratar las consecuencias que nacen del síndrome y del abuso, esto puede abarcar desde la reestructuración cognitiva donde se trabajen los conceptos de afecto, autoestima, autopercepción etcétera hasta el tratamiento de posibles trastornos que pudieron generarse durante el trascurso de la experiencia traumática como cuadros depresivos o estrés post traumático.

En conclusión, el síndrome de Estocolmo en la pareja es un fenómeno bastante complejo y complicado de tratar gracias al hecho de que alguien que sufre de síndrome de Estocolmo en parejas negará o antagonizará cualquier tipo de ayuda externa, por lo que la mejoría depende de un cambio previo y personal en el que si bien puede existir influencia externa en su mayoría es bastante dependiente del paciente.

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