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Arte de la Antigua Roma: historia, características y principales obras del arte romano antiguo (pintura, arquitectura, escultura…)

Roma marcó el destino de Occidente para siempre, con un significativo legado en todos los ámbitos que permanece vigente hasta nuestros días. El arte romano antiguo es uno de los más claros ejemplos de ello, siendo la producción desarrollada en la arquitectura, escultura y pintura de aquella época histórica la manifestación palpable que se vivió durante el origen y el florecimiento creativo de este imperio, tomando buena parte de las técnicas y referencias establecidas por la Antigua Grecia para ser asimiladas bajo la estética romana. Por medio de este artículo, conocerás los aspectos más relevantes relacionados con el arte de la Antigua Roma, como su historia, característica y algunas muestras de obras de arte romanas concebidas dentro de las disciplinas antes señaladas.

Arte de la Antigua Grecia:
Periodos, características y principales obras del arte griego antiguo (pinturas, esculturas…)

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Periodos o etapas del arte en la Antigua Roma

A medida que se realizaron excavaciones en destacados sitios arqueológicos del otrora territorio imperial, los investigadores descubrieron diversas obras artísticas que si bien fueron creadas durante la existencia de esta civilización, muestran ciertos elementos que determinan la evolución de esta disciplina, lo que ha llevado a establecer la periodización de la historia del arte romano.

Estos periodos del arte romano se dieron producto de la influencia y la adaptación de fundamentos creativos heredados de los territorios conquistados por este imperio, resaltando sus inicios, donde el arte griego y romano vivió una etapa de sincretismo particular que jugó un rol trascendental para la consolidación posterior del arte y cultura romana en toda su expresión.

A continuación, te presentamos este resumen del arte romano donde destacamos sus distintas etapas y los detalles más importantes de cada una de ellas:

Origen del arte de la Roma antigua

Producto de la expansión del dominio de Roma hacia la península itálica y el Mediterráneo, tuvo sus primeros contactos con las regiones de Etruria y de la Magna Grecia que, tiempo después, fueron conquistadas y asumidas dentro de la administración de la República, hecho que se concretó durante el siglo II a.C., cuando se hizo efectiva la conquista de Macedonia y de Grecia.

Esta primitiva etapa del origen del arte romano va a coincidir con el último periodo artístico griego, denominado helenístico, que tuvo como principal particularidad el sincretismo de los elementos y métodos creativos procedentes de Grecia para ser adoptados y asimilados por Roma, en un contexto donde también tuvo una destacada influencia la aceptación de la mitología griega por parte del creciente imperio, la cual serviría de base para la constitución de la creencia romana, como parte de la conciliación grecolatina que fue ampliamente representada a través del arte.

Aunque observes imágenes del arte romano relacionadas con obras datadas de ese periodo y percibas que se tratan de copias de las creadas por el arte griego, lo cierto es que Roma pretendía capturar la esencia de la estética de la civilización predecesora para que sus elementos y técnicas fueran incluidos en el desarrollo urbanístico que se desarrolló gracias a la conquista territorial.

De hecho, los primeros artistas desenvueltos en Roma eran de origen griego, por lo que los aportes de las distintas escuelas creativas que emergieron en la primera de las civilizaciones de la Antigüedad clásica fueron considerados para la construcción de un nuevo estilo que, ya para este tiempo, buscaba proyectar la grandeza de lo que, posteriormente, sería el Imperio romano.

Consolidación del arte clásico romano en vísperas del Imperio

Una vez establecida la conquista territorial  y la instauración del Imperio en el año 27 a.C., el arte en Roma Antigua pasó a otra etapa caracterizada por tener un estilo propio, aspecto que, indudablemente, va a marcar una diferencia entre el primer periodo artístico, cargado de referencias del arte griego, con el denominado arte clásico romano que logró sobrevivir hasta la caída del Imperio en el 476 d.C.

No obstante, en términos generales, el arte en romano se dio de una manera homogénea durante ambos periodos, con técnicas estandarizadas aplicadas en todo el territorio imperial y sin que se observen contrastes de estilos particulares entre diversas escuelas artísticas, lo que viene a demostrar el sentido centralizado y unitario que tuvo el arte en esta época.

Principales características del arte romano

Para saber a profundidad qué es el arte romano, basta con ver las particularidades que presentan las obras de arte de Roma para reconocer, en líneas generales, las características fundamentales de este estilo artístico desplegado en esta civilización de la Antigüedad clásica.

Arte griego como principal fuente de influencia

Como ya se detalló previamente, durante la primera etapa del arte de la Antigua Roma se llevó a cabo la asimilación de los elementos funcionales y estéticos desarrollados por el arte griego.

Carácter utilitario

Éste será uno de los aspectos que diferencian al arte romano antiguo con el de la civilización griega. Mientras en Grecia se produjo una considerable cantidad de obras arquitectónicas, escultóricas y pictóricas dedicadas a la exaltación de dioses y semidioses de la mitología de dicha cultura, Roma hizo de su arte una disciplina que buscaba proyectar al Imperio como el centro del mundo, por lo que la elevación artística de sus obras recayó para la representación de los diferentes gobernantes y emperadores romanos.

Asimismo, al observar imágenes de Roma Antigua, sobre todo de la arquitectura de ese periodo histórico, se percibe claramente la continua búsqueda que tuvieron los romanos para construir edificaciones para uso público y funcional más que ornamental.

Símbolo de la alta cultura imperial

Italia ha sido la cuna de diversas corrientes artísticas cuyas obras fueron apreciadas y estimadas, en su momento, por el sector más privilegiado de la sociedad. Esta característica precisamente viene de los tiempos del Imperio, ya que las piezas eran encargadas por la clase alta para su disfrute, por lo que se promovió al mismo tiempo un importante mercado artístico que elevó aún más el valor de las obras creadas en ese entonces.

Un ejemplo de ello es que durante el arte de la Roma republicana, figuras importantes de la vida política y social encargaban a los artistas (griegos, en su mayoría) copiar algunas de las hermosas obras creadas en tiempos de la civilización griega. Por otro lado, piezas originales helenísticas fueron adquiridas por coleccionistas de arte romanos.

Aparición de nuevos géneros dentro de la escultura y la arquitectura romana

Por su carácter utilitario, la arquitectura y la escultura fueron las disciplinas más desarrolladas de las artes romanas. Esto causó el surgimiento de tipologías y géneros en dichos ámbitos creativos, además de la creación de tratados teóricos relacionados con estas áreas artísticas. Al respecto, profundizaremos más adelante.

El arte en Roma Antigua manifestado en la arquitectura, escultura y pintura

Dentro de la dilatada obra de arte de Roma ha llamado la atención la producción generada dentro de tres disciplinas tradicionales, la arquitectura, la escultura y la pintura, las cuales fueron ampliamente desplegadas en todo el territorio imperial y que sirvieron no solo para afianzar el crecimiento a nivel artístico, sino que también respondieron en su momento a los distintos escenarios de prosperidad y esplendor que se vivieron en esa época histórica.

Arquitectura bajo la estética romana

Gran parte de las obras artísticas desarrolladas por Roma y descubiertas a través de excavaciones e investigaciones arqueológicas fueron las creadas por la arquitectura romana, la cual, por medio de numerosas e imponentes edificaciones de uso público, manifestaban un doble propósito; por una parte, satisfacer las necesidades y mejorar la calidad de vida de la sociedad romana y, por otro lado, proyectar la suntuosidad, poder y majestuosidad que, para ese contexto, gozaba el Imperio.

Es por ello que aún se pueden evidenciar de ese periodo histórico imponentes edificios que, a pesar de la modernidad y el cambio de la dinámica espacial y urbanística propia de este factor, continúan siendo visibles, lo que viene a demostrar que fueron construcciones hechas para su preservación en el tiempo.

Por tanto, en cada una de las provincias y territorios que alguna vez pertenecieron a la administración imperial se pueden ver obras arquitectónicas de gran envergadura cuya edificación obedecía a la mejora de condiciones de la población, como las de seguridad, salud y religión, así como también se pueden encontrar construcciones diseñadas para el entretenimiento y ocio de la sociedad. Estos factores influyeron en la clasificación de la arquitectura romana en las siguientes tipologías:

  • Basílica: recinto cerrado donde se realizaban actividades de tipo judicial y comercial. Con la caída del Imperio, este tipo de obra arquitectónica sirvió de base para el levantamiento de templos cristianos.
  • Termas: espacio recreativo compuesto por diferentes ambientes para actividades de ocio de la sociedad, por lo que puede ser comparado con un club o centro de entretenimiento actual. Algunos de las más importantes termas construidas en grandes ciudades estaban compuestas por salas de reuniones, bibliotecas, baños públicos y zonas para la práctica deportiva.
  • Anfiteatro: construcción de forma elíptica destinada para albergar grandes espectáculos públicos, como obras de teatro, caza de animales, luchas de gladiadores, entre otras actividades.
  • Circo: se trata de la edificación que precede a lo que hoy conocemos como hipódromo, ya que en este espacio rodeado de graderías, se efectuaban carreras de carros tirados por caballos.
  • Arcos de triunfo: como un recordatorio simbólico de las hazañas alcanzadas por el Imperio, se levantaron diferentes estructuras en forma de arco similares a las puertas de acceso de las ciudades. Estas edificaciones comúnmente estaban cubiertas de relieves conmemorativos que narraban de forma gráfica el acontecimiento exaltado.

Por otra parte, y conjuntamente con la ingeniería, se levantó una importante red vial, con caminos, acueductos y puentes que complementaron el diseño urbanístico de las ciudades del Imperio romano.

A continuación, detallaremos algunas obras a manera de ejemplo de la arquitectura romana:

Coliseo de Roma

En postales, imágenes y dibujos del Imperio romano se puede reconocer esta imponente estructura, una de las mejores obras arquitectónicas mejor conservadas en la actualidad. Originalmente se le conoció como Anfiteatro Flavio y fue construido en el siglo I d.C., específicamente durante el mandato del emperador Vespasiano y completada su edificación en tiempos del emperador Tito. El edificio está hecho de hormigón, bloques de travertino, ladrillo, madera, mármol, piedra y estuco y, se cree, tuvo un aforo aproximado para 65.000 personas.

(Pxhere).

Acueducto de Segovia

Otra obra arquitectónica romana de gran envergadura es el acueducto que data del siglo II d.C., por lo que posiblemente su construcción pudo ser ordenada por Trajano o Adriano. La parte más reconocible de esta estructura es la arquería que atraviesa la actual plaza del Azoguejo y, como dato curioso, este acueducto estuvo operativo hasta 1973, surtiendo de agua a la española ciudad de Segovia con el vital líquido proveniente del manantial de la Fuenfría, por lo que se puede decir que es una edificación que efectivamente se ha mantenido funcional con el pasar de los siglos.

(Pxhere).

Escultura dentro del arte del Imperio romano

Una de las disciplinas artísticas donde se hace notoria la influencia del arte griego es la escultura romana, pero, contrario a copiar las obras de la civilización griega, tomó elementos del arte helenístico para concebir una escultura más práctica y realista. Esto trajo consigo el surgimiento de dos géneros escultóricos que se hicieron recurrentes en el arte romano antiguo:

  • Relieve narrativo: realizado sobre piedra para relatar y describir gráficamente las proezas históricas alcanzadas por los emperadores y sus soldados. Este género sirvió de complemento ornamental para diferentes obras arquitectónicas, como tumbas, arcos de triunfo y columnas conmemorativas.
  • Retrato escultórico: destinado a la idealización de importantes personajes del acontecer político y militar de Roma, se desarrolló bajo la producción de estatuas naturalistas que fue evolucionando conforme transcurrieron los periodos artísticos ya mencionados. En primeras instancias, los retratos se tornaban rígidos, mientras que en el arte clásico romano se desarrollaron estatuas más expresivas.

Como muestra de este último género, traemos los siguientes ejemplos:

Apolo de Belvedere

Se trata de una de las esculturas creadas en la primera etapa del arte romano, caracterizado por replicar estatuas producidas por los griegos, o bien, representar figuras de la mitología grecolatina. Data del siglo IV a.C. y retrata a la deidad griega de la belleza, las artes y la luz por medio de un retrato escultórico que muestra elementos idealistas que buscan exaltar la belleza y perfección del cuerpo humano.

(Yair Haklai, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Augusto de Prima Porta

El emperador Augusto fue, quizás, el gobernante más retratado dentro de la escultura romana, por lo que esta disciplina tuvo su auge precisamente durante su regencia. La más conocida de las estatuas dedicadas a su figura es la escultura de mármol que, se cree, es una réplica exacta de un original hecho de bronce y oro (aún no descubierto), la cual data del siglo I d.C. y que fue encontrada en la antigua Villa de Livia, esposa de Augusto, por lo que se asume que esta pieza es un homenaje póstumo que ella le quiso hacer a su cónyuge.

(Shakko, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Pintura como arte de Roma

En comparación con las anteriores disciplinas creativas, la pintura es la menos conocida del arte de la Antigua Roma, ya que se han hallado pocas obras pictóricas, en su mayoría, que datan del primer periodo del arte romano antiguo. Este ámbito tuvo como principal finalidad ser complemento para la decoración de obras arquitectónicas, donde efectivamente se han descubierto estas piezas.

De esta disciplina desarrollada en Roma destaca la pintura mural al fresco, que abordó temáticas como retratos familiares, elementos paisajísticos y mitológicos; y el mosaico, que era empleado para decorar fondos de albercas, pavimentos, paredes y que presentaba escenas históricas, mitológicas, paisajes, animales, alimentos, bodegones o hechos de la cotidianidad.

Como ejemplos de la pintura romana se encuentran:

Frescos de la Villa de los Misterios

Se trata de un conjunto de pinturas murales descubiertos en una antigua villa de Pompeya que logró sobrevivir a la famosa erupción del volcán Vesubio, por lo que gran parte de los frescos se mantienen intactos. Dichas obras datan del siglo I a.C. y la escena representada en la mismas ha generado debate y controversia ya que no se sabe a ciencia cierta de qué ritual o celebración, siendo todo un misterio, por lo que la historia del arte le ha dado ese nombre a toda la edificación.

(Raffaele pagani, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Tondo Severiano

Ésta es una de las pocas pinturas sobre tabla que se hicieron durante el Imperio, por lo que es toda una pieza inusual y, por consiguiente, con gran valor. Se cree que fue elaborada en el año 200 ya que representa al núcleo familiar compuesto por el emperador romano Septimio Severo, acompañado de su esposa y sus dos hijos, Geta y Caracalla. Por la ejecución, estilo e incorporación de elementos notables en la indumentaria de los personajes, este retrato hace recordar a los realizados por los egipcios, por lo que algunos investigadores creen que dicha pintura es originaria de esta civilización antigua.

(Sailko, CC BY 3.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El arte de la Antigua Roma hoy muestra la calidad creativa que tuvieron los artistas de tan destacada época histórica, desenvolviéndose con gran talento dentro de los ámbitos arquitectónico, escultórico y pictórico, en un contexto en el que era necesario proyectar al mundo el predominio que tenía el imperio. Así, el arte romano antiguo sirvió para enriquecer el prestigio que tuvo esta influyente civilización a lo largo de cinco siglos, un prolongado lapso de tiempo en el que pudieron evolucionar todas las disciplinas de artes romanas hasta el punto de introducir una innovadora estética que, sin duda, caracterizó a esta cultura.

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