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El globo que cruzó el Atlántico en 3 días, o cómo Edgar Allan Poe se la coló a The Sun en 1844

13 de abril de 1844. El diario neoyorquino The Sun sacó a la calle una edición extraordinaria con una noticia difícil de resistir: el Atlántico había sido cruzado en globo en apenas tres días. El supuesto logro aparecía presentado como una primicia recibida “By Express, via Norfolk” y describía la llegada a Sullivan’s Island, cerca de Charleston, Carolina del Sur, de un globo dirigible llamado Victoria. La travesía, según el relato, había comenzado en el norte de Gales y se había completado en 75 horas. Detrás de aquella crónica estaba Edgar Allan Poe, aunque el texto se publicó inicialmente como una noticia, no como una pieza de ficción firmada.

La historia tenía todos los ingredientes para funcionar en la prensa popular de la época. No se limitaba a decir que alguien había cruzado el océano en globo; ofrecía nombres, trayectos, cálculos, descripciones mecánicas y una aparente precisión técnica que hacía más difícil descartarla de inmediato. El protagonista era Monck Mason, inspirado en Thomas Monck Mason, un aeronauta real que ya había participado en vuelos notables en Europa. Poe añadió también a Robert Holland, William S. Henson y William Harrison Ainsworth, entre otros nombres reconocibles. El resultado parecía una crónica científica, o al menos una de esas noticias de progreso técnico que, en la década de 1840, podían sonar exageradas sin parecer del todo imposibles.

El Victoria era descrito como un globo capaz de ser dirigido mediante un sistema de propulsión con hélice, una “tornillo” o hélice de inspiración arquimediana. El texto incluía medidas, explicaciones sobre flotabilidad y detalles de construcción. Esa acumulación de datos podía sugerir rigor, aunque en realidad funcionaba como una pantalla narrativa. Poe sabía que una mentira con cifras, nombres propios y vocabulario técnico suele entrar mejor que una mentira desnuda. Y en este caso la envolvió, además, en el tono urgente de los despachos periodísticos.

La elección de The Sun tampoco fue casual. El periódico pertenecía a la llamada penny press, diarios baratos, de gran circulación, que competían por captar lectores con sucesos, exclusivas y relatos capaces de circular de boca en boca. El propio Sun ya había publicado en 1835 el célebre Great Moon Hoax, una serie falsa sobre supuestos descubrimientos de vida en la Luna. Poe conocía bien aquel precedente y llevaba años interesado en los límites entre la imaginación literaria, la credulidad pública y la autoridad de la prensa. En cierto modo, su bulo del globo parecía dialogar con aquella tradición, aunque con un mecanismo más sobrio: menos fantasía lunar y más ingeniería aparente.

La reacción fue rápida. Varias crónicas posteriores sostienen que los ejemplares de la edición extraordinaria se agotaron y que muchas personas se acercaron a las oficinas del periódico para conseguir más información. Es probable que el asombro inicial se mezclara con una cierta fascinación por la posibilidad de que el océano, todavía una frontera enorme para las comunicaciones y los viajes, hubiera quedado reducido a una ruta aérea de tres días. Pero la fiebre duró poco. El 15 de abril, solo dos días después, The Sun publicó una rectificación en la que admitía que la información probablemente era errónea. El desmentido fue menos espectacular que la noticia falsa, como suele ocurrir.

Visto con distancia, el engaño rozaba lo concebible sin llegar a ser verosímil. Había vuelos en globo de larga distancia, y el verdadero Monck Mason había participado en 1836 en una travesía aérea entre Londres y Weilburg, en Alemania. Pero cruzar el Atlántico era otra escala. La primera travesía transatlántica de un dirigible tripulado llegó en 1919 con el británico R34, que salió de East Fortune, Escocia, el 2 de julio y llegó a Long Island el 6 de julio tras unas 108 horas de vuelo. El primer cruce del Atlántico en globo libre no se consiguió hasta 1978, cuando Ben Abruzzo, Maxie Anderson y Larry Newman completaron el viaje en el Double Eagle II en 137 horas y 6 minutos.

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