Los utensilios de barro, una tradición que nos acompaña por siglos

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El sabor de las comidas depende mucho de los ingredientes y técnicas que se usen al cocinar, pero sin duda el recipiente donde se prepara tiene mucha influencia en el gusto resultante. Los utensilios de barro son tan antiguos como la civilización misma. Nuestros ancestros ya los usaban desde hace miles de años y la tradición nos ha acompañado en diferentes culturas a través de los siglos.

En la actualidad la costumbre perdura, ya que su uso aporta algunas ventajas en la cocina. Además existen gran cantidad de opciones de excelente calidad en el mercado, por ejemplo, Pinen cuenta con una variedad de productos que conservan la esencia y la tradición, sin renunciar a la comodidad y las ventajas de los tiempos modernos, pues se pueden usar en vitrocerámica, horno, gas, carbón, etc., aquí más información.     

Ventajas de los utensilios de barro

Los utensilios de barro tienen muchas ventajas. A pesar de su tradicional imagen son muy prácticos, incluso algunos se pueden lavar en el lavavajillas (siempre que el fabricante no lo desaconseje). Además, existen opciones para todos los usos: jarras, platos, fuentes, cazuelas, cuencos, soperas, ensaladeras, vasos, ollas, etc. También brindan algunos beneficios relacionados con los sabores de las comidas, este es el caso de la olla de barro.

Ventajas de las ollas de barro

La olla es un elemento a resaltar entre los utensilios de barro ya que aporta un sabor especial, sobre todo a esos guisos tradicionales cocinados a fuego lento. Algunas de sus ventajas son:

  • Es un material versátil que se adapta a alimentos secos y caldosos. Se puede cocinar perfectamente en ella tanto una sopa como un arroz.
  • La olla de barro mantiene el calor por más tiempo que las hechas de otros tipos de materiales.
  • Son fáciles de lavar y no queda comida adherida a ellas. Es necesario tener en cuenta que para que esto suceda deben ser “curadas” la primera vez que se usen.
  • Aguantan temperaturas muy altas. Son tolerantes a diversos tipos de calor (horno, cocina a gas, fogón, etc.).
  • La cocción de la comida es uniforme, ya que el calor se distribuye por todo el recipiente y no se concentra en el fondo, de esta manera se evita que los alimentos se queden pegados en la olla. 
  • Son ideales para guisos tradicionales cocinados de forma lenta.

La curación de la olla de barro

La primera vez que se vaya a usar la olla de barro es necesario “curarla”, es decir, los poros del barro se deben sellar para que los alimentos no tengan sabor a arcilla y no se produzcan grietas. Un método muy sencillo es remojarla por 12 horas en agua fría y luego dejarla secar. Posteriormente frotar la olla con un diente de ajo (por dentro y por fuera) y ponerla a hervir llena de agua entre 5 y 10 minutos.

Otro método efectivo es frotar la olla con ajo pelado y dejarlo toda la noche. Al día siguiente se recubre con clara de huevo y se pone a secar. Posteriormente se llena con leche y se deja hervir durante 10 minutos. Para finalizar enjuagar con agua fría y dejar secar. También es importante que todas las partes de la olla (tapa u otros elementos) se sometan al mismo procedimiento.

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Julia Cotino
Diplomada en Literatura Hispánica y Máster en Literatura Creativa por la Universidad Autónoma de Barcelona. Apasionada de los libros en papel y del color rosa. Escribo para diversos medios online y blogs especializados.

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