LibrosHay algo malo en casa

Hay algo malo en casa

Año de publicación:
2025
Idioma:
Español
Nº de páginas:
352
Nuestra valoración:

Sinopsis

Bela tiene ocho años y vive con sus padres en una casa aparentemente normal. Pero hay alguien más allí. Una presencia a la que la niña llama la Otra Mamá lleva tiempo visitándola en secreto, hablando con ella y formulándole una inquietante petición: quiere que Bela la deje entrar en su corazón.

Hasta ahora, la niña siempre se ha negado. Sin embargo, aquello que parecía confinado a determinados rincones de la casa empieza a mostrarse cada vez con mayor libertad, como si estuviera perdiendo la paciencia.

Cuando sus padres descubren que la amiga imaginaria de Bela quizá no sea fruto de su imaginación, la familia se verá obligada a enfrentarse a una amenaza cuya verdadera naturaleza desconocen y que parece saber mucho más sobre ellos de lo que debería.

Una historia de terror doméstico narrada desde la mirada infantil de Bela, donde la seguridad del hogar se transforma poco a poco en una trampa.

Valoración

Empecé Hay algo malo en casa esperando encontrarme uno de esos libros de terror que consiguen que enciendas alguna luz de más antes de acostarte y mires el armario con cierta desconfianza. Y, durante un rato, parecía que Josh Malerman iba exactamente hacia ahí. Tenía lo más difícil: un monstruo realmente aterrador y una forma bastante original de introducirlo en la vida de sus personajes. El problema es que, una vez conseguido eso, la novela empieza a desinflarse poco a poco.

La Otra Madre es, con diferencia, lo mejor del libro. No solo por su aspecto, que va variando de manera sutil y bastante perturbadora, sino especialmente por cómo aparece, cómo habla y cómo interactúa con la niña y con quienes la rodean. Hay algo inquietantemente cotidiano en su presencia que consigue hacerla mucho más real. Y cuando Malerman acierta, acierta de lleno: hay dos o tres escenas capaces de producir miedo de verdad. Una de ellas, de hecho, creo que permanecerá conmigo bastante tiempo.

La novela está narrada por Bela, una niña de ocho años, y aquí empiezan buena parte de mis problemas. Malerman intenta reproducir una mente infantil mediante frases entrecortadas, palabras inventadas y pensamientos que saltan continuamente de un asunto a otro. El recurso funciona especialmente bien cuando introduce algo aterrador en mitad de una reflexión completamente cotidiana. Sin embargo, el personaje resulta tremendamente incongruente. Durante buena parte del libro parece bastante menor de ocho años y, de repente, es capaz de soltar reflexiones que difícilmente esperarías incluso de alguien que le doblara la edad.

Tampoco ayudan unos diálogos familiares frecuentemente anodinos, algunas conversaciones difícilmente imaginables entre unos padres y una niña tan pequeña y, sobre todo, una reiteración agotadora de acciones y situaciones: vigilar, comer, dormir, hacer pis, volver a vigilar… Imagino que la intención es crear cotidianidad para aumentar la tensión, pero termina consiguiendo justo lo contrario.

A esto se suman varias subtramas que prometen conducir a algún sitio y acaban diluyéndose sin aportar prácticamente nada a la historia principal. El ejemplo más evidente es todo lo relacionado con la madre: una desviación que terminó siendo el punto exacto en el que la novela empezó a perderme.

Y luego está el final. Previsible, anticlimático y sorprendentemente insignificante teniendo en cuenta todo lo que se había construido antes. Una resolución que podría haberse producido prácticamente al comienzo del libro y que me dejó completamente plana.

Y mi TOC no me permite pasar por alto un problema exclusivamente editorial que nada tiene que ver con el autor, pero que me fastidia bastante en un libro publicado: la corrección deja bastante que desear. En mi edición (aparentemente una primera edición de 2025), me he encontrado demasiadas frases con palabras que faltan, verbos acumulados o construcciones que parecen haber sobrevivido a una revisión incompleta. Una errata aislada puede escapársele a cualquiera, pero cuando empiezas a encontrarlas con cierta frecuencia, dejan de ser una anécdota y empiezan a sacarte de la lectura.

Hay algo malo en casa es, para mí, un enorme coitus interruptus del terror. Malerman tenía entre manos justamente las piezas que más cuesta conseguir: una criatura memorable, una idea potente y una manera poco habitual de enfrentarla a los personajes. Pero las rodea de repeticiones, diálogos poco convincentes, subtramas estériles y una protagonista incongruente que no termina de cuajar.

Hay sustos. Incluso alguno muy bueno. Pero, al menos para mí, no compensan el camino hasta llegar a ellos.

¿Y tú qué opinas?