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La nueva geografía del ocio: cómo los mexicanos combinan el entretenimiento físico y digital

El mapa del tiempo libre en México ya no se puede dibujar solo con lugares físicos. Durante años, el ocio se asociaba a un espacio concreto.

El cine, la plaza, el estadio, la sala de la casa frente al televisor. Hoy esa geografía se volvió más difusa, porque buena parte del entretenimiento ocurre en la pantalla de un celular, sin importar en qué habitación, calle o ciudad esté la persona que lo consume.

Entender este cambio no es solo un ejercicio de curiosidad estadística. La forma en que las personas reparten su tiempo libre orienta decisiones muy concretas.

Cómo dónde abrir un centro comercial o un recinto de entretenimiento. Qué tipo de contenido priorizan las plataformas digitales para captar minutos de atención. O hacia dónde se mueve la inversión en infraestructura de ocio en distintas ciudades del país.

Lo que dicen los datos sobre el uso del tiempo libre

La Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), ofrece un retrato bastante claro de esta realidad.

Durante 2024, más de 105 millones de personas a partir de los 12 años de edad dedicaron en conjunto 2,466 millones de horas a actividades de convivencia y entretenimiento en una semana de referencia.

De ese total, 98.9 millones optaron por medios digitales y televisión. Mientras que apenas 6.6 millones asistieron a algún evento cultural presencial.

En promedio, quienes usaron medios de comunicación, plataformas de streaming, música y lectura digital, dedicaron 15.4 horas semanales a esta actividad.

Estas cifras no significan que los espacios físicos hayan perdido relevancia, sino que el tiempo libre se reparte de forma distinta según el tipo de experiencia que la persona busca.

Compañía y evasión rápida, en el caso de las pantallas. Encuentro social y estímulo sensorial, en el caso de los espacios presenciales.

La pantalla que cabe en el bolsillo

El teléfono inteligente se consolidó como el principal punto de acceso al ocio para millones de mexicanos.

Mientras que el streaming de video y audio, las redes sociales, los videojuegos móviles y una amplia variedad de aplicaciones de entretenimiento compiten por los mismos minutos libres de una persona.

Sin necesidad de que salga de su casa. Dentro de esta oferta cada vez más amplia de entretenimiento digital, conviven aplicaciones de música, plataformas de streaming, videojuegos casuales y también servicios de entretenimiento regulado como Winpot México.

Parte del abanico de opciones digitales que los usuarios adultos pueden encontrar disponibles en su celular junto con el resto de la oferta de ocio en línea.

Esta variedad explica por qué buena parte del tiempo libre se concentra hoy en el entretenimiento digital.

No compite contra una sola alternativa, sino contra muchas. Todas accesibles desde el mismo dispositivo y sin fricción de traslado.

El regreso de lo presencial: experiencias, no solo lugares

Al mismo tiempo, el sector del ocio presencial en México atraviesa una revalorización. Pero con un enfoque distinto al de hace una década.

Ya no se trata solo de «salir de casa», sino de vivir experiencias que combinan entretenimiento, gastronomía y tecnología en un mismo espacio.

Boleras, centros de entretenimiento familiar, festivales y otros recintos incorporan pantallas, sonido inmersivo y actividades interactivas para enriquecer la experiencia.

La tendencia responde a un consumidor que busca desconectar de las pantallas de manera puntual, compartir tiempo de calidad con otras personas y vivir momentos que después pueda contar o compartir en redes.

Esta combinación de motivos, descanso, socialización y experiencia sensorial, explica por qué los espacios físicos no desaparecieron frente al avance digital.

En realidad, se reinventaron para ofrecer algo que una pantalla, por sí sola, no puede replicar del todo.

Pero no todos los mexicanos viven esta geografía del ocio de la misma manera. La propia ENUT 2024 muestra diferencias por género.

En casi todas las actividades de convivencia y entretenimiento hubo mayor participación de los hombres que de las mujeres.

Con excepción de la convivencia familiar y social. Donde la participación de las mujeres fue de 78.6%, frente al 72.8% de los hombres.

También existen diferencias regionales. Las zonas del norte del país registran niveles de conectividad superiores al promedio nacional.

Lo que favorece una adopción más rápida de nuevas formas de entretenimiento digital frente a otras regiones.

Una geografía híbrida, no una competencia

Lo que emerge de este panorama no es una batalla entre lo físico y lo digital, sino un mapa de ocio híbrido en el que ambos coexisten según el momento del día, el estado de ánimo o la compañía disponible.

Una misma persona puede pasar la mañana viendo contenido en streaming. La tarde en un centro de entretenimiento familiar.

Y la noche revisando redes sociales antes de dormir, sin que ninguna de estas actividades excluya a las demás.

Para el sector del ocio en México, entender esta nueva geografía, más que elegir entre invertir en espacios físicos o en plataformas digitales, implica diseñar experiencias que puedan moverse con las personas. Sin importar si el punto de partida es una pantalla o una puerta.

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