Representación de los trabajos arqueológicos en Oued Beht, donde el hallazgo de antiguas estructuras defensivas aporta nuevas pistas sobre las comunidades que habitaron el noroeste de África durante la Edad del Bronce — Cinco Noticias (CC BY-NC-ND).
Nuevas excavaciones en Oued Beht, un gran yacimiento del noroeste de Marruecos, han permitido fechar un sistema defensivo de foso y terraplén construido hace más de 3.500 años. El hallazgo constituye, según el equipo internacional responsable del proyecto, la construcción defensiva confirmada más antigua conocida hasta ahora en el norte de África fuera de Egipto. La estructura pertenece al segundo milenio antes de nuestra era y demuestra que este lugar siguió teniendo importancia mucho después de la gran ocupación agrícola neolítica que ya había hecho célebre al yacimiento.
Oued Beht se encuentra en la provincia de Khémisset, sobre una cresta que domina el río del mismo nombre. Las grandes estructuras lineales del extremo sur no son un descubrimiento completamente nuevo: ya llamaron la atención de arqueólogos franceses en la década de 1930. Entonces se interpretaron como partes de un recinto fortificado prehistórico, pero durante décadas faltaron pruebas capaces de establecer cuándo se habían construido realmente. Excavaciones franco-marroquíes realizadas entre 2013 y 2015 tampoco consiguieron resolver de forma definitiva esa cronología.
El foso y el terraplén de Oued Beht son la defensa confirmada más antigua conocida en el norte de África fuera de Egipto.
La tercera campaña del Oued Beht Archaeological Project, desarrollada en octubre y noviembre de 2023, cambió esa situación. Los investigadores excavaron el sector meridional de la cresta y documentaron una secuencia de varias fases formada por un foso y un terraplén que cortaban el estrechamiento natural entre el río y un barranco. La posición permitía aislar y proteger el extremo sur del promontorio, aprovechando la propia topografía como parte de la defensa.
Las dataciones por radiocarbono situaron la construcción original en el segundo milenio a. C., en un momento equivalente a la Edad del Bronce de otras regiones del Mediterráneo occidental. El Consejo Nacional de Investigaciones de Italia (CNR), una de las instituciones participantes, sitúa el sistema entre hace unos 3.500 y 4.000 años. Esa cronología es crucial porque amplía varios siglos la historia conocida del lugar y aporta la primera evidencia clara de actividad de la Edad del Bronce en Oued Beht.
El dato obliga también a separar dos capítulos que hasta ahora podían confundirse. La comunidad agrícola más conocida de Oued Beht es bastante anterior: las excavaciones y trece dataciones radiocarbónicas la sitúan principalmente entre aproximadamente 3400 y 2900 a. C., en el Neolítico Final regional. Aquel asentamiento ocupaba unas nueve o diez hectáreas y ha proporcionado abundante cerámica, herramientas de piedra pulida, piedras de molienda y profundas fosas, junto con evidencias de cultivos y ganado domesticado.
Por su extensión y densidad de materiales, esa fase neolítica ya había llevado a los investigadores a describir Oued Beht como el complejo agrícola conocido más antiguo y grande de África fuera del corredor del Nilo para ese periodo. El nuevo trabajo no demuestra que las fortificaciones pertenezcan a aquellos primeros agricultores. Al contrario: las sitúa después, durante una ocupación del segundo milenio a. C. que hasta ahora apenas estaba representada en el yacimiento.
La sorpresa cronológica es clave: la gran comunidad agrícola de Oued Beht es neolítica, pero la defensa monumental pertenece a una ocupación posterior de la Edad del Bronce.
Esa distinción cambia la lectura del lugar. En algún momento posterior a la fase neolítica, la actividad parece haberse concentrado hacia el espolón meridional, una posición más protegida. Levantar un foso y un terraplén en ese punto exigía planificación y trabajo colectivo, lo que ofrece una señal material de comunidades capaces de organizar el espacio con objetivos concretos de protección o control. El uso exacto del recinto y la naturaleza de quienes lo ocuparon todavía requieren más investigación.
El contexto mediterráneo amplía la importancia del hallazgo. En el mismo periodo, al otro lado del Mediterráneo occidental, comunidades de la península ibérica levantaban asentamientos fortificados y desarrollaban nuevas formas de organización social y producción metalúrgica. Oued Beht ya había mostrado conexiones entre el Magreb y el sur de Iberia durante el Neolítico Final mediante semejanzas en cerámicas y otros materiales. Las nuevas evidencias permiten investigar si esas redes y paralelismos continuaron o cambiaron durante el segundo milenio a. C., sin asumir por ello que ambos lados siguieran una misma trayectoria.
La historia del promontorio tampoco terminó en la prehistoria. Sobre el sistema de tierra se construyó mucho más tarde un gran muro de piedra de época medieval. Los arqueólogos localizaron asimismo enterramientos medievales, prueba de una nueva utilización del enclave muchos siglos después. Así, una estructura que durante buena parte del siglo XX parecía poder explicarse como una sola fortificación prehistórica ha resultado ser un paisaje construido y reutilizado en momentos muy distintos.
Los resultados proceden del Oued Beht Archaeological Project, desarrollado por investigadores del Institut National des Sciences de l’Archéologie et du Patrimoine de Marruecos, el Instituto de Ciencias del Patrimonio Cultural del CNR italiano, la Universidad de Cambridge y la asociación ISMEO, entre otras colaboraciones. El estudio de la campaña de 2023 ha sido publicado en la revista científica Libyan Studies.
Oued Beht se está convirtiendo así en un archivo excepcional de larga duración. Primero reveló una gran sociedad agrícola del cuarto y tercer milenio a. C.; ahora documenta actividad y arquitectura defensiva durante el segundo milenio a. C.; y sus muros y tumbas registran además una reutilización medieval. Más que una única muralla de 4.000 años, el hallazgo muestra cómo distintas comunidades volvieron durante milenios al mismo espolón sobre el río y transformaron el lugar según sus necesidades.