Ciencia & Tecnología

Una especie desconocida emerge de una colección fósil de 1963

Un esqueleto fósil descubierto en Tanzania en 1963 y conservado durante más de seis décadas en el Museo de Historia Natural de Londres ha resultado pertenecer a una especie hasta ahora desconocida. Un equipo internacional dirigido por la Universidad de Bristol ha descrito al animal como Dinodontosaurus isiyavamanda, un gran herbívoro del Triásico de hace unos 240 millones de años. La identificación no solo añade una especie al registro fósil: aporta una nueva pista para fechar las rocas africanas en las que aparecieron algunos de los candidatos a dinosaurios más antiguos conocidos.

Los restos proceden de una expedición británica realizada hace 63 años a lo que hoy es Tanzania. Aquella campaña reunió una extensa colección de sinápsidos, el gran linaje de vertebrados al que pertenecen los mamíferos y numerosos grupos extintos que prosperaron antes del dominio de los dinosaurios. Parte del material quedó estudiado solo de manera parcial. Entre esas piezas estaba un esqueleto asociado de un dicinodonto, un grupo de sinápsidos herbívoros característico del Pérmico y el Triásico.

El esqueleto fue excavado en 1963 y pasó más de seis décadas en una colección antes de recibir un nombre científico propio.

La pieza llevaba décadas dando señales de que escondía algo distinto. El paleontólogo Nigel Larkin, hoy investigador visitante de la Universidad de Reading y coautor del nuevo trabajo, estudió el esqueleto en 1994 para su tesis de máster en University College London. Entonces ya consideró que podía tratarse de una especie nueva para la ciencia. Sin embargo, la descripción formal no llegó hasta ahora, después de incorporar más material, nuevas comparaciones anatómicas y técnicas que hace treinta años eran mucho menos accesibles, como la microtomografía computarizada.

El equipo examinó aquel esqueleto junto con un fragmento de cráneo descubierto más recientemente. La anatomía reveló que ambos pertenecían al género Dinodontosaurus, conocido hasta ahora únicamente en Sudamérica. Un análisis más detallado mostró diferencias suficientes para reconocer una especie distinta. El nombre isiyavamanda hace referencia a la tierra del pueblo Wamanda, que habita la región tanzana donde se encontraron los fósiles.

Ese detalle geográfico es precisamente lo que convierte el hallazgo en algo más que la descripción de un nuevo animal. Dinodontosaurus aparece ahora a ambos lados del Atlántico actual, en Tanzania y Sudamérica. Hace 240 millones de años la disposición de los continentes era radicalmente distinta y esas faunas podían compartir conexiones que hoy parecen remotas. La presencia del mismo género permite correlacionar los estratos fosilíferos de ambas regiones y sostener que tienen una edad equivalente.

La consecuencia afecta a una cuestión muy discutida: cuándo aparecieron los primeros dinosaurios. Los lechos de Manda de Tanzania, de donde procede Dinodontosaurus isiyavamanda, también han proporcionado Nyasasaurus y el silesáurido Asilisaurus, fósiles considerados candidatos entre los dinosaurios más antiguos o sus parientes inmediatos. Durante años, parte de la cronología se apoyó en comparaciones con formaciones sudafricanas atribuidas al Triásico Medio.

La aparición de Dinodontosaurus en África conecta Tanzania con Sudamérica y puede desplazar millones de años la cronología atribuida a sus primeros candidatos a dinosaurios.

La nueva conexión con Sudamérica introduce otro reloj. Dataciones radiométricas recientes de secuencias sudamericanas indican que los niveles equivalentes portadores de estas faunas pueden ser hasta diez millones de años más jóvenes que los de Sudáfrica. Si la correlación basada en Dinodontosaurus es correcta, los estratos tanzanos tampoco deberían considerarse tan antiguos como se había propuesto. Eso debilita la idea de que Tanzania conserve necesariamente los candidatos a dinosaurios más antiguos.

El estudio, publicado el 16 de septiembre en Journal of Vertebrate Paleontology, no fija por sí solo un nuevo lugar de nacimiento para los dinosaurios. Sí obliga a afinar las comparaciones entre yacimientos y refuerza la posibilidad de que algunos fósiles tanzanos sean más recientes de lo pensado. Los investigadores consideran que los candidatos de Tanzania probablemente no sean más antiguos que los de Sudamérica, una diferencia importante cuando se intenta reconstruir una transición evolutiva ocurrida hace alrededor de 240 millones de años.

También queda trabajo pendiente con el propio animal. Una parte considerable del material tanzano atribuido a Dinodontosaurus todavía debe estudiarse, especialmente el esqueleto situado detrás del cráneo. El equipo pretende comparar esos huesos con ejemplares sudamericanos y analizar la biomecánica y ecología de estos dicinodontos para entender cómo podían coexistir varias especies de grandes herbívoros en los ecosistemas triásicos.

El caso ilustra además el valor científico de las colecciones de museo. El fósil no apareció en una excavación de 2026: llevaba allí desde 1963. Su importancia emergió al volver a examinarlo con nuevas preguntas, material adicional y herramientas actuales. En paleontología, una colección antigua puede alterar una cronología tanto como un hallazgo recién extraído de la roca.

Dinodontosaurus isiyavamanda queda así situado en dos historias a la vez. La primera es la de un herbívoro que vivió en el Triásico, cuando los dinosaurios apenas comenzaban su expansión. La segunda empezó 240 millones de años después, cuando sus huesos viajaron desde Tanzania hasta Londres y quedaron parcialmente estudiados durante décadas. Ahora esos restos aportan una conexión inesperada entre África y Sudamérica y una razón concreta para revisar uno de los capítulos más difíciles de fechar de la evolución de los dinosaurios.

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