Desarrollo

Ejercicios físicos: la clave para ser más productivo en el trabajo

El ejercicio físico ayuda a mejorar el rendimiento en el trabajo, y no solo un poco, sino de manera considerable. De ahí que muchas empresas hayan incluido programas de ejercicios físicos para sus empleados a fin de mejorar la productividad.

Por eso, en este artículo se hablará de los efectos del ejercicio físico sobre el cerebro y las funciones cognitivas, en qué medida estos efectos mejoran el rendimiento laboral, y qué cantidad y tipos de ejercicio físico permiten empezar a ver resultados en el menor tiempo posible.

Efectos del ejercicio físico sobre el cerebro y las funciones cognitivas

Hace ya varias décadas, estudios demostraron que las personas que hacían ejercicio físico con regularidad tenían mejores capacidades cognitivas. Por ejemplo, mayor velocidad de pensamiento, concentración, creatividad y memoria(1).

Desde entonces, se ha investigado mucho sobre el tema y los resultados han sido más que sorprendentes.

Se sabe, por ejemplo, que el ejercicio físico también aumenta el nivel de neurotransmisores que regulan el estado de ánimo: serotonina, dopamina, noradrenalina, etc. Por eso, los expertos en salud mental lo recomienden como una forma natural de combatir el estrés, la ansiedad, la depresión y la baja autoestima.

Eso por no mencionar que reduce el riesgo de sufrir enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, especialmente a partir de los 45 años, ya que la actividad física regular aumenta las sustancias químicas del cerebro que previenen la degeneración de las neuronas del hipocampo.

Y también potencia la neurogénesis. Es decir, la producción de neuronas y de conexiones entre ellas. Eso significa que, al hacer ejercicio, tu cerebro se mantiene en forma y aumenta su capacidad de aprendizaje.

Los expertos creen que todos estos beneficios de la actividad física se deben, entre otras cosas, al aumento el flujo sanguíneo en el cerebro y la cantidad de oxígeno que llega a este. 

Ejercicio físico y productividad laboral

Por todo lo anterior, no es de extrañar que una investigación más reciente, llevada a cabo por la multinacional estadounidense Gympass, revelara que hacer ejercicios entre 3 y 4 veces por semana puede aumentar la productividad laboral en un 300%.

Además, un estudio de la Universidad Metropolitana de Leeds demostró que los empleados que visitan el gimnasio durante horas laborales se sienten más motivados y son capaces de administrar su tiempo y organizar sus tareas de manera más efectiva.

Todo esto es bastante lógico si tienes en cuenta todos los beneficios de la actividad física regular para el cerebro. Ello sin mencionar los que tienen para la salud física.

Por eso, muchas empresas están impulsando programas para estimular la actividad física en horarios laborales(2), no solo creando gimnasios para los empleados, sino destinando un tiempo de 5 a 10 minutos a actividades como estirar las articulaciones, movimientos con el cuerpo, respiraciones profundas y otras.

¿Cuánto ejercicio hay que hacer para mejorar el rendimiento laboral?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa, o una combinación equivalente de ambos tipos de actividades. 

Esto se traduce en 30 minutos de ejercicio 5 días a la semana, algo que incluso los más ocupados pueden hacer si realmente quieren mejorar su calidad de vida y rendimiento en el trabajo.

Algunos de los ejercicios aeróbicos más completos son:

  • Caminar
  • Trotar
  • Nadar
  • Bailar
  • Montar en bicicleta (puede ser estática)
  • Ejercicios de cardio
  • Saltar a la comba
  • Sbdominales
  • Ejercicios con pelota
  • Etc.

Lo esencial es que el ejercicio físico sea placentero y se adapte a nuestras necesidades para que se convierta sin dificultad en parte de nuestra vida cotidiana.

Pero el ejercicio físico no tiene por qué hacerse obligatoriamente fuera del horario de trabajo o en horarios específicos durante la jornada laboral. También se puede hacer como parte de la actividad «normal» del trabajador. Por ejemplo, haciendo cosas como:

  • Levantarse del puesto de trabajo y hacer estiramientos en el lugar cada 2-3 horas.
  • Hacer trabajo de glúteos y abdominales en la silla.
  • Mover rápidamente la punta de los pies para ejercitar pies y piernas.
  • Caminar todo lo posible en el centro de trabajo.
  • Usar las escaleras en vez de los ascensores.
  • Etc.

Estas pequeñas actividades, si se hacen con frecuencia y se integran como parte de la rutina laboral, pueden ser muy beneficiosas para el rendimiento laboral. Eso sobre todo si se combinan con descansos regulares de 5 o 10 minutos cada 1 hora de trabajo.

Recomendaciones finales

Como es fácil de ver, llevar una simple rutina de ejercicios moderados puede mejorar el rendimiento laboral de manera considerable, debido al aumento de las capacidades cognitivas y la reducción del estrés y la ansiedad que conlleva.

Por eso se recomienda, a todo el que busque un mejor desempeño en el trabajo, que haga un espacio en su agenda para la actividad física. O al menos que la integre como parte de la rutina laboral. Y es que hacer ejercicios físicos no debe verse como una pérdida de tiempo, sino como lo que es: una auténtica inversión con increíbles resultados a corto plazo.

Néstor Martínez es facilitador de vida, amante de los regalos del universo y de ayudar a los demás a alcanzar sus sueños. Coach de Desarrollo y Crecimiento Personal. Me encanta bailar, escuchar música y, sobre todo, reír. Twitter | LinkedIn | Web

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