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Los Extraños

Primera publicación:
1984
Idioma:
Español
Nº de páginas:
342

Michael Louden parece tener una vida tan corriente que nadie tendría motivos para fijarse demasiado en él. Es un marido atento, un padre responsable, un vecino cordial y un trabajador perfectamente integrado en la tranquila comunidad suburbana donde vive junto a su esposa, Beth. Su existencia encaja con precisión en el ideal de normalidad americana: casa, familia, trabajo, rutinas y conversaciones sin importancia. Pero Michael no es quien aparenta ser.

Valoración:
3 de 5

Sinopsis

Michael Louden parece tener una vida tan corriente que nadie tendría motivos para fijarse demasiado en él. Es un marido atento, un padre responsable, un vecino cordial y un trabajador perfectamente integrado en la tranquila comunidad suburbana donde vive junto a su esposa, Beth. Su existencia encaja con precisión en el ideal de normalidad americana: casa, familia, trabajo, rutinas y conversaciones sin importancia. Pero Michael no es quien aparenta ser.

Bajo esa fachada cuidadosamente construida se oculta un Extraño, uno de esos individuos capaces de mezclarse entre la gente corriente sin levantar sospechas, imitando sus emociones, sus afectos y sus códigos morales. Michael sabe que existen otros como él. Algunos están cerca; muchos más permanecen dispersos por el mundo, aguardando pacientemente la llegada del Momento de los Extraños, el día en que ya no tendrán que fingir y podrán liberar sin restricciones aquello que llevan dentro.

Mientras Michael contempla a quienes le rodean desde una lógica inquietantemente ajena a la empatía, Beth empieza a percibir pequeñas grietas en la imagen perfecta de su marido. Comentarios extraños, cambios de comportamiento y una sensación cada vez más difícil de ignorar convierten la intimidad del hogar en un territorio inseguro. Lo que en principio podría parecer simple desconfianza comienza a transformarse en una certeza aterradora: quizá la persona con la que comparte su vida sea, en realidad, alguien completamente desconocido.

Mort Castle construye así una historia de terror psicológico en la que la amenaza no procede de una criatura escondida en la oscuridad, sino de alguien capaz de sonreír, conversar, trabajar y formar una familia mientras oculta una naturaleza monstruosa. A medida que la espera se vuelve más tensa y la frontera entre apariencia y realidad comienza a resquebrajarse, Los Extraños plantea una posibilidad especialmente perturbadora: que el mal no siempre tenga un rostro reconocible y que, quizá, quienes más deberían resultarnos familiares sean precisamente aquellos a quienes nunca hemos conocido de verdad.

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Valoración del libro
Hay libros que prometen una cosa y terminan ofreciendo otra. Eso no tiene por qué ser necesariamente malo, pero en Los Extraños la distancia entre lo que esperaba encontrar y lo que finalmente encontré fue demasiado grande. Por la portada y, sobre todo, por la sinopsis, imaginaba una historia mucho más macabra, violenta y desatada: una especie de estallido protagonizado por ese misterioso grupo llamado los Extraños, con consecuencias devastadoras. La novela, sin embargo, resulta bastante más contenida y cotidiana. Lo mejor está en la construcción de los personajes. Michael, especialmente, funciona bien gracias a esa dualidad entre la persona que aparenta ser y lo que realmente es. Mort Castle dedica bastante espacio a desarrollar también a quienes lo rodean, dotándolos de historias propias que ayudan a que sus comportamientos y sus relaciones resulten coherentes cuando llega el desenlace. Incluso se reserva un pequeño giro final que funciona y añade algo de interés a la inevitable desilusión. El problema es precisamente todo lo que ocurre hasta llegar ahí. La novela se entretiene demasiado en cotidianidades y conflictos secundarios mientras mantiene en segundo plano ese supuesto “Momento de los Extraños” que parece anunciar algo enorme. La sensación es la de estar esperando constantemente a que la historia estalle. Y cuando finalmente lo hace, su alcance es mucho más reducido de lo que la propia premisa había hecho imaginar. La versión en castellano está bien escrita y se lee sin dificultad, pero el ritmo es pausado en exceso y algunas partes llegan a aburrir. No es uno de esos libros que me hayan empujado a seguir leyendo para descubrir qué sucedería en la siguiente página. Además, la novela me perdió muy pronto con la escena del perro. Me molesta especialmente que las historias sobre asesinos recurran una y otra vez al maltrato animal como mecanismo rápido para demostrar que alguien es un monstruo. Entiendo lo que pretende narrativamente, pero es un recurso que personalmente rechazo y que aquí condicionó mi relación con el libro desde el principio. Aun así, continué leyendo porque la historia prometía algo diferente. Y diferente es, hasta cierto punto. No considero que haya sido una pérdida de tiempo: hay buenas ideas, personajes trabajados y una premisa poco habitual. Pero terminé el libro prácticamente igual que lo había empezado, sin que ninguna escena —salvo aquella del principio, por motivos negativos— ni ningún personaje se quedara especialmente conmigo. En resumen: una historia con una premisa demasiado pretenciosa que se va desinflando por el camino y cuyo acertado mini-girito final no resulta suficiente para salvarla.Los Extraños